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Michael Cook está considerado el padre del cooperativismo. A sus 80 años y con nueve operaciones en las rodillas, debido a su pasado deportista, se desplazó hasta Almería para participar en la 34a World Conference IFAMA 2024.
Cook formó parte de una mesa redonda moderada por su colega Cynthia Giagnocavo, directora de la Cátedra COEXPHAL-UAL y presidenta del comité de investigación global de la Alianza Cooperativa Internacional, sobre cooperativas agrícolas en respuesta a los grandes cambios estructurales en la agroalimentación.
‘Las cooperativas construyen un futuro mejor para todas las personas’ es el lema de este año del Día del Cooperativismo… ¿No es muy grandilocuente?
Puede ser un poco, pero es correcto. Los productores cultivan sus hortalizas con un resultado excelente y creen en la sostenibilidad más que nadie porque es su tierra, quieren conservarla, es su medio de vida. Ellos se benefician porque cobran por ese trabajo, los consumidores comen alimentos limpios, buenos y nutritivos, y las personas que trabajan en sus fincas reciben su salario digno que les permite labrarse un futuro para ellos y sus familias. ¿Ves el efecto dominó? A esto
se llama un bien colectivo y en ese sentido estoy de acuerdo con el lema para conmemorar este día.
¿Cree que el cooperativismo es la mejor forma de organización del trabajo sostenible?
No podría definirlo mejor. Absolutamente de acuerdo porque entre cooperativas no hay rivalidad. Es un buen modelo económico que genera riqueza con ejemplo de civismo. Las cooperativas son sobresalientes en unir a las personas y trabajar juntas para conseguir el éxito. Cuando se trabaja al mismo ritmo y en el mismo barco se obtiene un buen resultado y eso conlleva una gran satisfacción.
Dos de los grandes retos entre las cooperativas españolas, quizás también en otras partes del mundo, son la presencia de la mujer en los consejos rectores y el relevo generacional. ¿Dónde podemos encontrar la solución?
Eso es un problema. Las mujeres tienen mucho que ofrecer en la gobernanza y el liderazgo de las cooperativas. Formo parte de varios consejos en los que quizá la mitad son mujeres, y aportan una visión muy diferente a la de un grupo de hombres, y sobre todo los hombres han estado juntos solos durante
mucho tiempo. Han acumulado prejuicios, etcétera. La importancia de atraer a las mujeres al equipo directivo y al equipo de gobierno es fundamental. Es crítico y tiene que ocurrir más rápido. Y no sólo en España, sino en todo el mundo.
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¿Y el relevo generacional?
La transición generacional implica una gran adaptación al cambio continuo. La clave está en adaptarse para que no suponga un problema y que el 5% de los de 60 años dejen paso al 5% de los de 35 y así sucesivamente. También juegan un papel fundamental el mensaje que crean los padres en sus hijos. Y esta labor hay que realizarla desde una edad muy temprana en la escuela primaria y secundaria. Los jóvenes traen muy buena savia a los mayores.
Otro gran reto es afrontar el cambio climático…
Sin duda se trata de una cuestión que tenemos que resolver de alguna manera. Es un problema para todo el mundo, y tenemos que prestarle atención y recursos para resolverlo. Hay muchas maneras de hacerlo.

¿Qué opina sobre la unión de cooperativas en entidades más grandes? ¿Ganan en fuerza, pero pierden en esencia?
Depende de la situación. En algunos casos, al unirse se consiguen economías de escala, lo que reduce el coste por unidad. Si eso ocurre, es positivo. Si se juntan y luego monopolizan, eso crea externalidades negativas.
Y en relación con lo anterior… los fondos de inversión están ya en el agro….¿son compatibles con el modelo cooperativo?
Las cooperativas no venden acciones, entonces no tienen instrumentos de captación de capital. Por ello el objetivo de mi presentación era ofrecer formas creativas o innovadoras de acumular capital para que puedan crecer, contratar más empleados, etc. Así que el capital siempre va a ser un reto para las cooperativas.
Creo que, en EE.UU., donde rige el derecho consuetudinario, intentaremos algo hasta que alguien nos lo impida. Mientras, en muchos países de derecho romano, como España, tienen reglas y ni siquiera se intenta. Y esa es la ventaja del derecho común.
Por otro lado, en los países de derecho consuetudinario, se pueden tomar decisiones que perjudiquen a personas y no se detiene hasta que alguien presente una demanda.
Así que hay ventajas y desventajas. Pero si eres una persona moral, entonces prefiero vivir en un país de derecho consuetudinario. Pero si se pierde esa moralidad, entonces probablemente sea mejor vivir en un país donde haya normas más estrictas.



