Radiografía de los residuos agrícolas en Almería (Segunda parte)

residuos vegetales

En esta segunda entrega, se analiza la gestión de los residuos agrícolas vegetales. Juan Bartolomé Escobar, gerente de Servicios Ambientales Las Chozas (SACH), da a conocer algunos de los retos de dicha gestión en la provincia.

En la planta de residuos SACH, en El Ejido, obtienen cerca de 13.000 toneladas de compost al año, pero todo depende de las campañas y de lo “limpio” que lleguen
los restos vegetales de rafias y otros materiales. Desde su autorización como gestor en 2013, han ido perfeccionando el sistema para obtener un compost de la máxima calidad, con varios sistemas de cribado, hasta obtener el producto deseado.

Como gestor de restos vegetales, ¿Cuál es la principal problemática a la que se enfrentan?

Pues es doble. Por un lado, la estacionalidad, que es la principal problema de la gestión de los residuos vegetales. Y en segundo lugar, la presencia de rafia.

Con respecto a la estacionalidad, ahí no podemos hacer nada porque así es nuestro proceso productivo y el éxito de la agricultura en Almería es producir fuera de temporada y en ese caso no podemos actuar.

Sobre la rafia sí. El uso de rafia de polipropileno no nos permite irnos a fracciones de triturado suficientemente pequeñas para que la velocidad de descomposición sea mucho más rápida con lo que necesitamos mucha más superficie para poder tratar la misma cantidad de residuo. Y además tiene más problemas, que ese tamaño grande hace que no exista un efecto de capilaridad a la hora de hacer el riego, con lo cual se descompensa la humedad y no se puede mantener la pila en condiciones de compostaje. Y posteriormente, el sistema de cribado. Nuestra producción ronda el 10% de lo que cribaría una planta de compostaje convencional que no lleve rafia. ¿Por qué? Porque tenemos que penalizar la producción en aras de sacar esa rafia lo suficientemente limpia.

Planta de Servicios Ambientales Las Chozas.
Planta de Servicios Ambientales Las Chozas.

Con eso, lo que ocurre es que tenemos que generar unos cánones más altos que si no llevara rafia, porque durante el proceso de compostaje se hace el volteo (para oxigenar el producto) y cuando ya estamos a final del proceso estamos moviendo un 30 o 40 por ciento de volumen de plástico que no vale voltearlo para nada. Al igual que no pueden usarse volteadores específicos para las pilas de compostaje porque la rafia se lía en sus paletas.

Ahora se cobra 1 euro por el metro cúbico de resto vegetal sin rafia, 4 euros por el metro cúbico de restos con rafia y luego el fruto ronda entre los 12 y los 15 euros si no viene plastificado. En 2019 se introdujo en la tarifa la rafia biodegradable que estaba entorno a 2,5 euros el metro cúbico, pero estamos igual. A día de hoy, la entrada de biodegradable ha sido a nivel de investigación, de cómo se desarrolla en el proceso, en donde los suministradores apenas han pagado canon porque estábamos investigando cómo se comparta dicha rafia en el proceso de descomposición. Pero vamos, ya está en tarifa y el que quiera puede beneficiarse de ese descuento en tarifa.

Rafia obtenida de los restos.
Rafia obtenida de los restos.

Y esa rafia biodegradable ¿puede ser una solución?

Dependiendo del gestor con quien se hable, algunos dirán que sí y otros que no. Para mi sí es la solución, porque aunque penalizásemos un poco al inicio del proceso de triturado -podríamos hacer un triturado primario que es lo que se está haciendo ahora (grosero)- y luego un chipeado, es decir, un triturado secundario, que es reducir el tamaño de partículas.

Eso implica que en la misma superficie se pueda tratar la misma cantidad de residuo en muchas mejores condiciones y con menores costes de explotación. Y luego, al final, el gran problema del cribado y del rechazo plástico que, aunque a día de hoy ya se trabaja en su valorización con resultados aceptables, pero nos eliminaríamos de un plumazo el rendimiento tan penoso del sistema de cribado, por lo que todas son bondades, siempre y cuando ya estén superados algunos inconvenientes: uno, ya solventado, que era la resistencia porque sin resistencia en cultivo no tiene sentido porque no llegaría a planta. Y dos y el gran problema por el que la rafia biodegradable no está demasiado implantada son los costes. Estamos hablando de que su precio ronda tres veces más lo que la rafia convencional y aunque nosotros bonifiquemos en planta y existan ayudas para su implantación, no alcanza para contrarrestar las diferencias de precio entre una rafia y otra.

Y ese es el motivo fundamental por el que no se generaliza la rafia biodegradable, única y exclusivamente por el coste.

Dependiendo del fabricante, también. Es cierto que hay otras rafias, que son también resistentes, pero que el agricultor es reticente a usarlas por su manejo.

Cualquier rafia que tiene diferente tacto, tiene una cubierta de papel, a la hora de su manejo por parte del agricultor para amarrar cuesta más trabajo, y aunque es un detalle menor, también hay que tenerlo en cuenta.

¿Qué recomendaciones haría a los productores y agricultores sobre la gestión de sus residuos vegetales?

Son claras. Para mí sería el uso de rafia bio, pero en este caso, también depende de los costes de cada explotación, y muy importante, preocuparse del destino que tienen sus residuos.

Igual que nosotros gestionamos los residuos de nuestra casa de forma responsable, el agricultor también tiene que preocuparse del transportista que una vez que saca el residuo de su explotación a dónde lo lleva. Porque hay mucha gente que dice: “A mi me cobran la mitad”. Está bien, pero ¿está garantizado que va a un gestor autorizado o ese residuo acaba en cualquier parte y a largo plazo es contraproducente para todos Entonces, eso es importante tenerlo en cuenta.

Antes de obtener el compost los residuos se apilan para su secado.
Antes de obtener el compost los residuos se apilan para su secado.

¿Cuál es su opinión de la valoración energética como alternativa para la gestión de los residuos?

La valoración energética se viene tratando desde hace años. Las experiencias que ha habido tampoco han sido muy alentadoras.

En mi opinión, no es una solución. Me explico. Primero, porque aunque se hagan análisis de toneladas al año, dato muy matizable porque en realidad no se sabe con concreción cuántas son, ese 50% por ciento de masa de media es agua, con lo cual no tiene poder calorífico ninguno. Hay que tratarlo, secarlo, procesarlo por lo que la rentabilidad que va a generar ese residuo a la hora de valorizarlo energéticamente es muy relativa, y siempre debería ir acompañada de un canon, porque por sí solo no es rentable.

Pero el principal problema es el volumen. Cualquier planta necesita grandes voúmenes para que sean rentables. Lo que quiere decir que esa iniciativa necesitaría centralizar el 100% del residuo de la provincia. Y aquí llega mi reflexión: ¿Estaríamos dispuestos a depender única y exclusivamente de un operador? Porque ese operador fija precio y eso puede ser un problema, pero el otro gran problema sería que se deslocalice porque no le salgan las cuentas.

¿Dependería todo el sector de un único operador o es mejor que haya una competencia y una gestión adecuada? 

A eso se añade la valorización y que me explique alguien cómo se retira la rafia previo a la valorización. Porque la única iniciativa que hay ahora seria valoriza con rafia y eso lleva aparejado una serie de medidas medioambientales, con la aplicación de una serie de filtros y controles, pero quemar orgánico con plástico lo veo hasta cierto punto peligroso, por lo que debería estar muy, muy controlado.

De interés: Radiografía de los residuos agrícolas en Almería (Primera parte)
Redaccion AenVerde
Redaccion AenVerde

info@aenverde.es

Sin comentarios

Deja una respuesta