Presente, pasado y futuro de la rentabilidad del invernadero

Exterior invernaderos de Almería

A pesar de los altibajos típicos de este sector, se puede considerar la campaña de otoño-invierno (septiembre-abril) como aceptable. De media, los precios han sido superiores en un 3% a los del ciclo precedente. Prácticamente todos los cultivos han tenido un comportamiento bueno.

El calabacín desbanca al pepino

La producción ha continuado aumentando, destacando precisamente, la cosecha de calabacín y pimiento, circunstancia que ha influido en que los precios no despuntasen. De forma general los ingresos han sido mayores en un 10%, aunque si comparamos con las medias de las 5 últimas campañas, esta subida se reduce a la mitad.   Este hecho es relevante, ya que la visión de largo plazo detecta alguna tendencia particular: por ejemplo, a pesar de los últimos datos, el tomate enlaza algunas campañas con un comportamiento muy irregular, algo que puede haber influido en que el calabacín se convierta ya en la tercera hortalizas en superficie, desbancando al pepino.

 

Indicador de rentabilidad de un invernadero estándar de Almería.

El sector mejora si lo hace la economía del consumidor

En términos generales, el campo de Almería lleva 5 campañas de tranquilidad, donde la rentabilidad del agricultor ha sido aceptable; más si la comparamos con el ciclo 2013/14 donde se obtuvieron pérdidas por primera vez. Es relevante que este hecho coincidiera con el punto de máxima incidencia de la crisis económica. De hecho, desde que se iniciase la crisis económica en 2008, el campo empezó a encadenar años de malos resultados. Queda claro que este sector mejora cuando también lo hace el consumidor.

Muchos indicadores muestran que la economía está perdiendo fuerza, lo que provocará que el comprador reduzca su gasto, algo que los clientes (la distribución) repercutirán tarde o temprano en sus proveedores; como ya ocurrió hace diez años.

La relación anterior tiene importancia debido a la situación actual en la que nos encontramos. Muchos indicadores muestran que la economía está perdiendo fuerza: la retracción del comercio internacional debido al proteccionismo, el alza de precio de las materias primas (incluido el petróleo) o la desaceleración industrial en el principal mercado importador hortícola (Alemania), son algunos síntomas.  Estos hechos provocarán que el comprador reduzca su gasto, algo que nuestros clientes (la distribución) repercutirá tarde o temprano en sus proveedores; como ya ocurrió hace diez años. Desgraciadamente tendremos que esperar que el panorama termine por aclararse y, por supuesto, prepararnos para aguantar el chaparrón si es que llega.

 

Redaccion AenVerde
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