Asumir compromisos ambientales y climáticos contará con potentes incentivos de la PAC

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La innovación en agricultura orientada a la protección medioambiental está entre los principales objetivos de la PAC y de las estrategias europeas “De la granja a la mesa” y de “Biodiversidad”.

Ésta es una de las principales conclusiones alcanzadas en el evento digital Innovar en agricultura ante el cambio climático, y que ha contado con la participación de Fernando Miranda, Secretario General de Agricultura y Alimentación, del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación; Vicente Pérez García de Prado, Secretario General de Agricultura, Ganadería y Alimentaciónde la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible de la Junta de Andalucía; y Emilio González Sánchez, Secretario de la Asociación Española Agricultura de Conservación Suelos Vivos (AEAC.SV) y profesor de la ETSIAM-Universidad de Córdoba.

Durante su intervención, Fernando Miranda ha señalado la importancia de la innovación para una adecuada respuesta por parte del sector agrario a los retos y necesidades en todos los campos en general y en particular en el del medio ambiente y el campo climático. “La innovación ha de entenderse no sólo como la existencia probada de técnicas que den respuesta a las necesidades sin comprometer la rentabilidad económica, sino también como capacidad de acceder a las mismas por parte de todas las explotaciones”, ha explicado Miranda.

Fernando Miranda ha destacado que el Plan Estratégico de la PAC, ahora en preparación para su puesta en marcha a partir de 2023, “debe ser una contribución fundamental en este campo, facilitando una transición justa para todas las explotaciones y asegurando a medio y largo plazo que la agricultura pueda seguir siendo un sector estratégico para nuestro país. Para lograrlo, el Plan combinará un apoyo equitativo a la renta a través de la Ayuda Básica a la Renta para la Sostenibilidad, ligado al cumplimiento de la condicionalidad reforzada.”

Agricultura de Conservación

En este contexto, la Agricultura de Conservación ha demostrado su contribución a las estrategias de lucha contra el cambio climático desde el sector agrícola por su contribución a la captura de CO2 mediante esta práctica agrícola, la mejora de la eficiencia en el uso del agua, la reducción de energía e insumos, con los correspondientes efectos positivos sobre la disminución en la generación de gases de efecto invernadero. Esta técnica de producción agrícola tiene entre sus principios fundamentales la mínima alteración mecánica del suelo, la conservación de una cubierta vegetal permanente y la diversificación y rotación de cultivos.

Así lo ha destacado Vicente Pérez García de Prado, quien ha señalado que “la Agricultura de Conservación es decisiva para afrontar los retos de una agricultura sostenible y en el contexto de la nueva PAC debemos diseñar instrumentos que faciliten su conocimiento y aplicación”.

Tal y como refleja el estudio “Sinergias de la Agricultura de Conservación en el control de malas hierbas”[1], presentado durante el evento, queda demostrado, entre otros aspectos destacables, cómo la Agricultura de Conservación ayuda a optimizar el uso de herbicidas, y con el paso de los años, es posible reducir las dosis y el número de aplicaciones.

Como destaca Emilio González Sánchez, “las mejoras en materia orgánica de los terrenos en Agricultura de Conservación favorecen la degradación más rápida de herbicidas necesarios, con alta capacidad de adsorción, como es el caso del glifosato.” La Agricultura de Conservación permite además mejorar un 15% los balances energéticos de los cultivos y evita la llegada de residuos a los cauces de agua.

El informe completo se puede descargar en:

http://agriculturadeconservacion.org/

Redaccion AenVerde
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