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El crecimiento saludable de una planta es clave para garantizar su producción y calidad. En este proceso interfieren los virus y enfermedades y en el caso del tomate, el ToBRFV se presenta como una amenaza contra la que combaten las casas de semillas con horas de investigación.
Fruto de este trabajo, Syngenta ha desarrollado los portainjertos Kronosor, Fervour, Armour y Honor que ofrecen resistencia intermedia al virus rugoso del tomate (ToBRFV), un sistema radicular fuerte y ayudan a aumentar la floración y el cuaje. Su uso reduce los efectos del virus desde las primeras etapas de crecimiento y mejora la sanidad del cultivo. Una vez sembrada la semilla del portainjerto comienza su proceso de germinación, desarrollando raíces y sus primeras hojas verdaderas.
Se trata de una herramienta que se ha extendido en los últimos años con el fin de proteger el cultivo frente a enfermedades y además ayuda a alargar los ciclos y aumentar la producción y calidad. Una vez las plántulas tienen el tamaño adecuado, se realiza el injerto, uniendo la variedad con el portainjertos mediante un corte preciso.
La estrategia de Syngenta respecto al virus del rugoso se basa en desarrollar una resistencia que controle la diversidad de tobamovirus manteniendo la calidad y el valor agronómico del producto. Un tercer factor es la estabilidad, “en ciertas condiciones es especialmente virulento, sobre todo en altas temperaturas, cuando la planta está estresada, el virus aprovecha y se propaga de manera más fuerte multiplicándose en hojas y tallos, incluso en frutos y raíces”, comenta Rafael Salinas, Product Specialist de Syngenta en España y Portugal.

Los portainjertos con resistencia intermedia son una barrera adicional de protección frente al rugoso, pero antes de su uso hay que cuidar las medidas de higiene (no hay nada mejor que evitar que el virus entre en la finca), usar semilla certificada (libres de los principales patógenos), comprobar si hay resistencia basal (defensa genética de la planta frente a la infecciones iniciales), el manejo vegetativo (agua, abonado ) y la resistencia genética intermedia en la variedad injertada.
En los últimos tres años, “casi el 80% de nuestro porfolio ya es resistente al rugoso. En zonas como Murcia casi más del 70% de lo que se produce es resistente al rugoso. En Almería y Granada, en algunos segmentos como el tomate cherry o rama, casi el 100% ya es resistente al rugoso”.
El patógeno sigue siendo lo suficientemente fuerte como para provocar en algunos materiales resistentes síntomas, “por lo que tenemos que seguir apretando y generando una resistencia que sea mucho más alta y que nuestras agricultoras no tengan ningún tipo de problema”.
La capacidad del virus para entrar a través del suelo es muy baja, pero hay infecciones constantes. La raíz es un sitio donde el virus se multiplica. Hay casos en que los síntomas son necróticos, incluso pérdida de raíz por lo que recomendamos el uso de portainjertos.
Una variedad injertada podría producir hasta un 50% más en comparación con la misma variedad sin injertar. Hoy en día, algunas variedades sin injertar plantadas a primeros de agosto pueden terminar su ciclo productivo en febrero. Sin embargo, con este tipo de tecnologías como es el injerto, el cultivo se puede alargar hasta junio. “La estrategia comercial que siguen los productores es clara porque aumenta la producción, la calidad y suministra lo que demanda el mercado”.
Vegetatividad y generatividad
Con la amenaza del rugoso, Syngenta tiene claro que hay que seguir injertando e introduce dos conceptos que consiguen estos portainjertos: el poder vegetativo (sistema radicular muy poderoso que hace que la planta tenga más capacidad de crecer, de generar hojas y desarrollar tallos) y el poder generativo (capacidad de la planta de producir flores y engordar los frutos, se reconoce por hojas más pequeñas, cortas, oscuras y eficientes).
En el manejo del cultivo, ya no basta con elegir la mejor combinación entre portainjerto y variedad. El equilibrio entre vigor, producción y sostenibilidad se ha convertido en un objetivo clave. En este contexto, expertos recomiendan el uso de portainjerto con vigor alto controlado, como Kronosor y Fervour, que proporcionan un crecimiento constante sin provocar un exceso de masa foliar.
Un vigor excesivo se traduce en más trabajo para el agricultor —limpieza de hoja, mayor riesgo de enfermedades fúngicas y más intervenciones, lo cual puede ser un mecanismo de entrada de patógenos como el rugoso que se transmite por contacto—, además de aumentar el consumo de agua y fertilizantes Por ello, portainjertos como Kronosor y Fervour ofrecen un equilibrio eficiente entre desarrollo vegetativo y floración, especialmente útiles en condiciones de alta presión por virus como el rugoso, y con resistencia añadida a patógenos como Fusarium 3 en el caso de Fervour.
La elección del portainjerto también depende del vigor de la variedad: se recomienda Honor o Armour para variedades muy vigorosas, que necesitan ser equilibradas, y portainjertos más enérgicos para aquellas que requieren un impulso adicional.
El objetivo es mantener cultivos más sostenibles, optimizar el uso de insumos y minimizar intervenciones drásticas, sin comprometer la productividad. Todo ello dentro de un enfoque que también valora la persistencia en las medidas sanitarias y el respeto por el medio ambiente y los consumidores.



