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La Estación Experimental Las Palmerillas celebra este año su 50 Aniversario, un buen motivo para hablar con Roberto García Torrente, director de Sostenibilidad y Desarrollo Agroalimentario de Grupo Cajamar, y que nos cuente la historia y algo de futuro que la entidad tiene para este centro de investigación agroalimentaria.
¿Por qué y para qué se crea la Estación Experimental de Las Palmerillas? ¿Quiénes fueron los primeros artífices?
La Estación Experimental de Cajamar “Las Palmerillas” se creo en el año 1975 gracias a que el año anterior la entonces Caja Rural de Almería consiguió sus primeros beneficios significativos.
En aquel momento, las personas que dirigían la Caja estaban muy preocupados por la situación de desarrollo económico que tenía la provincia y confiaban en el potencial de la agricultura para intentar cambiar la situación. Para ello consideraban que había que apostar por la tecnología y porque fuésemos capaces de producir más y de comercializarlo mejor.
Con ese objetivo se pone en marcha una red de fincas experimentales con objeto de ayudar a adaptar tecnologías que viniesen de fuera a las particularidades de la agricultura almeriense. Y poco a poco se quería desarrollar tecnologías propias.

Sin lugar a duda, aquellos primeros pasos fueron posibles gracias a la visión que tuvieron las personas que estaban al frente de la entidad, y muy especialmente del que entonces era su director general, Don Juan del Águila.
Mirando en estos 50 años, ¿Qué hitos se pueden señalar de las Palmerillas?
Han sido muchas las líneas de trabajo y los proyectos que se han desarrollado a lo largo de estos 50 años, pero si tuviésemos que resaltar algunos me quedaría con los siguientes:
- En primer lugar, todos los trabajos que hemos venido desarrollando en torno a la gestión del agua. Siempre ha sido el factor más condicionante de la producción agrícola y el más escaso. Por ello nos hemos preocupado en buscar soluciones que evitasen el freno o el retroceso en el crecimiento de la agricultura almeriense por falta de agua. Empezamos con la introducción masiva del riego por goteo, continuamos calculando las necesidades de los cultivos y haciendo recomendaciones semanales de la cantidad de agua que había que aportar a cada cultivo. Nos preocupamos por conocer el comportamiento de los acuíferos y de saber cuánta agua entraba y cuánta salía de ellos. Después buscamos fuentes alternativas de abastecimiento como las aguas regeneradas y desaladas. Y últimamente estamos focalizándonos en la digitalización a través de los proyectos que estamos apoyando con nuestra incubadora de startups Cajamar Innova.
- Otra línea importante ha sido la relativa a la mejora de las estructuras de invernaderos. A lo largo de los años hemos insistido en la necesidad de aumentar la altura, de darle más pendiente a la cubierta y de poner la mayor superficie de ventanas para facilitar el control del clima.
- Otra de nuestras preocupaciones ha sido la gestión de los restos vegetales y los subproductos que generan los invernaderos y su posible valorización. Para ello hemos trabajado en el compostaje y posterior incorporación para la mejora de las condiciones de los suelos y seguimos trabajando en la extracción de componentes bioactivos de las hortalizas para su empleo en distintas matrices alimentarias.
- También han sido importantes los trabajos que hemos realizado desde el año 2010 para facilitar el control biológico por conservación, con el estudio del papel que juega cada tipo de planta para el hospedaje de los depredadores naturales que nos ayudan a controlar las plagas.
- Últimamente, estamos dedicando bastante esfuerzo en todos los procesos para favorecer la digitalización de la agricultura y ayudar a los agricultores a incorporar nuevas tecnologías que les ayuden a la toma de decisiones y a mejorar la eficiencia de sus cultivos.
¿Qué tiene preparado Cajamar para celebrar este aniversario?
Para la celebración del 50 aniversario nos gustaría hacer un recorrido por el desarrollo tecnológico que ha experimentado la agricultura almeriense, hasta convertirse en la gran referencia mundial de cómo ser lo más eficientes y sostenibles posibles. Estamos preparando una publicación en la que contaremos lo que nosotros hemos hecho en estos 50 años, pero también los trabajos realizados por otras entidades que son muy importantes en la provincia como son Coexphal, la Universidad, el Ifapa o Tecnova.
Además, vamos a inaugurar unas nuevas instalaciones en las que estamos dotándonos de un nuevo laboratorio, donde trabajaremos en todo lo que tienen que ver con la microbiología de los suelos y los cultivos y la valorización alimentaria y nutricional de nuestras hortalizas. Esas nuevas instalaciones estarán dotadas de un moderno salón de actos que queremos que sea un lugar de encuentro y de intercambio de todo el sector hortofrutícola almeriense.

Podríamos decir que Las Palmerillas ha sido un germen y, a partir de ahí, se ha ido creciendo: el Centro de Paiporta, Cajamar Innova, Plataforma Tierra… ¿Qué es lo próximo? ¿Aplicaciones de IA?
Efectivamente, la puesta en marcha de la Estación Experimental marca el primer hito del compromiso de Cajamar con la generación y transferencia del conocimiento que después se ha ido complementando con diferentes iniciativas, entre las que cabe destacar, como más recientes, Cajamar Innova y Plataforma Tierra.
Con Cajamar Innova queremos apoyar todas las iniciativas que contribuyan a generar nuevas tecnologías para el sector agroalimentario. Ponemos a disposición de los emprendedores de cualquier parte todo nuestro conocimiento, nuestras infraestructuras y nuestro ecosistema para que las buenas ideas se conviertan en realidades lo antes posible. Creemos que de esta forma aceleramos los procesos de innovación y podemos ayudar a que las nuevas tecnologías lleguen a los agricultores mucho antes.
Plataforma Tierra es nuestra comunidad digital para transferir el conocimiento, independientemente de donde se genere y donde se pueda necesitar. Queremos que el agricultor y las empresas agroalimentarias estén lo mejor formadas y dispongan de las mejores herramientas. Con las nuevas tecnologías conseguimos llegar a más gente y hacerlo de forma más rápida.
Por mucho que se ha ido ampliando en estos años, en el objetivo central y uno de los destinatarios principales de las investigaciones es el agricultor y su trabajo. ¿Sigue y seguirá siendo así, o habrá que mirar hacia otros profesionales o sectores, dado el carácter más global de Cajamar?
En estos 50 años todo ha cambiado. El sector es más grande, es más complejo y está más integrado. Igualmente, Cajamar ha experimentado una profunda transformación. De estar solo en la agricultura almeriense ahora estamos en toda España, colaboramos con todos los sectores agrarios y en todas las fases de la cadena agroalimentaria.
Siempre hemos tenido al sector agroalimentario como base de nuestra estrategia y queremos seguir siendo un socio que acompañe a nuestros clientes en su crecimiento y su desarrollo.
La base de todo el sistema es el agricultor y hacia el vamos a seguir dirigiendo todo nuestro apoyo y compromiso. Pero el agricultor forma parte imprescindible de todo un sistema agroalimentario en el que se encuentran también las industrias y comercializadoras alimentarias y la industria auxiliar. Nosotros queremos estar y apoyar a todo este sistema porque de esta forma fortaleceremos cada uno de sus pilares. Y además lo queremos hacer con un enfoque nacional porque es necesario tener una suficiente dimensión para poder competir en unos mercados cada vez más grandes y competitivos.

Almería sigue siendo nuestra base donde se encuentra la mayor parte de nuestra estructura de trabajo, pero desde aquí hemos demostrado que podemos llegar al resto del país y de los sectores agroalimentarios, contribuyendo con nuestra experiencia y saber hacer al crecimiento de todos ellos.
Por último, y a partir de este aniversario ¿Cuál es el reto que tiene marcado Cajamar en esta materia?
Tenemos que seguir estando muy cerca del sector agroalimentario, conocer cuales son sus retos y desafíos y acompañarlo en su desarrollo. En la actualidad, tenemos grandes retos como es todo lo relacionado con la adaptación y mitigación del cambio climático, las posibilidades que ofrece la digitalización y la necesidad de satisfacer una demanda creciente de alimentos.
En este sentido, tenemos que continuar con muchas de las líneas que tenemos en marcha y desarrollar otras nuevas. Dentro de estas últimas una de las que parecen más urgentes es las relacionadas con la robotización y automatización de los trabajos más complicados tanto en invernadero como en la agricultura al aire libre.
Y finalmente, profundizar en las tecnologías relacionadas con la agricultura regenerativa y el manejo más racional de los suelos y la biodiversidad.



