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En 2020, la superficie agrícola utilizada de la Unión Europea abarcaba 157,4 millones de hectáreas, lo que representaba el 38,4 % de su superficie total.
En una década, de 2010 a 2020, la estructura agraria de la Unión Europea ha experimentado una transformación profunda marcada por una abultada reducción del número de explotaciones y un descenso continuado del empleo agrícola.
Según los datos del censo agrario de Eurostat, publicados en su informe Cifras clave de la cadena alimentaria europea – Edición 2025 (en inglés), la UE perdió 3 millones de explotaciones en solo una década, lo que supone una caída del 24,8%.
El ajuste se ha concentrado casi por completo en pequeñas fincas de menos de 5 hectáreas, cuyo número se desplomó un 31,7%, reflejando el abandono de la actividad, la falta de relevo generacional y los procesos de concentración de tierras.
En términos absolutos, las superficies agrícolas más extensas se encontraban en Francia (27,4 millones de hectáreas; el 17,4 % del total de la UE) y España (23,9 millones de hectáreas; el 15,2 %).
Explotaciones más grandes
Las explotaciones de mayor tamaño han ido ganando peso. Las fincas de 100 hectáreas o más, aunque representan solo el 3,6% del total, ya gestionan más de la mitad (52,5%) de toda la superficie agraria de la UE.
En 2023, había 8,4 millones de personas empleadas en el sector agrícola de la UE (incluidas la caza y las actividades de servicios relacionadas), y a medida que ha disminuido el número de explotaciones agrícolas, el empleo agrícola se ha reducido, y su porcentaje respecto al total de la población activa de la UE pasando del 5,2 % en 2013 al 3,9 % una década más tarde
La mecanización, la digitalización, la presión económica sobre las pequeñas explotaciones y la falta de jóvenes que se incorporen al sector están acelerando esta contracción laboral.
El resultado es un campo europeo más concentrado, con menos agricultores y menos explotaciones, pero con estructuras productivas de mayor tamaño.
Según el informe de Eurostat, este proceso plantea desafíos clave para la sostenibilidad social y territorial del medio rural, así como para el relevo generacional y la resiliencia del sistema alimentario europeo.



