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El primer sábado de julio se celebra en todo el mundo el Día Internacional del Cooperativismo, una fecha que reivindica el papel de la economía social en la construcción de sociedades más justas, sostenibles y resilientes.
En la provincia de Almería, esta conmemoración se adelanta a hoy, 2 de julio, con un acto en Roquetas de Mar organizado por APROA, COEXPHAL, Cooperativas Agro-alimentarias y FAECTA, consolidando una cita que cada año gana protagonismo en el calendario sectorial, además de contar con la colaboración de SUCA, Uniq, Cajamar y el Ayuntamiento de Roquetas de Mar.
La jornada no solo tiene un carácter festivo, sino que se convierte en un escaparate del peso real que el modelo cooperativo tiene en la economía, especialmente en territorios como Andalucía y, de forma muy destacada, en Almería.
Bajo el lema internacional de ‘Cooperativas por un mundo en paz’, el cooperativismo se presenta como una herramienta eficaz para dar respuesta a desafíos globales como la sostenibilidad, la seguridad alimentaria o la cohesión territorial. Las cifras respaldan esta afirmación. En Andalucía, el cooperativismo agroalimentario agrupa a 617 entidades que integran a más de 340.000 socios, generando un volumen de negocio que supera los 12.671 millones de euros. Se trata de una estructura sólida que, lejos de modelos tradicionales, ha sabido evolucionar hacia organizaciones cada vez más profesionalizadas, con capacidad de competir en mercados internacionales y de liderar procesos de innovación.
Papel de Almería
Dentro de este entramado, Almería ocupa una posición de referencia. La provincia concentra cooperativas que alcanzan una facturación conjunta superior a los 3.500 millones de euros en 2024, situándose entre las principales áreas de actividad cooperativa de Andalucía. Este liderazgo está estrechamente vinculado al sector hortofrutícola, verdadero eje económico del territorio.
Las frutas y hortalizas representan el principal motor del cooperativismo andaluz, concentrando el 35% de la facturación total, lo que evidencia su carácter estratégico dentro del sistema productivo.
En Almería, este peso se traduce en una red de cooperativas que han logrado posicionarse como referentes internacionales en producción de invernadero, combinando tecnología, sostenibilidad y capacidad exportadora.
Cooperativas en el mundo
Esta fortaleza no se limita al ámbito regional. A escala global, el cooperativismo constituye una de las mayores redes empresariales del mundo. Existen más de tres millones de cooperativas, que proporcionan empleo a cerca de 280 millones de personas, lo que equivale aproximadamente al 10 % de la población ocupada mundial.
Además, las principales cooperativas del planeta alcanzan volúmenes de negocio comparables a los de las grandes economías internacionales, consolidando su papel como actores económicos de primer orden.
Más allá de su dimensión cuantitativa, el valor diferencial del cooperativismo reside en sus principios. Se trata de empresas basadas en la gestión democrática, la participación de los socios y la distribución equitativa del valor generado. Este modelo permite no solo generar riqueza, sino también repartirla de forma más equilibrada, reforzando el tejido social y contribuyendo a reducir desigualdades.
En el caso andaluz, estas características cobran especial relevancia en el medio rural. Las cooperativas no solo estructuran la producción agraria, sino que fijan población, generan empleo estable y dinamizan economías locales. Se estima que el modelo cooperativo aporta en torno al 6% del PIB andaluz, una cifra que refleja su contribución directa al desarrollo económico de la comunidad.

El ejemplo almeriense resulta paradigmático. Las cooperativas hortofrutícolas han sido clave para articular una oferta exportadora competitiva, capaz de abastecer a los principales mercados europeos durante todo el año. Muchas de estas entidades se sitúan entre las mayores exportadoras de frutas y hortalizas de España, demostrando que la unión de productores bajo fórmulas cooperativas permite ganar dimensión, mejorar la comercialización y acceder a mercados exigentes.
Sin embargo, el contexto actual plantea desafíos que obligan a seguir evolucionando. La sequía, el incremento de costes de producción, la competencia de terceros países o las dificultades para garantizar el relevo generacional son algunos de los principales retos a los que se enfrentan las cooperativas.
En este escenario, la integración, la innovación tecnológica y la apertura a nuevos mercados se perfilan como estratégicas para reforzar su competitividad.
El Día Internacional del Cooperativismo se celebra, por tanto, en un momento decisivo. La cita de Roquetas de Mar servirá para reconocer el esfuerzo colectivo de miles de agricultores y ganaderos que sustentan el modelo, pero también para reivindicar su papel de futuro.
Imágenes: Julián Echeverry



