Nuevas tendencias de cultivo en invernadero

 

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Expertos de la Estación Experimental de Cajamar ‘Las Palmerillas’ presentan las líneas de investigación que se están desarrollando en este centro

 

USO eficiente de agua y fertilizantes

El agua utilizada en la agricultura supone en torno a dos tercios de toda el agua usada en el mundo, además en toda el área mediterránea el agua es un recurso escaso y su coste es elevado. Por tanto, es necesario que el riego se realice de forma eficiente. Para los cultivos hortícolas bajo invernadero en Almería, la Estación Experimental de Cajamar ha desarrollado un modelo para estimar las necesidades de riego a partir de valores de radiación solar en exterior y temperatura máxima y mínima del aire del invernadero, así como un software PrHo v 2.0 (© 2008 Fundación Cajamar).

Otra alternativa es el uso de sensores, que permiten adaptar el manejo del riego a las características particulares de cada cultivo y finca, pero requieren asesoramiento técnico y mantenimiento. En el mercado existen numerosos tipos de sensores: los tensiómetros son precisos para su uso en invernadero, de bajo coste, fácil manejo y también pueden usarse en la automatización del riego, como contrapartida necesitan un mantenimiento periódico. Como norma general, manteniendo el potencial mátrico del suelo medido con tensiómetro entre 10 y 30 centibares en suelos de textura ligera y entre 15 y 40 centibares en suelos de textura más pesada, será suficiente para asegurar un crecimiento óptimo y reducir las pérdidas de drenaje.

Otro aspecto importante para realizar un uso eficiente del agua de riego, es la uniformidad de la distribución de los sistemas de riego. Una baja uniformidad de distribución va a implicar que, en nuestra parcela, habrá muchas plantas que recibirán una cantidad de agua y fertilizantes menor, lo que podría repercutir en un menor crecimiento y producción de estas plantas. Para mejorar la uniformidad de distribución de nuestro sistema de riego habría que mejorar el manejo y el mantenimiento de los sistemas de riego: regulación y control de presiones en las subunidades, reparación de fugas y limpieza de la red, manejo de balsas y filtros, etc.

En el desarrollo de un sistema agrícola intensivo sostenible es importante considerar también el manejo de los fertilizantes, siendo el nitrógeno el fertilizante más ampliamente usado. El nitrógeno principalmente se aporta a los cultivos en forma de nitrato, cuya principal característica es una baja retención en el suelo. Por ello, si el riego es excesivo, el nitrógeno es fácilmente arrastrado por el agua de riego a niveles más profundos. A este proceso se le denomina lixiviación. Dado que el nitrógeno puede llegar a los acuíferos y contaminar las aguas subterráneas, existe una legislación de la Unión Europea (Directiva Nitratos de la UE, Directiva 91/676/CEE) que limita la concentración de NO3- de las aguas potables. Las pérdidas de nitrógeno no pueden ser eliminadas por completo, sin embargo, pueden ser reducidas de forma importante mejorando las prácticas de manejo del riego y fertilización nitrogenada. En los cultivos hortícolas en invernadero existe la capacidad técnica de controlar el aporte de nitrógeno al cultivo, adaptándolo a la demanda del mismo, con el uso de programadores de riego y tanques múltiples.

El análisis de nitratos en la solución del suelo extraída con sondas de succión ha demostrado ser un método efectivo y de fácil aplicación en los invernaderos de Almería. En estudios experimentales, realizados en la Estación Experimental de Cajamar “Las Palmerillas”, manteniendo la concentración de nitratos en la solución del suelo extraída con sondas de succión entre 8-12 mmol L-1 a lo largo del ciclo de cultivo, se han conseguido buenos resultados productivos y reducciones de las pérdidas de nitratos por lixiviación.  Si la concentración de nitratos aumenta a lo largo del tiempo, indica que el nitrógeno se está aportando en exceso, ya que se está produciendo una acumulación en el suelo. Si la concentración de nitrógeno disminuye con el tiempo, probablemente el nitrógeno aportado está siendo insuficiente.

Residuo cero

La tendencia actual de los consumidores y mercados es demandar productos exentos de sustancias hormonales y de residuos de plaguicidas.

Recientemente se ha aprobado un “Plan de Acción Nacional para el uso sostenible de los productos fitosanitarios (Directiva 128/2008)” (PAN) cuyos objetivos generales son:

a) Fomentar la Gestión Integrada de Plagas (GIP), para preservar un sector agrícola, forestal y alimentario próspero, que asegure una contribución positiva al medio ambiente, mediante un modelo sostenible de producción compatible con la utilización racional de productos fitosanitarios.

b) Reducir los riesgos y efectos derivados de la utilización de productos fitosanitarios, especialmente en el ámbito de la salud humana y del medio ambiente.

Por ello, tanto productores como empresas fabricantes de Biopesticidas (extractos vegetales) están haciendo un gran esfuerzo en desarrollar protocolos de control de plagas y enfermedades con Residuo CERO para diferentes cultivos.

En un mercado en el que las grandes cadenas de distribución de alimentos imponen estándares de residuos de pesticidas mucho más exigentes que lo que marca la legislación vigente, el concepto de “residuo cero” se establece con el objetivo de cumplir esos estándares, a la par que se obtienen frutos prácticamente libres de esos residuos.

Algunas ventajas comerciales de producir frutas y hortalizas libres de residuos son:

a) Poder garantizar al consumidor que compra producto libre de residuos químicos.

b) Obtención de alimentos más sanos y seguros.

c) Disminución del impacto medioambiental.

d) Ofrece la posibilidad de poder diferenciar una marca comercial, con las consiguientes ventajas a la hora de poner el producto a la venta.

En los ensayos practicados en la Estación Experimental se ha podido realizar, no sin problemas, el control de plagas y enfermedades de un cultivo de calabacín y de tomate mediante protocolos de residuo cero; aunque es necesario seguir ensayando y/o trabajando para mejorar e implementar esta forma de actuar en los protocolos de Producción Integrada (número de tratamientos, dosis, detección temprana de problemas, etc.).

 

Vegetación autóctona y control biológico. Diseño de una horticultura intensiva sostenible.

Se sabe que la escasa biodiversidad presente en los paisajes agrícolas conduce a una mayor incidencia de plagas y enfermedades en nuestros cultivos. Este problema es evidente en Almería, donde la producción hortícola bajo plástico ha supuesto una simplificación total del paisaje. Por otra parte el uso exclusivo de productos fitosanitarios para controlar las plagas empeora el problema. Sin embargo, desde 2007 la horticultura almeriense fue protagonista de un cambio de mentalidad total, dando un giro hacia la producción integrada, en el que el control biológico es la principal herramienta empleada contra las plagas. En este contexto tan favorable, la recuperación de parte de nuestro paisaje original permitiría que nuestra vegetación autóctona actuase como una verdadera barrera fitosanitaria limitando el movimiento de los insectos plaga entre los invernaderos. Esto es así ya que un adecuado manejo del hábitat puede favorecer la presencia de enemigos naturales autóctonos cerca de nuestros cultivos.

 

La Estación Experimental de Cajamar, Coexphal y el CSIC están convencidos de que esta estrategia de establecer setos alrededor de los invernaderos puede aumentar la efectividad del control biológico de plagas. Por ello van a colaborar en el proyecto “Nuevas tecnologías para aumentar la eficiencia del control biológico de plagas en áreas de invernaderos”, financiado con fondos europeos para encontrar la composición óptima de plantas y diseñar setos.

A finales de 2010, en la Estación Experimental “Las Palmerillas”, se estableció un bosque-isla con unas 900 plantas de 29 especies diferentes. Actualmente se están estudiando para conocer qué enemigos naturales se asocian a cada especie a lo largo del año y poder decidir cuáles de ellas son las más adecuadas para la creación de estos setos, con el objetivo de diseñar setos a la carta.

 

Alternativas al cultivo de hortalizas en invernadero

La producción bajo invernadero constituye un modelo productivo que permite extender las áreas de producción, los ciclos de cultivo, aumentar las producciones y mejorar la calidad. Esto facilita un suministro estable de productos de alta calidad al mercado. El invernadero protege al cultivo de las bajas temperaturas y permite adaptar la temperatura y humedad ambiente a las condiciones óptimas para su desarrollo. Además puede reducir la incidencia de plagas y enfermedades, facilitar el control de malas hierbas y proteger al cultivo frente al viento, granizo y golpes de sol.

En la actualidad, la producción bajo invernadero de cultivos distintos de las hortalizas no está muy extendida, aunque puede ser una alternativa interesante y muy rentable para especies de alto valor en áreas en las que la producción hortícola intensiva está perdiendo rentabilidad.

El sector agrícola almeriense está basado exclusivamente en la producción de hortalizas en invernadero. Esta circunstancia nos hace más vulnerables frente a situaciones adversas como alertas fitosanitarias o competencia por terceros países.

Además, el margen de beneficio obtenido con este sistema es cada vez más estrecho. Los costes de producción se incrementan año tras año y los precios bajan. Hasta ahora el sistema se ha sostenido gracias al incremento de los rendimientos por la incorporación de nuevas tecnologías al invernadero, pero esta vía tiene un límite.

Una solución podría ser aumentar la diversidad del sector agrícola para disminuir los riesgos a nivel general.

La incorporación de productos de alto valor, alternativos a las hortalizas, alimentarios o no alimentarios, puede incrementar la rentabilidad de las explotaciones y contribuir a esa diversificación.

El objetivo del cultivo protegido es la obtención de producciones de alto valor añadido y en nuestro caso permite extender las áreas de producción de determinados productos, que no sería posible producir al aire libre, y obtener el producto en épocas más favorables para su venta modificando los ciclos de cultivo.

La Estación Experimental de Cajamar ‘Las Palmerilllas’ está estudiando la viabilidad potencial de nuevas especies de alto valor económico cultivadas en invernadero con los siguientes criterios de selección:

a) Evitar los altos costes de producción, para reducir la inversión inicial y el riesgo.

b) Viabilidad técnica (manejo sencillo o fácilmente extrapolable).

Redaccion AenVerde

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