Mujeres, digitalización y agricultura

Estos son tiempos de cambios importantes para la agricultura, pero muy interesantes para vivirlos con esperanza de lograr mejoras ambiciosas en una producción sostenible, cadenas de valor eficientes, la resiliencia del sector y la competitividad, junto con una innovación que vaya de arriba abajo.

La Cátedra COEXPHAL-UAL de Horticultura, Estudios Cooperativos y Desarrollo Sostenible, en estrecha colaboración con su sector, participa en una amplia gama de iniciativas de investigación para llevar los beneficios de la digitalización a las empresas agrícolas y a los agricultores. Ejemplos de ello son el Internet of Food and Farm IoF2020 , SmartAgriHubs, Fairshare (herramientas para asesores digitales) y el reciente lanzamiento del Almería SmartAgriHub por su fundadores, la Universidad de Almería, COEXPHAL y Cajamar, e Hispatec como socio colaborador.

Sin embargo, al considerar la transformación digital surge una pregunta incómoda: ¿Si el futuro de la agricultura está ligado a las TIC, y las mujeres están significativamente subrepresentadas en las TIC, ¿cuál es el futuro de las mujeres en una agricultura orientada a las TIC o digitalizada? A la luz de la importante contribución económica y social de las mujeres en la agricultura, se trata de un tema que tiene el potencial de ser un escollo en la consecución de un sector robusto, competitivo e innovador, por no hablar de los objetivos más amplios de las políticas españolas y europeas de igualdad e inclusión.

Las mujeres están infrarrepresentadas en la industria tecnológica europea, ya que sólo representan el 18% de esta mano de obra digital. Para 2020 habrá un déficit de unos 800.000 puestos de trabajo que requieren conocimientos sobre las TIC, pero no suficientes europeos cualificados para cubrir esos puestos. Según la Comisión Europea, el PIB europeo podría aumentar en 9.000 millones al año si más mujeres trabajaran en el sector tecnológico.

La proporción de mujeres estudiantes europeas en las TIC es aún menos alentadora en el futuro, aunque varía de un país a otro de Europa. En cuanto a los puestos de gestión agrícola, las competencias digitales son cruciales, pero las mujeres están actualmente muy infrarrepresentadas como gestoras agrícolas (5% en los Países Bajos, algo más del 20% en España, aunque las mujeres de Europa Central y Oriental representan a menudo entre el 30 y el 40%). Sin educación en digitalización y áreas relacionadas con ciencias, tecnologías, ingeniería y matemáticas. para las mujeres, es muy posible que las cifras disminuyan en el futuro.

El porcentaje de mujeres que trabajan en la agricultura varía mucho en la UE. Sin embargo, en los lugares donde las mujeres son más predominantes en la agricultura, el impacto negativo de la falta de conocimientos digitales será mayor. Por ejemplo, en Irlanda sólo algo más del 10% de las personas que trabajan en la agricultura son mujeres, mientras que en la población activa total las mujeres representan más del 45%. Sin embargo, en países como Austria, Polonia, Rumania y Grecia, el 40% de las que trabajan en la agricultura son mujeres. En España las mujeres representan el 24% de las trabajadoras agrícolas.

A la luz de la falta de inclusión de las mujeres en las tecnologías agrícolas, la precariedad de las zonas rurales y la importante contribución económica y social de las mujeres en la comunidad agrícola es necesario tomar medidas. Es una falacia muy extendida que el mero paso del tiempo mejore la situación, y finalmente que el tiempo resuelve este problema. Las organizaciones de productores y cooperativas, las empresas agrícolas y tecnológicas y las instituciones de investigación y educación pueden hacer su parte:

1. Adoptar medidas proactivas para alentar a las mujeres en la comunidad agrícola y tecnológica. Colaborar con todos los niveles de la administración en iniciativas de digitalización, agricultura y TIC para mujeres.

2. Los centros de investigación y las universidades pueden llevar a cabo cambios institucionales para aumentar la participación de las mujeres en la investigación de la digitalización agrícola o de las carreras técnicas.

3. El sector puede identificar y eliminar las barreras que generan discriminación contra las mujeres al participar en actividades de digitalización o aprovechar sus servicios.

4. Aprovechar las habilidades digitales de empleadas agrícolas implicadas en las áreas administrativas para crear un interés en la digitalización, abriendo un camino hacia las actividades de digitalización de la agricultura.

Y finalmente, parte de la tarea recae en las propias agricultoras para que se organicen y se involucren. Las mujeres no pueden ni deben esperar a que otros hagan lo que pueden hacer por sí mismas. La creciente conciencia y las enérgicas iniciativas de las mujeres en este campo son una clara señal de que podemos diseñar este cambio, también el de la transformación digital, no simplemente esperar a que se produzca.

 

Cynthia Giagnocavo
Cynthia Giagnocavo

Directora de Almería SmartAgriHub

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