Marruecos se está beneficiando de la política comercial europea

POZANCOS

Entrevista al director general de FEPEX, José María Pozancos, en la que analiza los principales retos y problemas del mercado de frutas y hortalizas.

¿Cuál es el estado actual del sector de las frutas y hortalizas en España y Europa?

Es un momento de gran preocupación porque, aunque las cifras globales de exportación muestran una evolución positiva, un 1,7% más de frutas y hortalizas exportadas hasta agosto de este año, existen cultivos gravemente amenazados y que son estratégicos para el conjunto del sector como es el caso del tomate.

Confluyen varios actores que están provocando una fuerte pérdida de competitividad.  Por un lado, una competencia creciente de las importaciones en la UE y en España. Por otro, estamos sufriendo un incremento de los costes salariales en un sector intensivo en mano de obra y en tercer lugar nos tenemos que adoptar a un modelo de producción comunitario que conlleva cada vez más obligaciones, por ejemplo, las derivadas de la Estrategia de la Granja a la Mesa, que supondrán también mayores costes. Mientras, es extremadamente difícil trasladar el incremento de los costes a los precios pagado por la distribución.

¿Qué supone para el conjunto del sector nacional la agricultura en invernadero solar de Almería y Granada?

Es uno de los pilares del sector hortofrutícola español. En 2020 la exportación de Almería ascendió a 2,9 millones de toneladas, lo que supone el 22% del total nacional, porcentaje que  llega al 41% en el caso de las hortalizas, poniendo en evidencia la contribución de esta provincia al comercio exterior. Destacaría también su contribución en la creación de empleo y por tanto al asentamiento de la población en zonas no urbanas y la economía global de la provincia.  Granada exportó en 2020 un total de 227.602 toneladas, siendo muy significativos cultivos como el tomate y el pepino con cerca de 80.000 toneladas en cada caso.

¿Desde el punto de vista orgánico y sectorial qué peso tiene COEXPHAL en FEPEX y qué papel ha jugado desde su fundación?

COEXPHAL fue una de las cinco asociaciones fundadoras de FEPEX, en 1987  y su papel ha sido y es esencial, tanto por su representatividad, en Andalucía como por su implicación en todos los temas que abordamos desde la Federación.  Se trata, además, de una asociación muy activa y emprendedora, muy pegada a la realidad sectorial, por lo que desde Madrid siempre se puede contar con ella para abordar la problemática del sector e intentar buscar soluciones.

¿Qué retos identifica como esenciales para el futuro de la horticultura en invernadero?

Mejorar la competitividad, transitando hacia un modelo de explotación acorde con el Pacto verde y con las obligaciones derivadas de la Estrategia de la Granja a la Mesa. Para ello hay que seguir trabajando en tres ámbitos: política agraria, fondos de recuperación y política comercial.

En política agraria, no puede ser que la horticultura de invernadero siga estando excluida de los pagos directos.  Parece que esta inclusión va a llegar con la nueva PAC  y en concreto con el Plan Estratégico que ahora está negociando Agricultura y las comunidades autónomas, pero es una decisión abierta que debería ponderar la contribución a la renta agraria y al empleo.

En cuanto a los fondos de recuperación, constituyen una oportunidad para dar respuesta a dos debilidades competitivas, entre las que destacaría los valores bajos de inversión en las explotaciones y el bajo nivel de cooperación empresarial.

 Y en política comercial, ha favorecido la globalización del mercado comunitario, y no ha logrado facilitar el acceso a los grandes mercados mundiales. Y nuestro principal competidor: Marruecos se está beneficiando de esta política comercial.

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¿Qué se puede hacer para defender los intereses de los productores europeos frente a los de terceros países que en casos como Marruecos y para determinados productos, están sacando del mercado a los productores españoles?

En el caso de Marruecos, debe respetar el acuerdo de Asociación con la UE, porque el incumplimiento está impulsando las importaciones españolas y comunitarias procedentes de este país, sin que la Comisión Europea actúe.

Se incumple en lo relativo a la cláusula de cooperación o en las medidas de salvaguardia.

La cláusula de cooperación establece que las ventajas otorgadas a Marruecos para la exportación de tomate en el marco de Acuerdo de Asociación se hacen con el fin de mantener el nivel de las exportaciones marroquíes tradicionales a la UE. No obstante, la corriente tradicional de exportaciones de tomate marroquí cuando se firmó el Acuerdo, en 2011, era de 332.231 toneladas (según la medida de 2009 a 2011) y en 2020 las exportaciones de tomate marroquí a la UE se elevaron a 518.190 toneladas (incluido Reino Unido) lo que representa un incremento del 55%.

Respecto a la cláusula de salvaguardia, recogida en el artículo 7 del Acuerdo, establece que, si las importaciones objeto de las concesiones producen perturbaciones graves en los mercados u ocasionan un perjuicio grave al sector productivo, la parte importadora podrá adoptar las medidas que considere necesarias, sin que la parte importadora, en este caso la Comisión Europea, haya adoptado aún esta medida.

Por otro lado, la Estrategia de la Granja a la Mesa debe ser extensible a las producciones de terceros países. Los principios básicos de esta Estrategia y sus objetivos de reducción de uso de productos químicos deben extenderse a los productos importados. De lo contrario se ahondará en la situación de competencia desleal que ya vivimos respecto a países extracomunitarios.

¿Cómo está contribuyendo FEPEX a dar voz a los agricultores de esta zona de España y a que se atiendan sus demandas?

Ejerciendo funciones de representación e interlocución ante las distintas administraciones competentes, especialmente en el ámbito del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, así como en ante el Ministerio de Comercio, industria y Comercio y también con todos los ministerios que afectan a la actividad hortofrutícola como el Ministerio de Trabajo o el Ministerio de Medio Ambiente, así como grupos políticos, diputados, distintos órganos de decisión…  Trasladándoles los retos a los que se enfrenta al sector y propuestas de medidas para superarlos. Trabajamos  del mismo modo con las instituciones comunitarias, y en ambos casos el objetivo es siempre que el marco regulatorio de la actividad hortofrutícola se adecue a las características y prioridades del sector almeriense y del sector hortofrutícola español en general.

Estamos en el año Internacional de las Frutas y Hortalizas, además estamos dejando atrás la pandemia, es un buen momento para plantear retos colectivos ¿por dónde empezaría?

Por fomentar la cooperación. Cooperación sectorial y territorial, viendo la diversidad del sector de frutas y hortalizas no como un motivo de enfrentamiento sino como una oportunidad para tener mayor fuerza a la hora de resolver los retos comunes. Cooperación empresarial, sobre todo de cara a futuros proyectos que podrán ser financiados con los fondos de recuperación. Y destacaría también la cooperación en la cadena de valor, entre los diferentes eslabones, con el fin, quizá utópico, de mantener la rentabilidad de la actividad productiva y exportadora en todas las fases, llegando al consumidor con el mejor producto.

Redaccion AenVerde

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