Cómo y cuándo usar la calefacción en el invernadero

 

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Antonio García, Responsable de Departamento Técnico de Acrena

-¿Cómo está influyendo el clima en este comienzo de campaña?

-Está siendo bastante más lluvioso que en campañas anteriores. Hasta la fecha en tema de cultivo no está afectando demasiado, pero sí en daño de infraestructuras en la zona. En cultivo podemos decir que está afectando un poco en alternaria en el cáliz del tomate por la humedad. Afortunadamente coincide que después de la lluvia hace aire y seca bastante bien los invernaderos y no estamos teniendo problemas fúngicos.

-¿Cuáles son las mejores formas de proteger los cultivos frente al frío?
-En Almería la principal ventaja es la temperatura y las horas de luz que tenemos. Como técnico, la incorporación de calefacción no lo veo rentable para utilizarla como realmente habría que hacerlo en los cultivos, porque el costo por metro cuadrado se dispararía. En Europa un agricultor que tiene calefacción, a parte de pagarle el tomate más caro que aquí tienen subvención por la materia prima.

En Acrena los días de lluvia y de frío, aparte de jugar con la ventilación, utilizamos la calefacción para en las primeras horas de la mañana aumentar 15 o 16 grados y con ventilación abierta para secar el invernadero. De esta forma conseguimos que la condensación en el fruto y en la planta sea la menos posible y así tenemos menos rajado. Durante las noches normales la tenemos programada para que a partir de 12 o 13 grados se active. Antes de esa temperatura no es necesario porque el costo se dispara.

-¿Qué tipo de calefacción tienen?

-Acrena tiene de 28 a 32 hectáreas con sistemas de calefacción por agua y por aire. El aire, a mí particularmente no me convence porque cuando la máquina deja de funcionar el aire se enfría muy rápido. La ventaja que tiene es que aporta CO2 a la plantación. Por otro lado, el agua te mantiene mucho más estable la temperatura dentro del invernadero. A la hora de mantener temperatura y aumentar temperatura es mucho más fácil con el agua.

-Aunque en Almería no se suelen alcanzar temperaturas muy frías, lo cierto es que sí hay un cambio brusco entre la temperatura diurna y nocturna, ¿cómo afecta esto a las plantas?

-Este es el principal problema que tenemos en Almería. Si hay una condensación alta entre las 8 y 10 de la mañana se produce el efecto invernadero que afecta a los cultivos. En las especialidades que cuentan con calefacción ese efecto se minimiza. Se suele poner la calefacción a esa hora con una temperatura de 15 o 16 grados, que te permite sacar toda la humedad y el frío del invernadero. Esta situación hace que el tomate sude menos, tenga menos rajado, alternaria, botritis y mildiu.

Cuando hay un efecto térmico muy grande la producción se ve afectada. Si esa acumulación de frío es durante mucho tiempo el crecimiento de la planta se para. La temperatura ideal para un tomate o un pimiento en Almería es 18 grados continuos, pero eso aquí en Almería no es rentable.

-¿Cuándo se suele utilizar la calefacción?

Hoy por hoy se está utilizando la calefacción en momentos puntuales sobre todo en pepino de invierno y en tomate, los que cultivan especialidades para simplemente secar el invernadero por la mañana y evitar bajadas bruscas por la noche. Lo que intentamos es tener un temperatura un poco más elevada en el interior del invernadero que en el exterior pero tampoco mucho mayor, para que por la mañana nos cueste menos trabajo secar el invernadero. Lo ideal es mantener una temperatura donde la planta no deje de producir, que normalmente son unos 12º grados.

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