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Los agricultores holandeses entran en depresión

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Las medidas, programas y políticas hacia una agricultura más verde está teniendo importantes consecuencias para los agricultores holandeses de agricultura convencional, no solo financieramente, sino también social y psicológicamente.

De hecho, varios investigadores de la Universdidad de Wageningen han reflejado, a partir de una encuesta, el impacto social que la política agrícola está teniendo entre los profesionales del campo. 

Incertidumbre ante el futuro, falta de perspectiva, dudas en las decisiones o insuficientemente valorados por la sociedad y en la comunidad en donde desarrollan su actividad son algunas de las respuestas que han reunido en el estudio y que da una idea de cómo les están afectando los cambios propuestos por la administración.

Cinco dimensiones

La investigación de la Universidad holandesa ha detectado cinco dimensiones sobre las que está afectando el impacto social que están teniendo estos cambios: la existencial, la psicológica, la de comportamiento, el entorno físico y la dimensión de proceso.

En cuanto a la primera, (existencial, quiénes son los agricultores y cómo organizan sus vidas) prevalece la incertidumbre y la falta de una perspectiva atractiva. No sólo entre los agricultores a título individual, sino que también la comunidad agrícola en su conjunto experimenta que su existencia e influencia en el campo y la sociedad están amenazadas.

Esas dudas existenciales tienen a su vez consecuencias para el bienestar psicológico. El agotamiento mental en los agricultores convencionales es causado por la incertidumbre financiera y las elecciones que se deben hacer para las operaciones comerciales.

Según el estudio, los agricultores están acostumbrados a adaptar sus acciones a una legislación cambiante, pero hoy en día muchos de ellos experimentan cierta compulsión para cumplir unas normas que ven incoherentes porque no responden con suficiencia a la práctica agrícola; y algunos, a veces, ya no se sienten cómodos o seguros en su comunidad local.

Además, aún no está claro cómo cambiará su entorno físico como resultado de la transición agrícola. Esto dificulta que decidan cómo y cuando adaptar su terreno a lo que está por llegar.

Muchas críticas a la transición

El proceso de transición agrícola es muy criticado. La política y la forma de comunicación no están alineados con las percepciones de los agricultores. Creen que se presta demasiada atención a los agricultores para encontrar soluciones a múltiples crisis y muy poca a otros sectores, la cadena o los consumidores. 

Los agricultores convencionales, en particular, tienen dificultades con la velocidad con la que deben implementarse los cambios. Muchos piensan que el proceso avanza demasiado lento debido a la preocupación por la naturaleza, el clima y el medio ambiente.

En general, los agricultores indicaron que se sentían insuficientemente valorados, han experimentado una falta de perspectivas y una pérdida de control sobre su sector.

La mayoría de los encuestados ven parálisis, indiferencia e impotencia en la comunidad campesina. 

Según los encuestados, es muy importante reevaluar la posición del agricultor en la transición agrícola, organizar los procesos, probar las direcciones de las políticas frente a las experiencias prácticas y ofrecer una visión a largo plazo.

FUENTE: AgriHollland y Universidad de Wageningen

 

Redaccion AenVerde

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