Los lodos de las depuradoras, una alternativa sostenible para la fertilización de los cultivos

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El proyecto Demo Fangs analiza la viabilidad del uso de los lodos de depuración de aguas residuales urbanas (lodos EDAR) para fertilizar los campos de cultivo.

En concreto, el estudio se ha realizado en cultivos de invierno como la cebada y los resultados apuntan a que la producción y la calidad se mantienen en comparación con la fertilización mineral habitual.

En Cataluña, cada año se generan 120.000 toneladas de materia seca provenientes de las depuradoras de aguas residuales urbanas y casi la mitad de estos lodos tienen por destino la aplicación directa para la fertilización de cultivos, principalmente en cultivos de cereales de invierno como la cebada.

Esta es una manera de dar una segunda vida a la materia, favoreciendo al mismo tiempo la economía circular y la sostenibilidad de los campos. Ahora bien, la utilización de estos lodos (también llamados “biosólidos”) en la actividad agraria está regulada por diferentes normativas desde hace décadas.

Para estudiar el grado de cumplimiento con esta normativa y también para comparar la productividad agrícola de los cereales de invierno fertilizados mediante el uso de lodos de EDAR con otras formas de fertilización, el Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (IRTA) puso en marcha en 2022 el proyecto demostrativo Demo Fangs, liderado por el investigador Francesc Camps Sague.

El proyecto partía de una base muy sólida, ya que ha podido contar con los datos recogidos durante veintiocho años en un ensayo experimental realizado en el IRTA Mas Badia, en La Tallada d’Empordà (Baix Empordà, Girona).

Gracias a estos datos y a las investigaciones llevadas a cabo por el equipo liderado por Camps, los investigadores han podido concluir que el nivel y los parámetros de calidad agronómica de la producción no presentan diferencias significativas entre las dos estrategias de fertilización: mineral o con lodos de EDAR.

Por otro lado, el proyecto también ha demostrado que la concentración de metales en el suelo y su aportación a la fertilización anual ha cumplido con los límites reglamentarios vigentes encada momento.

Sin embargo, este tipo de fertilización aumenta el contenido de materia orgánica del suelo, los niveles de nitrógeno total y el fósforo, respecto a la fertilización mineral. Este último punto es especialmente sensible, ya que un exceso de fósforo en el suelo puede resultar perjudicial para el cultivo y, por tanto, los investigadores señalan que hay que delimitar muy bien cuál debe ser el límite en el contenido de fósforo en el suelo a partir del cual hay que cambiar la frecuencia de fertilización con lodos para evitar que el contenido de fósforo en el suelo se incremente.

 

Redaccion AenVerde

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