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En 2025, el mundo celebra el Año Internacional de las Cooperativas bajo el lema “Las cooperativas construyen un mundo mejor”.
Esta efeméride es una oportunidad única para visibilizar el impacto real que nuestro modelo empresarial, basado en valores, tiene en la economía, en las zonas rurales y en las personas. Coincide, además, con el lanzamiento del Plan Estratégico del Cooperativismo Agroalimentario Español (PECOOP) 2025-2028, que marca la hoja de ruta para reforzar nuestra competitividad, sostenibilidad e influencia a largo plazo de las cooperativas agroalimentarias.
Las más de 3.600 cooperativas agroalimentarias españolas, que representan cerca del 70% de la producción final agraria y un 30% de la industria agroalimentaria del país, son la columna vertebral del sector. Entre ellas, las cooperativas de frutas y hortalizas tienen un papel fundamental: su proximidad a los consumidores, su dinamismo exportador y su capacidad de innovación las sitúan en una posición estratégica para liderar la transformación sostenible del sector.
Sin embargo, lo que realmente distingue a las cooperativas no son sus cifras, sino su compromiso y vocación social y medioambiental. Son empresas que, más allá del necesario beneficio económico, buscan garantizar el bienestar de sus socios y del entorno en el que operan.
El PECOOP, presentado en el IX Congreso de Cooperativas celebrado en Palma, es un plan ambicioso y compartido, que articula su estrategia en torno a cinco ejes clave:
1. Sostenibilidad económica, apostando por la integración cooperativa como vía para ganar dimensión y rentabilidad.
2. Sostenibilidad social, abordando retos como el relevo generacional, la incorporación de mujeres y jóvenes, la falta de mano de obra y la atracción de talento.
3. Sostenibilidad medioambiental, reduciendo el impacto ambiental, y adaptando al cambio climático, la escasez de agua y el reto de la eficiencia como valores añadidos.
4. Innovación y digitalización, convirtiendo los datos en herramientas, donde las cooperativas se conviertan en gestores de los datos de las explotaciones de sus socios y socias para ser más competitivos.
5. Comunicación y gobernanza, con transparencia interna y proyección externa hacia la sociedad y los responsables políticos.
Para el sector de frutas y hortalizas, estos pilares son esenciales. La dimensión económica debe seguir fortaleciéndose en un mercado globalizado y expuesto a crisis climáticas y geopolíticas. La incorporación de herramientas de digitalización en el campo y en los centros de confección es clave para seguir siendo competitivos, al igual que lo es el aprovechamiento de los recursos hídricos y energéticos de forma eficiente y sostenible.
Las cooperativas hortofrutícolas son agentes esenciales de la sostenibilidad, la seguridad alimentaria y el equilibrio territorial. Pero también necesitan estabilidad normativa y herramientas eficaces para adaptarse a un entorno cada vez más exigente.
Es el momento de comunicar el valor diferencial de nuestras empresas, su capacidad de transformación, su implicación con el territorio y su rol protagonista en el diseño de la agricultura del futuro. El modelo cooperativo es parte de la solución. Invertir en él es apostar por el futuro del sector, por la soberanía alimentaria, y por el mantenimiento de nuestros territorios.
2025 no es solo un año simbólico. Es una oportunidad para proyectar al mundo lo que ya somos: empresas de personas que construyen futuro desde el campo. Y con el PECOOP como guía, avanzamos con un mensaje claro: juntos, somos más fuertes, más innovadores y más sostenibles.



