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El informe EATrends 2026, presentado por el Centro de Investigación Marina y Alimentaria, AZTI, confirma que el sector alimentario afronta un escenario más exigente, donde innovar implica priorizar, demostrar impacto real y responder simultáneamente a exigencias económicas, climáticas, regulatorias y sociales.
Para las organizaciones del sector, la clave competitiva en 2026 será alinear estrategia e innovación con estos tres territorios: nutrición con evidencia, diversificación viable y resiliencia sistémica.
AZTI ha publicado la actualización 2026 de su informe EATrends, una herramienta estratégica que analiza la evolución del contexto alimentario y señala las claves que condicionarán la innovación y la toma de decisiones en el sector.
El documento identifica cinco grandes tendencias que marcarán el rumbo del ecosistema alimentario en 2026, así como tres territorios donde previsiblemente se concentrará el valor y la inversión.
Las tendencias
Presión de costes y precios
Según el informe de AZTI, la tensión inflacionaria continúa afectando márgenes y capacidad innovadora. La industria priorizará la eficiencia y la innovación asequible, en un mercado dominado por la sensibilidad al precio y el crecimiento de la marca de distribución.
Entorno normativo exigente
Como viene siendo tendencia ya, la regulación europea avanza hacia mayores exigencias ambientales, de seguridad alimentaria y trazabilidad. La complejidad normativa ralentiza la llegada al mercado de innovaciones disruptivas, y se espera que en 2026 su impacto sea aún más determinante.
Sostenibilidad y cambio climático
El informe también apunta al riesgo climático, que se consolida como un condicionante estructural del sistema alimentario. La inestabilidad en materias primas y los eventos extremos impulsan la inversión en resiliencia, agricultura climáticamente inteligente y modelos circulares.
Brecha científico‑tecnológica
El avance de la ciencia supera la capacidad de adopción industrial. Para los expertos de AZTI, el principal desafío es escalar tecnologías de forma rentable, cerrar la distancia entre investigación y mercado y priorizar soluciones maduras con impacto real.
Consumidor cambiante
En 2026, el documento de AZTI asegura que el consumidor será más pragmático: espera productos saludables y sostenibles, pero también asequibles y simples. La salud (digestiva, emocional, cognitiva) continuará siendo un motor de innovación, aunque con mayor exigencia de credibilidad y beneficio tangible.
Y tres ámbitos
Nutrición con propósito
La nutrición de precisión avanza lentamente pero con bases científicas sólidas. Por eso, el EATrends de 2026 apunta que el mayor foco innovador recaerá en salud digestiva, bienestar emocional, control del peso y envejecimiento saludable, impulsando productos, servicios e ingredientes funcionales con evidencia.
Diversificación inteligente
La era de la “promesa” en proteínas alternativas da paso a una fase de realismo: soluciones más simples, sensorialmente mejores, competitivas en precio y sostenibles. La fermentación de precisión, la biotecnología y los ingredientes upcycled serán motores clave.
Resiliencia del sistema alimentario
Finalmente, el concepto que nos acompaña desde tiempos de la pandemia: la resiliencia, que se convierte en una prioridad estructural. La digitalización, la gestión predictiva del riesgo, la diversificación de proveedores, las soluciones de agricultura regenerativa y la adaptación al cambio climático serán esenciales para garantizar la estabilidad del suministro y la competitividad.



