La mitad de las semillas vendidas en muchos países africanos son falsificadas

semillas

Un creciente número de falsificaciones acceden a nuestros mercados, no sólo poniendo en peligro la agricultura sostenible, sino conllevando un riesgo inaceptable para la salud humana y el medio ambiente.

En muchas partes del mundo, especialmente en los países donde es más probable que los productos agrícolas se compren a través de mercados sin regular, existe un fuerte comercio de semillas fraudulentas – según el Banco Mundial, hasta la mitad de las semillas vendidas en muchos países africanos son falsificadas, con pérdidas estimadas por la Alliance for a Green Revolution in Africa de decenas de millones de euros cada año.

Además, estas semillas falsificadas también han confundido a las autoridades de India, China, Ucrania y otros lugares, como México, donde la piratería de semillas supone pérdidas económicas para las empresas semilleras de hasta el 10 por ciento del mercado, que representa 100 millones de dólares anuales, según la Asociación Mexicana de Semilleros (AMSAC); o Colombia, donde, según cálculos de la Asociación Colombiana de Semillas y Biotecnología, el sector agrícola ha perdido hasta el momento más de un billón de pesos (230 millones de euros, aproximadamente) a causa del uso de semillas no certificadas: sólo en 2021, fueron más de 300.000 millones (70 millones de euros, aproximadamente).

Venta fraudulenta en Valladolid y Córdoba

En 2023 surgieron en España muchos casos de venta fraudulenta de semillas de cereal en Valladolid, con hasta 49 personas investigadas por no pagar el canon correspondiente, y dos años antes en Córdoba, con semillas de girasol, con seis personas implicadas en estafa y falsedad documental. Este fraude puede ser debido a una manipulación incorrecta del producto, a la venta de un producto de menor calidad indicando que es otro de mayor calidad o por no pagar los cánones correspondientes. Por supuesto hay semillas muy valoradas en el mercado, tanto al por mayor (cebada) como al por menor (marihuana). En este último caso se pueden incurrir en dos delitos: tenencia ilícita de estupefacientes (si no se tienen los permisos adecuados) y posible venta de producto de calidad o procedencia poco regulada.

Y no debe olvidarse que esta práctica ilegal no sólo afecta a los alimentos de la huerta, sino también a la leche y la carne – procedente de ganado alimentado con cultivos -, a la mesa en la que nos los comemos e incluso a algunas de las prendas que llevamos puestas al hacerlo: la demanda mundial de semillas y productos agrícolas también está creciendo para productos no alimentarios, como aceites, resinas, fibras, prendas de vestir y energía.

De este modo, nos encontramos con un problema tremendamente lesivo para la credibilidad y la economía de nuestros agricultores y distribuidores, expuestos a la compra involuntaria de falsificaciones que cada vez imitan mejor la apariencia exterior de los envases originales.

Estas semillas de baja calidad producen rendimientos más bajos y están más expuestas a sufrir enfermedades. Por eso, mejorar la trazabilidad de las semillas, que infunde confianza no sólo en la base de clientes, sino también en toda la cadena alimentaria, es de gran importancia para el campo, especialmente en estos momentos delicados de huelgas en todo el sector agrícola.

Colaboración

En efecto, los agricultores desempeñan un papel crucial para ayudar a detener la propagación de semillas falsificadas en toda la Unión Europea. Sin embargo, una vez más, para implementar un sistema de defensa a la altura del reto se requiere la estrecha cooperación de las autoridades, aduanas y fuerzas del orden. Por su parte, SICPA dispone ya de soluciones eficaces para luchar contra la falsificación de semillas, protegiendo sus cadenas de suministro.

Sin embargo, las prácticas actualmente utilizadas por los agricultores, las comunidades y las autoridades reguladoras para verificar la autenticidad de las semillas siguen siendo deficientes y sólo unas pocas se basan en tecnologías modernas.  Incluso en el caso de las semillas de productos básicos que llegan por rutas de suministro de confianza, los inspectores de aduanas carecen de las herramientas necesarias para garantizar que sean auténticas.

Para acabar con las falsificaciones en el mercado, aumentar la visibilidad de los canales de distribución y evitar el relleno con semillas de mala calidad de envases auténticos para devolverlos a los mercados secundarios, SICPA elabora etiquetas de seguridad equipadas con elementos de seguridad visibles, con la tinta SICPA OASIS® para verificación con dispositivos y cambios dinámicos visuales de las imágenes impresas en la etiqueta al cambiar el ángulo de visionado de la misma (volteando la etiqueta) para detectar su legitimidad (QUAZAR®).

Redaccion AenVerde

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