Semillas, donde empieza todo

La semilla es el germen de la vida. Sí, esas pequeñas, algunas minúsculas, sin las que muchas plantas no podrían reproducir su genoma ni dejar constancia de su paso por la naturaleza. Tomemos como ejemplo un tomate. Su semilla pesa unos 0,0032 gramos o lo que es lo mismo 32.000 miligramos y sus dimensiones son de 5x4x2 mm.

Dentro de esas magnitudes de milésimas está la esencia de un mundo de sabor, color, texturas, tamaños, y lograr ese conjunto en una nueva variedad, ya sea de tomate, pimiento o pepino o de cualquier otra fruta u hortaliza supone más de una década de investigación, entre 10 y 12 años; y millones de euros de inversión, entre uno y tres.

Por eso no es de extrañar que los equipos de investigación de las casas obtentoras de semillas lleguen a destinar para sus equipos de I + D + i entre un 20 y un 30% de su facturación, según nos comenta Elena Sánchez, directora de la Asociación Nacional de Obtentores Vegetales (ANOVE). Ese porcentaje, que en algunos casos llega al 50% supera con creces a sectores considerados intensivos en investigación como las empresas de automoción, la industria farmacéutica o la aeroespacial, o incluso la de las tecnologías de la información, según un estudio de la Comisión Europea.

“La I+D+i es el motor de nuestro sector y por ello es necesario un gran esfuerzo inversor que debe ser remunerado a través de la comercialización de las variedades y de los derechos de propiedad intelectual de las variedades protegidas”. Elena Sánchez

En la base de las empresas obtentoras se encuentran los departamentos de I + D. Según los estudios manejados por ANOVE, el 38% del empleo de las empresas es altamente cualificado y está vinculado directamente a dicho área. Los asociados de ANOVE tienen a más de 2.500 empleados en ella y el 94% de estas empresas cuenta con un departamento propio de I + D y más de 50 centros de investigación en España.

El mercado obtentor de semillas español es el tercero más importante de Europa con una facturación superior a los 600 millones de euros anuales. Por delante se sitúan Francia y Holanda, países que dedican una gran cantidad de recursos en la investigación de nuevas variedades.

Para darle impulso a la investigación en obtención, los próximos 27 y 28 de noviembre tendrá lugar en Almería el I Foro Internacional Semilla Innova, organizado por ANOVE junto a Agromarketing, con el apoyo, entre otros de Coexphal, en donde está previsto que se den cita más de 800 profesionales del sector entre técnicos, productores e investigadores, representantes de empresas de semillas, semilleros, centros de investigación y empresas auxiliares.

Según comenta la directora de Anove, “en este foro se hablará, entre otros temas, de la innovación a través de la mejora vegetal, de sanidad vegetal, de trazabilidad, de cómo avanzar hacia un modelo sostenible, y de las restricciones regulatorias que se están imponiendo en el marco de la UE en relación a la edición genética que puede afectar de forma muy severa a la competitividad de las producciones de la UE frente al resto de mercados”.

Precisamente es el marco de la Unión Europea el que cada vez sean menos los productos fitosanitarios autorizados para el tratamiento de semillas, de ahí que el sector obtentor coloca entre sus prioridades de investigación para suplir esas limitaciones con variedades más resistentes a las plagas y enfermedades.

Actualmente, el virus rugoso del tomate (ToBRFV) preocupa ampliamente al sector productor (de tomate y pimiento) y será uno de los temas que se tocarán en el Semilla Innova de Almería, justamente cuando se han recibido las primeras alertas de su llegada desde Holanda.

Ante estos virus o ante la Tuta Absoluta, la directora de ANOVE comenta que son líneas prioritarias de investigación en el tomate. “Además de conseguir variedades resistentes, es fundamental implementar una eficaz prevención, empezando por el material de producción, asegurando las máximas garantías de calidad y trazabilidad. Aquí es fundamental el trabajo profesional de los semilleros que deben asegurar al productor sanidad y calidad de la planta”.

Algo es claro, desde que Gregorio Mendel descubriera la ley de la herencia genética de las plantas, mucho ha llovido, pero Europa ha sido la impulsora de muchos de esos avances que hoy se reflejan en una agricultura más productiva, más saludable y más sostenible y en ese empeño siguen trabajando las empresas obtentoras, aquellas en la que empieza todo.

Redaccion AenVerde
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