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Un mosaico de colores y formas: así es la nueva generación de calabacines

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En Paiporta (Valencia), el Centro de Experiencias Cajamar desarrolla ensayos que permiten analizar una amplia gama de tipologías de calabacín que van más allá del formato tradicional para conquistar nuevos mercados. El calabacín se ha convertido así en un campo fértil para la innovación. Alfonso Giner, investigador del centro, hace de guía por esta colección experimental.

«Vamos a ver toda la gama que tenemos de variedades muy interesantes en calabacín», introduce Giner mientras muestra frutos procedentes de parcelas de ensayo. La primera gran familia corresponde a los calabacines cilíndricos, los más reconocibles para el consumidor. Dentro de esta categoría, la diversidad es notable: desde ejemplares de color claro hasta otros jaspeados, pasando por tonos de verde medio o incluso verde muy oscuro.

Más allá de los formatos tradicionales, los ensayos incluyen especialidades que aportan diferenciación visual. Entre ellas destacan los calabacines cilíndricos amarillos, algunos con zonas verdes que generan contrastes cromáticos atractivos. En esta línea se sitúa también el calabacín tipo Pâtisson amarillo, que combina el dorado con matices verdes y rompe con la morfología habitual.

Innovación para nichos de mercado

La experimentación no se limita a la forma alargada. «No solamente los encontramos así», subraya Giner, aludiendo a los calabacines redondeados que completan la colección. Estos frutos aparecen en una amplia gama cromática: verde claro, verde medio, verde oscuro e incluso variantes bicolores en amarillo y verde, pensadas para cubrir nichos específicos y aportar valor añadido en los canales comerciales.

Los calabacines mostrados forman parte de diferentes ensayos desarrollados en el Centro de Experiencias Cajamar, donde se evalúa tanto el comportamiento agronómico como el potencial comercial de cada variedad. El objetivo es claro: ofrecer al sector herramientas para diversificar la producción, responder a las tendencias de consumo y mejorar la competitividad del cultivo.

Así, el calabacín deja de ser un producto uniforme para convertirse en un mosaico de opciones en forma, color y presentación. Un reflejo del trabajo de investigación aplicada que se realiza en Paiporta y del papel que juega la innovación varietal en el futuro de la horticultura.

Fuente: Plataforma Tierra

Redaccion AenVerde

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