Desde que comenzara este 2021 hay un español, almeriense para más señas, en el organigrama de la Organización de las Naciones Unidas.
Jesús Miranda Hita se incorporó como inspector de la ONU, con rango de director general, el pasado 1 de enero, después de un largo proceso de casi tres años de duración. Su elección contó con el respaldo unánime de la Asamblea General del organismo internacional. Ya está instalado en Ginebra, donde permanecerá durante los próximos cinco años, aunque llegado el momento podría optar por prorrogar su estancia por otro periodo igual. Coincidiendo con el Año Internacional de las Frutas y Verduras, declarado por la Organización de las Naciones Unidas de la Alimentación y la Agricultura (FAO), ha atendido a AenVerde desde desde Suiza.
¿Qué supone este nombramiento dentro de su dilatada carrera profesional? Además de Inspector de Hacienda, Interventor y Auditor del Estado; ha sido Subsecretario de Fomento o Subdirector General de Hacienda.
Me aporta lo que me falta, que es la experiencia internacional. En el ámbito de lo público desde la administración local he podido acceder después a importantes puestos de responsabilidad en distintos ministerios y todo esto me ha ensañado mucho. Ahora asumo el reto de trabajar en las relaciones internacionales y la ONU es la quinta esencia en ese sentido. Esta organización representa a 193 naciones, contamos con oficinas en todo el mundo, se hablan todos los idiomas y eso enriquece mucho.
¿Qué funciones tiene un Inspector de Naciones Unidas?
Comprobar cuál es el grado de cumplimiento de objetivos de la ONU, mediante una opinión independiente. Pero, además, valorar cuál es el grado de cumplimiento de la legalidad de cara a la consecución de esas metas. Se analiza la eficacia o la eficiencia del gasto. Incluso se valora si los propios objetivos son los apropiados o no. Es un ejercicio muy completo y amplio sobre el funcionamiento de las 28 organizaciones que componen la constelación de Naciones Unidas.
Una de las iniciativas más importantes de la ONU en estos momentos gira en torno a los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible ¿Cómo cree que su tierra puede contribuir al cumplimiento de los mismos?
Sin duda Almería está ya contribuyendo. La agricultura almeriense es una potencia enorme por volumen de producción y capacidad de exportación. Lo que hace Almería es algo impresionante y admirable.
Estamos en un buen momento para trabajar en la proyección de ese enorme desarrollo que ha tenido la agricultura a través de los invernaderos, aportando al debate internacional lo que Almería ya ha conseguido y sabe hacer. Podemos ofrecer muchas claves para acabar con el hambre en el mundo trasladando nuestro conocimiento y experiencia, ayudando a muchas zonas del planeta a desarrollar sus propios medios de supervivencia. Eso requiere de un proceso de involucración, fundamentalmente a través de la FAO, mediante los canales que existen de conexión con la sociedad civil. Este es un buen momento para comenzar a hacerlo, aprovechando que es el Año Internacional de las Frutas y Verduras.
¿Qué papel debe jugar Almería en este Año de las Frutas y Verduras y cómo podemos sacarle el máximo partido?
Almería no ha estado vinculada históricamente a los asuntos de las Naciones Unidas y el hecho de que se declare el año internacional de esta materia es una llamada al mundo a que participe en el debate, aporte ideas y contribuya a buscar soluciones para garantizar una necesidad tan básica como es la alimentación.
Lo que puede hacer Almería es buscar una presencia ahí, en ese debate, ya que formar parte del foro internacional de la alimentación da un prestigio y un reconocimiento internacional que son muy importantes.
El hecho de que se sepa que, en un rincón de la península ibérica, en el sur, hay gente haciendo un trabajo extraordinario y un esfuerzo de innovación, modernización, de apuesta por la calidad, por la productividad, … eso tiene un valor incalculable.
Desde el Foro Ciudad se han propuesto solicitar que Almería sea sede la Cumbre Mundial Agroalimentaria ¿Qué le parece la iniciativa y qué posibilidades ve?
Es una idea brillante, de esas que hay que tener para pensar en grande. Lo que sucede es que este año es muy especial debido a la pandemia y se están suspendiendo o aplazando muchos de los eventos previstos. Nosotros seguimos teletrabajando y las reuniones también se llevan a cabo por medios electrónicos. Puede que no sea el mejor momento para optar a esa opción, pero si está bien ir abriendo camino y estrechando lazos de cara al futuro. Comparto la ambición y estoy de acuerdo con cualquier iniciativa que de visibilidad a Almería en la esfera internacional.
Lleva ya más de un mes en Ginebra ¿le ha dado tiempo de hacer la compra en el supermercado?
La hago habitualmente, tengo un supermercado muy cerquita. Compro hortalizas, que seguro son de mi tierra, porque pone España y en estas fechas tienen que ser de Almería, aunque no lo especifica como tal. Junto a esos productos hay otros que si indican que son pimientos de Padrón, por ejemplo. Me gustaría que también pusiera pimientos de Almería y eso sí lo echo de menos.
Me llama la atención que no tengamos una marca y supongo que será una cosa muy difícil, pero me resisto a pensar que es inviable. Estoy seguro de que puede haber alguna manera de hacerlo. Eso nos daría valor y nos ayudaría a diferenciarnos en los mercados. No se trata sólo de tener buenos productos, sino de que la gente los reconozca como tales. Como la gamba de Garrucha, que está buenísima y a todo el mundo le gusta.
Terminamos ya, no sin antes preguntarle por su gran pasión: la música ¿Tiene tiempo de tocar la guitarra en Suiza?
El camión de la mudanza está por venir y traerá algunas de mis guitarras, así que aprovecharemos desde entonces para hacer un poco de ejercicio, sí.





