La competencia futura entre Almería y Marruecos

Marruecos supera las 20.000 hectáreas invernadas (conseguir un dato exacto es muy complicado), manteniendo un ritmo de crecimiento alto. Almería tiene 31.600 hectáreas bajo invernadero, con crecimientos que rondan el 1% anual. Según los datos del Ministerio de Agricultura Marroquí (2 campañas atrás), las hectáreas totales en producción de tomate eran 15.100. De ellas, se lee entre líneas, según las productividades, que 9.100 correspondían a cultivo bajo invernadero. Almería tiene 10.300 hectáreas de tomate y un millón de toneladas en producción.

Juan Carlos Pérez Mesa en el foro Agro Futuro de Onda Cero.

El Plan Marruecos Verde (finalizado en 2015) consiguió movilizar inversiones y aumentar la importancia de la agricultura en el PIB entorno a un 30%. Es importante reseñar la inversión en Tánger-Med, que permite acceder fácilmente a los puertos del norte Europa (Holanda Y Reino Unido) y la aplicación de la desalación para asegurarse el abastecimiento de agua.  Es más, a través de Algeciras, el producto marroquí puede aprovechar el corredor ferroviario central de Alta Velocidad. Algo que Almería no puede hacer porque el corredor mediterráneo no existe.

Respecto a la inversión en Marruecos por parte de las empresas españolas, no se puede negar. En agricultura encontramos empresas de la industria auxiliar y operadores comerciales-importadores e incluso enseñas productoras: muchas  murcianas, algunas granadinas, navarras o zaragozanas, y pocas almerienses. ¿Por qué? El propio sistema de economía social (muy ligado al territorio) impide la inversión masiva.

Hablando de tomate: ¿Existe diferencial de precios?  Sí, es cierto. El importador compra el tomate marroquí entorno a un 16%-20%  más barato que el tomate español.

¿Es cuestión de coste más bajo o porque el cliente valora más el producto español? Ambas situaciones. El coste de producción marroquí es la mitad del almeriense: en su cálculo se contempla una mano de obra un 75% más barata que la española. Se es muy conservador, ya que hay denuncias en internet de trabajadores de grandes empresas del país vecino (de hace ya 8 años, eso sí) donde se habla de jornadas completas de 15 horas por 4,5 €/día. De ahí, creo, que viene la famosa frase de que los salarios marroquíes son 1/10 parte de los existentes en Almería.  Puesto en destino el coste de Marruecos es un 30% más barato que el almeriense. Una diferencia de 20 céntimos.

También es cierto que los pequeños productores están vendiendo sus fincas a grandes empresas y que aunque el Plan Verde tenía como un pilar fundamental “el acompañamiento solidario de la pequeña agricultura”, este no se produjo.  En definitiva, no se aprecia una mejora clara en el nivel de vida de los trabajadores agrícolas. Esto no ayuda a que se cierre la brecha de costes.

Por otro lado, la hortaliza española es considerada por el cliente de mejor calidad, y más segura, que la originaria de Marruecos. Por ese motivo el re-etiquetado de producto marroquí es una práctica, que al margen de su ilegalidad, perjudica al sector en su conjunto ya que puede hacer cambiar la percepción del consumidor.

Exportación

Repasando las exportaciones de tomate, Marruecos ha incrementado, en 10 años, un 53% sus envíos a la UE. Almería ha crecido un 18%; el resto de España ha perdido un 17%. Almería ha podido crecer gracias a la contención del coste de cultivo y a un aumento muy leve  de la productividad (4% en 20 años); los virus no ayudan.

Es necesario dar el salto en productividades para seguir compitiendo.

Mejoras de las infraestructuras y la incorporación de una innovación, adaptada al área, son indispensables. Tomemos como ejemplo a Holanda: la productividad es un 80% más alta que la almeriense, ya posee el 40% de las fincas con luz artificial y una producción extendida al invierno. Además, el sabor de su producto es estable durante su ciclo, algo valorado por el consumidor europeo que lo paga entre un 15%-20% por encima del español. Sólo 1.760 hectáreas de tomate y una superficie media de 6,7 hectáreas por finca posibilitan esta elevada competitividad.

Sin duda la diferenciación definitiva del producto almeriense se va a conseguir cuando se haga ver al consumidor final que el producto hortícola, cosechado con esmero en el Mediterráneo del sureste de España, es un producto de proximidad con destino al mercado local de la UE. Ahí el marketing estratégico tiene mucho que decir.

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