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Qué prácticas conlleva la agricultura regenerativa

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Tres productores de S.A.T. Costa de Níjar fueron reconocidos el mes pasado con el certificado AENOR de Agricultura Regenerativa, basado en el modelo Epigen healthy bite®, para que los suelos agrícolas sean un recurso esencial para mantener la capacidad productiva y la calidad de los alimentos que se producen.

Es un ejemplo de alguno de los enfoques que se están dando en la búsqueda de una sostenibilidad que ya estaba en la tradición agraria, aunque con otro nombre. De ahí que ahora se use un adjetivo apegado a la recuperación, a la vuelta al origen, y que se ha venido a llamar agricultura regenerativa.

La agricultura regenerativa busca restaurar la calidad y fertilidad de los suelos degradados. La fórmula está en reducir la maquinaria pesada, utilizar abonos verdes, mantener cubiertas vegetales y diversificar los sistemas de cultivo.

Desertización, degeneración de suelos, deterioro de la biodiversidad son algunos de las consecuencias de una agricultura que tuvo su intensidad debido a una necesidad de alimentar a millones de personas tras dos grandes guerras. Ese modelo ya se ha visto superado, y precisamente, mirando de nuevo a una nueva necesidad de alimentar a otros tantos millones de personas ha puesto el foco en otra forma.

De nuevo habrá que producir suficientes alimentos para una población mundial en crecimiento; ayudar a mitigar el cambio climático mediante el secuestro de carbono en el suelo y la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero; restaurar la biodiversidad y mejorar los hábitats naturales; frenar la deforestación y la conversión de pastizales por medio de un aumento de la productividad de las tierras de cultivo existentes; y mejorar el modo de vida de los agricultores.

Prácticas

Para conseguirlo se proponen una serie de prácticas como la reducción del laboreo del suelo, y en su lugar, plantar semillas directamente en los residuos del cultivo anterior. Así, el suelo acumula más materia orgánica. En los invernaderos cada vez se ve más el denominado abono en verde. Los restos de la cosecha, se devuelven al suelo que los alimentó y así se enriquece.

Otra práctica propia de los sistemas de agricultura regenerativa es la cobertura vegetal durante todo el año, ya que también previene la erosión del suelo y facilita la absorción de carbono. En zonas de olivar y almendro, e incluso frutales, cada vez es más frecuente ver las calles de las fincas sin labrar.

Está comprobado que la riqueza orgánica de los suelos aumenta cuando los cultivos se cubren con restos vegetales. La cubierta proporciona sombra al suelo y las raíces se introducen en él, aumentando la humedad.

La diversificación de cultivos, por su parte, favorece la resiliencia y la productividad de los suelos agrícolas, o en los casos de otro tipo de agricultura más extensiva, la rotación de cultivos.

La agricultura regenerativa exige, también, la optimización del uso de insumos biológicos y químicos a través de la llamada agricultura de precisión (sensores, escaneo de suelos, datos, algoritmos, inteligencia artificial están optimizando aún más los insumos, que ya se conseguía con los primeros instrumentos de medición.

Otro ejemplo

Esta vez en la Almería más septentrional. La asociación AlVelAl, formada por un grupo de agricultores, ganaderos y empresarios ha cumplido ya 10 años trabajando en frenar la despoblación y la desertización y la falta de oportunidades en el mundo rural. Y su apuesta es por la agricultura regenerativa.

Esta asociación ha contado con el asesoramiento científico del Centro de Edafología y Biología Aplicada del Segura (CEBAS-CSIC).

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Para Joris de Vente, doctor en geografía e investigador del CEBAS-SCISC, apunta algunas claves de este territorio. Por ejemplo, si entre las hileras de almendros se plantan aromáticas, se atraen más polinizadores, que a su vez ayudan a mejorar la producción de almendra. Y si en las calles de las plantaciones de cítricos se plantan habas, se mejora la producción y la calidad del suelo al tiempo que se reduce la escorrentía (el agua que discurre arrastrando nutrientes a su paso) y la necesidad de aportes externos y de agua.

Para los investigadores del CEBAS-CSIC, las principales ventajas de la agricultura regenerativa son la restauración de los suelos, mejora su calidad física, química y biológica. Mejora la retención de agua y reduce de la erosión, reduce la sensibilidad de las cosechas y mejora su producción, refuerza la presencia de polinizadores y el aumento de la biodiversidad en general, lo que contribuye también a la mejora paisajística y mitiga el cambio climático gracias a la fijación de carbono orgánico en los suelos y evita residuos de fertlizantes químicos, pesticidas o herbicidas.

 

Redaccion AenVerde

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