Soluciones innovadoras para reducir el desperdicio alimentario

desperdicio alimentario

El Centro Nacional de Tecnología y Seguridad Alimentaria (CNTA) celebró celebró los pasados 17 y 18 de noviembre el ciclo de webinars ‘Innovación hacia la sostenibilidad en la industria agroalimentaria’, una cita para conocer estrategias y soluciones innovadoras enfocadas a reducir una de las grandes lacras de nuestra sociedad actual: el desperdicio alimentario. Y es que, según datos de la FAO (Organización de las Naciones Unidas de la Alimentación y la Agricultura), en la actualidad un 30% de los alimentos producidos a nivel mundial se pierden o desperdician.

El ciclo, enmarcado en la iniciativa Food Start Tech, y financiado por el Ministerio de Agricultura, ha contado con la participación de seis startups Agrosingularity, Nutrinsect, Ingredalia, Nature Preserve, Greencovey y PolyNatural), las cuales mostraron sus soluciones para reducir el desperdicio alimentario y debatieron sobre las trabas y retos que el sector tiene por delante en este ámbito. La conclusión principal, que la colaboración entre agentes, la logística y el escalado son ‘ingredientes’ fundamentales para que las diferentes soluciones de valorización que están surgiendo tengan un impacto y logren, al mismo tiempo, conectar con el consumidor.

Valorización y upcyling

La primera de las dos jornadas estuvo dedicada a conocer el grado de implantación de la valorización y del upcycling (reincorporación de un residuo de forma eficiente a la cadena alimentaria) en la industria alimentaria. Inés Echeverría, Directora de I+D+i de CNTA, expuso el contexto actual de una estrategia capital para los diferentes organismos europeos y que, a su juicio, tiene como principales retos “la logística y el manejo de los residuos, la viabilidad técnico- económica, la legalidad y seguridad y, por último, la calidad del producto generado y su aceptación por parte del consumidor”.

Sobre estos aspectos ya está trabajando Agrosingularity, empresa que ofrece soluciones de transformación para que subproductos frescos puedan convertirse en ingredientes para la industria alimentaria. Su empresa, como contó Juanfra Abad Navarro, CEO y cofundador, “ha apostado por trabajar con logística y tecnología propias en su apuesta por generar ingredientes en polvo. Convertimos productos frescos en secos para que duren más”. José Vidal Obón, socio fundador y CEO de Nutrinsect, expuso cómo su empresa emplea insectos como bio-transformadores de desperdicio de alimentos. En la actualidad, tras haber puesto en marcha una planta en Italia, van a abrir una segunda en Olite (Navarra). Iniciarán su actividad enfocados en la alimentación animal y en 2021, cuando la legislación ya lo permita, se enfocarán en producción de harina para su incorporación en formulaciones de alimentos como pasta, galletas, snacks, etc.

Por último, Miguel Ángel Cubero, CEO de Ingredalia, mostró la experiencia de la compañía en el aprovechamiento de un subproducto. “Realmente, nosotros aprovechamos el brócoli (del que España es el principal exportador) para crear ingredientes funcionales naturales. Desde el residuo, y a través de una tecnología propia, creamos una molécula que elimina componentes dañinos que tenemos en el organismo”. La empresa, que ha conseguido la validación industrial, se enfocará en cuatro mercados: nutraceútico, alimentario humano, alimentación de mascotas y cosmético’’.

La mesa de debate final dejó entrever uno de los grandes objetivos que todos tienen por delante: el escalado. Es decir, pasar de pequeñas a grandes escalas. De hecho, coincidieron en que industrializar estas soluciones es para todos ellos un reto tecnológico y financiero. Trabajar en él ayudará a conseguir un impacto transformador.

Ideas internacionales para reducir el desperdicio

La segunda sesión de este ciclo destinado a la innovación en sostenibilidad permitió a los asistentes conocer tres ejemplos internacionales enfocados a generar soluciones a partir de subproductos alimentarios. El primero en intervenir fue Francisco Palma, CEO de PolyNatural, compañía que desde Chile ha desarrollado un recubrimiento para fruta fresca 100% natural, orgánico y fácil de aplicar, puesto que se integra en la línea de postcosecha sin necesidad de parar ni modificar ningún proceso”. Para la elaboración de su producto, Shel Life, emplean ingredientes que tienen su origen en otros productos que en algún momento fueron desperdicio, como por ejemplo las cáscaras de naranja.

El origen de Geencovery, segundo participante en esta sesión, fue “la escasa comunicación existente entre empresas que tenían el desecho y entre las que necesitaban producir ingredientes”. Se convirtieron en un nexo entre ambas, logrando en la actualidad “ayudar a empresas de producción de alimentos a generar ingredientes de alto valor agregado”, aseguró Carlos Cabrera, CEO y cofundador de la compañía ubicada en Países Bajos. Para la generación de estos nuevos ingredientes, la empresa ha desarrollado una nueva tecnología para el tratamiento de desechos.

Por último, el caso de la empresa Nature Preserve, con sede en Dinamarca y que ha desarrollado una tecnología de procesado de alimentos que optimiza y ‘reimagina’ el excedente de alimentos. “Es un sistema móvil que solo necesita agua y electricidad”, afirma Álex Ingrisano, Director de Operaciones de la empresa. Su unidad se traslada para hacer purés que se incorporan en productos que llegan al consumidor a través de su marca (Lovi) o de terceros. “Nos gusta decir que creamos ingredientes con historia porque tienen un impacto real en la cadena alimentaria”.

Todos los ponentes coincidieron en que la apuesta por ofrecer soluciones que luchen contra el desperdicio alimentario empieza a coger más fuerza que nunca porque existe una mayor conciencia hacia la sostenibilidad, tanto por parte de las administraciones como por parte del consumidor. Cada vez son más las iniciativas y tecnologías que se desarrollan, las cuales necesitan encontrar una demanda que permita que los productos obtenidos como resultado de procesos de valorización de los residuos y excedentes sean rentables.

Redaccion AenVerde
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