Los invernaderos neutralizan el calentamiento global y compensan parcialmente la huella de carbono mundial

Pablo Campra, doctor en Ciencias Químicas y profesor de la Universidad de Almería, dentro del Área de Tecnología de Alimentos, describe algunos de los beneficios de los cultivos de invernadero para el clima y la salud.

El investigador Pablo Campra, de la UAL.

El lema para celebrar el Día del Cooperativismo es “las cooperativas y la acción por el clima”, ¿Se puede decir que el modelo Almería es una buena herramienta frente al cambio climático? Por supuesto que lo es. Para responder a esta pregunta lo mejor es hacer referencia a todos los estudios y artículos científicos que llevamos publicando en los últimos 10 años desde la Universidad de Almería, en los cuales realizamos una evaluación del impacto climático del modelo de horticultura protegida desde dos perspectivas: local y global.

En cuanto al efecto sobre el clima local hemos demostrado desde que lo descubrimos hace 12 años, que el efecto albedo de las cubiertas invernadas reflectantes, generado por el cambio de uso del suelo, ha sido capaz de amortiguar en el sur de la provincia de Almería el efecto del calentamiento global debido a los gases de efecto invernadero. Este descubrimiento significó por vez primera la caracterización sobre el terreno de un efecto amortiguador del calentamiento global por asentamientos humanos, en este caso en la zona agrícola del poniente almeriense. Básicamente el efecto albedo es el enfriamiento que produce en las temperaturas de una zona el aumento de reflectancia solar por cambios en la cubierta superficial, más intenso cuanto mayor superficie se cubra de colores claros o se blanquee, como es el caso de la implantación de invernaderos o del encalado de cubiertas de edificios o pavimentos urbanos.

Este descubrimiento se publicó en 2008 en la revista JGRA, de la Asociación Americana de Geofísica con el título “Surface temperature cooling trends and negative radiative forcing due to land use change toward greenhouse farming in southeastern Spain” y tuvo en su día gran impacto mediático y científico.

En este artículo y otros posteriores como “Trend analysis by a piecewise linear regression model applied to surface air temperatures in Southeastern Spain” (1973–2014), demostramos que la temperatura media en la zona invernada del poniente almeriense no sólo no había seguido la tendencia del calentamiento global, en esta región de +0.5 ºC por década, sino que presentaba una ligera tendencia hacia el enfriamiento, de unos -0.3ºC por década. En total un efecto amortiguador de -0.8ºC/ década. Hablamos de temperaturas medias anuales, lo que no impide que sigan existiendo días de temperaturas extremas como en cualquier localidad, pero sin existir tendencia alguna hacia mayores olas de calor en la zona.

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Una vez caracterizada la tendencia de temperaturas, el siguiente paso fue plantear y demostrar una hipótesis sobre las causas de este fenómeno. Para ello, en 2010 en colaboración con el Lawrence Berkeley National Laboratory (LBNL) en California, llevamos a cabo varias simulaciones climáticas y pudimos demostrar nuestra hipótesis de que la causa del enfriamiento en la zona de Almería era el aumento generalizado de albedo, potenciado por el blanqueo veraniego de los invernaderos. Esta investigación se publicó en 2013 en la revista Environmental Science & Technology con el título “Mesoscale Climatic Simulation of Surface Air Temperature Cooling by Highly Reflective Greenhouses in SE Spain”.

Invernaderos de Almería, fotografiados por la NASA
Invernaderos de Almería, fotografiados por la NASA

Huella de carbono

En segundo lugar, estudiamos el impacto global del modelo almeriense, computando la huella de carbono total de un invernadero estandarizado, incluyendo las emisiones indirectas por la fabricación de todo tipo de insumos y estructuras auxiliares. Por ello, realizamos un estudio integral de la huella de carbono, mediante metodología de Análisis de Ciclo de Vida, que se publicó en 2011 en la revista The International Journal of Life Cycle Assessment con el título “Including CO2- emission equivalence of changes in land surface albedo in life cycle assessment. Methodology and case study on greenhouse agriculture”.

En este trabajo cuantificamos el enfriamiento por efecto albedo sobre las temperaturas en términos de equivalentes de CO2 que serían en teoría necesarios retirar de la atmósfera local para conseguir el mismo enfriamiento. Los resultados indicaron, que sobre el total de la huella de carbono de la producción invernada, un 45% podría considerarse compensado por el efecto albedo: nuestros cálculos determinaron que en una producción típica de tomate, la emisión indirecta de gases invernadero (GWP- 100) se puede rebajar de 303 to 168 kg CO2-eq por tonelada, al incluir el efecto albedo en el cómputo de impacto global sobre el clima.

Por lo tanto, puede concluirse que las cubiertas invernadas del campo almeriense tienen dos efectos positivos complementarios sobre el cambio climático: uno local, de neutralización del calentamiento global en la zona, y otro a escala planetaria, de compensación parcial de la huella de carbono total, que incluye desde los manejos agrícolas hasta el CO2 generado en la fabricación de estructuras e insumos agroquímicos.

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¿En qué aspectos relacionados con el medio ambiente, nuestra horticultura podría incidir aún más? A pesar de estos avances, la huella de carbono total del sistema almeriense puede reducirse mucho más si continuamos trabajando en dos líneas. La primera, la gestión del residuo plástico y vegetal, tanto en reciclaje como en generación de bioenergía, para que de este modo pueda computarse la fijación de carbono por crecimiento vegetal y compensar así las emisiones indirectas del sistema. La segunda línea es profundizar en el trabajo sobre el suelo, mediante el empleo de pre y probióticos, y tecnologías de dinamización física del agua de regadío. Estas estrategias permiten no sólo elevar las tasas de fijación de carbono y nitrógeno en el suelo, sino reducir los inputs de agroquímicos y su huella climática asociada al conseguir una mayor vitalidad, resistencia y fijación de carbono en parte aérea y radical.

Los invernaderos también son una fábrica de salud inagotable, ¿Qué investigaciones se están desarrollando para testar las múltiples propiedades de las frutas y hortalizas? En los últimos años hemos caracterizado la composición de micronutrientes de numerosas variedades, en particular fitoquímicos antioxidantes con valor funcional quimiopreventivo en potencia de todo tipo de enfermedades crónicas derivadas de dietas occidentales desnaturalizadas. En particular, hemos demostrado en modelos in vitro de cánceres humanos, como tomates y pimientos, y en mucha mayor medida, su combinación en el gazpacho fresco, son capaces de erradicar clones de células tumorales a niveles de exposición alcanzables por su consumo.

Redaccion AenVerde
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