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Los cultivos más sostenibles ¿Por qué?

Paisaje de invernaderos de Almería
La superficie invernada en Almería supone el 3% del total del suelo provincial. Foto: Francisco Bonilla.

En un tiempo en el que las noticias falsas (fake news) están a la orden del día o de tuit, y que constantemente hay ataques a la agricultura bajo plástico, es bueno informar que lejos de ser un sistema productivo que agota los recursos hídricos o de territorio, que explota a trabajadores inmigrantes indocumentados o que usa pesticidas o fertilizantes inapropiados; por el contrario, es una agricultura con altos parámetros de sostenibilidad en lo social y medioambiental.

Sostenible en lo social

Las 30.456 hectáreas bajo plástico de Almería se distribuyen entre 12.500 explotaciones y familias. Es decir, existe una escasa concentración de la propiedad, dado que la superficie media es de 2,4 hectáreas por explotación, según datos de IFAPA.

El 62% de la comercialización de frutas y hortalizas se hace a través de cooperativas o sociedades agrarias de transformación (SAT) lo que mejora la posición del agricultor dentro de la cadena de suministro y el acceso a financiación y tecnología.

Cooperativa agraria de Almería
La fórmula más extendida de comercialización es a través de cooperativas.

Según el Índice de Gini, que mide la equidad distributiva de los ingresos entre la población con valor de 0 (igualdad máxima) a 1 (desigualdad máxima), la media para Almería, en el periodo 2000-2016, fue de 0,322 frente a un 0,337 de España; por lo que existe una distribución muy equitativa de la renta.

A lo que hay que añadir una elevada formación del agricultor, ya que un 81% tiene algún tipo de formación oficial reglada, incluyendo más de un 15% con formación universitaria o bachillerato. Con una alta demanda formativa interesada en las mejoras de la producción, de la gestión y de la comercialización.

¿Y qué ocurre con la población inmigrante?

En España conviven 4,5 millones de extranjeros empadronados (un 9,8%), que en Almería alcanza el 19,5%, según los datos del Observatorio Permanente Andaluz de Migraciones. Y es Almería la que ocupa un lugar excepcional respecto a España y a Andalucía, ya que es líder en la incorporación de extranjeros al mundo laboral. En la campaña 2017-2018, casi el 65% de trabajadores en régimen agrario fueron extranjeros. Según los datos del Sistema de Empleo Agrario (SEA), en Almería trabajan de media 31.545 trabajadores extranjeros.

La legislación española es bastante dura con la sanción por la contratación irregular, que puede conllevar multas desde los 10.000 a los 100.000 euros, o a la clausura del establecimiento o local desde seis meses a cinco años. Según los datos del Ministerio de Empleo y Seguridad Social, la agricultura acaparó sólo el 5% de todas las infracciones en materia de extranjería, muy por debajo de sectores como la hostelería (38%) y el comercio (18%). Y la evolución en Almería es claramente sintomática de la concienciación por parte de agricultores y empresas de dar de alta a sus trabajadores extranjeros, pasando de las 539 infracciones registradas en 2007 a 60 en 2016.

Otro hecho destacable en cuanto a su sostenibilidad social es el papel de la mujer en el campo. En Almería, hay mujeres agricultoras, socias de cooperativas, técnicos e ingenieras agrícolas, envasadoras, manipuladoras, jefas de línea, comerciales y directivas. El 71% y el 30% del personal empleado, respectivamente, en empresas de comercialización y en fincas es mujer, mientras que la media en España del empleo total femenino es del 41%.

Sostenible con el medio ambiente

Almería es un territorio de clima semidesértico, con poca agua, y cuando un turista llega desde un avión o accede por las carreteras de Málaga o desde Murcia, su vista se horroriza y a la vez se asombra ante el mar de plástico. La “fealdad” de los invernaderos y su aparente aglomeración se puede ver desde otra perspectiva si ese turista supiera que la superficie “plastificada”, computada en 30.456 hectáreas, sólo representa el 3,4% del total del territorio provincial que tiene un 49,79% de territorio protegido (más de 400.000 hectáreas), muy por encima de Andalucía (30%), de España (27%) y de Europa (12%).

lucha biológica
La lucha biológica está extendida en más de un 80% de las explotaciones. Foto: Francisco Bonilla.

Esas 30.000 hectáreas tienen además la capacidad de ser las más eficientes en uso del agua. La captación de las residuales, plantas desaladoras, el arenado, el riego por goteo, la fertirrigación y su perfeccionamiento con controles informáticos y sensores dan como resultado una huella hídrica 20 veces menor que en el resto de España, con 844 m3 per cápita, mientras que esa huella baja a 44 m3 en Almería.

Y ha quedado demostrado científicamente que los invernaderos han tenido un doble efecto beneficioso para el medio ambiente con la reducción de la temperatura media anual de -0,25ºC y ha aumentado el coeficiente de reflexión para la radiación solar, llamado albedo. Ha mitigado el incremento del CO2 gracias a la acumulación de carbono por parte de las plantas por lo que cada hectárea de invernadero es capaz de fijar entre 8 y 10 toneladas anuales de C02, o lo que es lo mismo, cada hectárea absorbe la emisión diaria de 8 coches.

Hace años, Almería se convirtió en referente del control biológico de plagas. Hace diez años que esta práctica fue adoptada por el 80 por ciento de la superficie invernada. Hoy, más de 25.000 hectáreas lo emplean y en cultivos como el pimiento alcanza ya el 99%. Y a esto añadir que la producción biológica va en ascenso, siendo ya Almería la primera provincia andaluza en producción de hortalizas ecológicas con casi 3.300 hectáreas, de las que más del 80% están bajo invernadero.

Calidad certificada

Y si al consumidor le quedaran dudas sobre el buen hacer bajo el invernadero y el producto de calidad que se obtiene, los sellos certificadores a los que se someten los procesos de producción, comercialización y distribución, son su mejor carta de presentación.

La mayoría de los agricultores del campo almeriense (91%) cumplen con sistemas de certificación o normas de buenas prácticas, principalmente la GlobalGAP, la UNE 155.000, producción integrada de la Junta de Andalucía, QS, GRAP, ISO 9000, entre otras. Normas muy exigentes que ha hecho que Almería sea el territorio con más laboratorios de análisis agrícolas, encargados también de corroborar los límites máximos de residuos (LMR). Sólo un dato: en 2017 el informe de la Agencia de Seguridad Alimentaria Europea (EFSA) sobre un análisis de 84.000 muestras de alimentos desprende que el 97,2% no contenían residuos cuantificables o estaban por debajo de los límites legales. Las muestras que superaron los límites eran en su mayor parte de terceros países.

Por todas estas razones, la horticultura que se practica bajo invernadero en Almería no sólo es una de las más avanzadas del mundo, sino también la más respetuosa con el medio (entorno y humano) en el que tiene lugar, pudiendo mostrar con orgullo aquel lema de Hortiespaña: Lo estamos haciendo bien.

 

*Este reportaje recoge los datos del informe Contribuciones económicas, sociales y medioambientales del cultivo de invernadero, realizado por Juan Carlos Pérez Mesa y Lucía Aballay para la interprofesional Hortiespaña

Redaccion AenVerde
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