Un año de dieta mediterránea, con el consabido consumo de frutas y hortalizas, junto al aceite de oliva, legumbres y pescado, fortalece la presencia las bacterias intestinales relacionadas con el envejecimiento saludable en las personas mayores, al tiempo que reduce las asociadas a la inflamación, según un nuevo estudio publicado en la revista Gut.

Paul O’Toole, uno de los autores e investigador del Instituto del Microbioma de la Universidad de Cork (Irlanda), ha asegurado al portal Sinc, que «aunque sabíamos que una dieta mediterránea era buena para la salud; no conocíamos cómo su consumo modifica nuestro microbioma intestinal”.
Los científicos analizaron el microbioma intestinal de 612 personas de 65 a 79 años, antes y después de 12 meses de comer su dieta habitual o una dieta mediterránea, rica en frutas, verduras, frutos secos, legumbres, aceite de oliva y pescado y baja en carnes rojas y grasas saturadas, y especialmente adaptada a las personas mayores.
Un análisis más detallado reveló que los cambios microbianos estaban asociados con un aumento de las bacterias que producen ácidos grasos beneficiosos y una disminución de las bacterias que producen ácidos biliares, cuya sobreproducción está relacionada con un mayor riesgo de cáncer de intestino, resistencia a la insulina, hígado graso y daños celulares, además de frenar el declive cognitivo y la debilidad física en la vejez.



