La «fuerte sospecha» de la presencia del virus ToBRFV en un invernadero de tomates en Finisterre, en la región de Bretaña, fue confirmada ya por el Ministerio de Agricultura y Alimentación la noche de ayer lunes.

«Recibimos los resultados de ANSES (Agencia de Seguridad de la Salud) en las muestras tomadas de los invernaderos que estaban bajo sospecha en Finisterre y los resultados son positivos, por lo tanto están contaminados con el virus «, han asegurado desde el ministerio.
Según apuntaba el primer comunicado del Ministerio francés, los departamentos de DRAAF en Bretaña llevaron a cabo una inspección el 11 de febrero después de una búsqueda de virus tras identificar en varios tomates una serie de daños similares a los causados por esta enfermedad y está previsto que el laboratorio nacional de referencia anuncie hoy los resultados.
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A la espera de esos resultados se han tomado medidas de precaución con una prohibición de acceso a estos invernaderos, la cancelación de envíos de plantas y semillas, así como la aplicación de otras medidas como el aislamiento de los materiales y desinfección de todo residuo.
Según el Ministerio de Agricultura francés, la destrucción de todas las plantas de tomate en invernaderos contaminados se llevará a cabo tan pronto como se confirme oficialmente el brote.
El Ministerio de Agricultura y Alimentación ha hecho un llamamiento tanto a agricultores como a aficionados a la horticultura para que estén extremadamente atentos al comprar semillas o plantas de tomate o guindilla, y que lleven el correspondiente certificado o pasaporte fitosanitario que garantice su estado libre de virus, así como las medidas de higiene y prevención estipuladas en este tipo de alerta.

Según el comunicado francés, «la propagación de este virus en el territorio nacional tendría importantes consecuencias económicas para el sector agrícola.
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El tomate es la principal hortaliza en Francia con 712,000 toneladas producidas en 2018 en invernaderos y ampliamente cultivada en un huertos con casi 400,000 toneladas al año. Además de ocupar un lugar destacado en la cesta de la compra francesa con casi 14 kilogramos por hogar al año.



