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En el número de Aenverde del mes de abril ‘Hablamos con…’ Jacobo Truan, partner de la consultora europea EPPA, durante su participación en el II Congreso Del Suelo a la Mesa que se celebró en el Palacio de Congresos de Aguadulce.
¿ Cuál es el papel de la consultora EPPA en el escenario agrícola actual?
EPPA es una consultora de asuntos públicos europeos fundada en 1987. Desde hace casi cuatro décadas actúa como puente entre gobiernos y empresas, fomentando el entendimiento entre ambos para que las prioridades de unos se reflejen en la actuación de los otros, siempre teniendo en cuenta el interés general de la sociedad, que es, en última instancia, la principal beneficiaria de esa colaboración.
En su intervención en el II Congreso del Suelo ha hablado de un concepto nuevo: la brújula de la competitividad ¿Qué es?
La brújula de la competitividad es el ejercicio que hace la Comisión Europea después de años en los que ha tenido una agenda muy enfocada en los principios que se recogían en el Pacto Verde, que no eran negativos, pero no se aclaraba cuál era la hoja de ruta de la Unión Europea.
La Unión Europea lo que hace con la brújula de la competitividad es repensar esos objetivos, buscar cuáles son los puntos cardinales de la estrategia europea para la mejora de la competitividad del mercado europeo a nivel internacional, en un mundo y en un contexto geopolítico complicado, en el que más y más nos vemos que estamos solos.
Y en esa brújula de la competitividad establece unos ejes de actuación en los que es necesario, dice la Comisión, actuar cuanto antes. Se trata de la compleción del mercado único y la simplificación de la normativa europea y ahí es donde tiene su origen, por ejemplo, los 10 paquetes ómnibus que desde hace un año la comisión ha ido presentando.
Nos ha dicho que se ve un poco de luz, que hay un cambio de mentalidad, que se puede conseguir llegar a lo que espera el agricultor…
En el décimo paquete del ómnibus, el de seguridad alimentaria y piensos, hay una esperanza para el agricultor, que es la gran demanda que ha hecho durante estos últimos años. Existe una esperanza de tornar al pragmatismo y a la realidad que
demanda el sector agrario.
Al final este sector es un mundo muy real. Su dirección y estrategia depende mucho de la realidad que vive el campo y el ómnibus 10 intenta entender esa realidad, intenta adaptarse a la petición de ser realista y de asegurarse de que todas las herramientas que precisa el agricultor están sobre la mesa y no se eliminan por mero capricho regulatorio o deficiencia regulatoria.
Por fin un mensaje positivo para el agricultor…
Sí, yo creo que los últimos dos años, 2024 y 2025, han sido clave para el sector. Las movilizaciones del campo han jugado un gran papel a la hora de buscar un cambio de mentalidad entre los que toman decisiones en Bruselas.
En España ha salido a la luz una realidad que gran parte de la sociedad desconocía, y tanto esa mayor conciencia como las protestas han impulsado que hoy se empiecen a ofrecer soluciones reales al agricultor: dotándole de las herramientas que necesita y trabajando para que su producto compita en el mercado en condiciones justas, sin competencia desleal frente a producciones de otros países.



