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La asociación española de agricultores biodinámicos SURYA ha publicado las conclusiones de las jornadas que realizó con la colaboración de COEXPHAL y EsProyecta en torno a tres temas fundamentales en esta práctica agrícola: biodiversidad, uso sostenible del agua y manejo del suelo.
Tras la exposición de expertos en cada materia se establecieron tres grupos de trabajo que han dado lugar al informe que hoy se divulga. La jornada incluyó una visita a la finca El Bellicar de La Gangosa, Vícar (Almería).
Biodiversidad
El uso de biodiversidad permanente y funcional en los invernaderos está probada.
Aunque, ésta debe adaptarse al cultivo. Así se deben potenciar las plantas más
específicas para atraer a los auxiliares y parasitoides más necesarios para el cultivo que se desarrolle. No es el mismo tipo de biodiversidad destinada para el cultivo de pimiento, que para el tomate, o bien cucurbitáceas Esto viene a colación de que muchas de las aromáticas o plantas empleadas para la biodiversidad podrían ser reservorio de virosis, lo cual está relacionado con el vector, es decir que tengamos el insecto que pueda transmitirla al cultivo. La biodiversidad debe ser planificada y proyectada según cultivos y rotaciones, tanto en el interior como en el exterior.

En general, en la agricultura de invernadero se utilizan muy pocas familias como
biodiversidad interna: lobularia, hinojo, romero y adelfa. En parte, la biodiversidad se está desarrollando por exigencia del cliente. Es frecuente que la biodiversidad no se desarrolle más debido a la desconfianza que tiene el agricultor, ya que algunos estiman que la biodiversidad puede atraer a nuevas plagas.
Se destaca el papel de las mariquitas y se identifica como plantas de valor: el esparto, tomillo, adelfas, lobularia, albahacas, hinojo, milenrama, valeriana, cerraja, diente de león, cereales (sorgo,cebada,trigo) empleo de leguminosas como bankers (guisante y veza).
El conocimiento de la biología de la plaga y del enemigo natural es necesario para poder actuar en el momento adecuado de la suelta de depredadores. Para lo cual, se debe conocer: La alimentación, la interacción depredadora/plaga o parasitoides, la plaga y condiciones ambientales.
Otra cuestión crítica es la observación de nuestras plantas de biodiversidad, con
objeto de explicar que está ocurriendo en nuestro cultivo para poder actuar. Así, las plantas bioindicadoras de plagas y enfermedades son en las que podemos encontrar el refugio de auxiliares, pero también la presencia de los primeros focos de araña roja, oídio, etc.

La practicidad de los hoteles de insectos no es muy evidente, ya que, si existe
biodiversidad suficiente y variada dentro del invernadero, se estima que este tipo de biodiversidad tiene más atractivo para depredadores que los hoteles ad hoc.
En el caso de poner refugios de aves, se debe tener en cuenta las especies de nuestra zona, para poder instalar los refugios más adecuados. De lo contrario, tendremos refugios no adaptados que son ocupados por especies no deseadas, y que pueden causar daños a nuestros cultivos. Por tanto, es necesario, conocer perfectamente la fauna que nos rodea, y estos refugios deben colocarse en los sitios correctos, siendo también necesario tener especies arbustivas que puedan darle sustento alimenticio.
En general, los agricultores no están familiarizados con la biodiversidad animal. La realidad es que este tipo de biodiversidad es desconocida en el sector productor.
Actualmente, existe una gran preocupación en materia de virosis. Ya que se está
produciendo una expansión de virus tanto en variedad de especies como en
intensidad. Se estima que es vital centrarse más en el vector que en el propio virus.
Para ello, se debe actuar sobre tres variables: Condiciones climáticas favorables; Presencia de vector (insecto que puede transmitir virosis); La propia virosis. Para lo cual, es necesario retirar las plantas con síntomas definidos y eliminándolas con especial cuidado.
En general, el agricultor convencional no está convencido sobre el manejo de la
biodiversidad, considerando que conlleva más trabajo y un aumento de costes. Por contra, los agricultores ecológicos y biodinámicos opinan que un manejo adecuado de la biodiversidad de sus fincas controla más y mejor a las plagas.
En cultivo de frutales, las cubiertas vegetales tienen un gran valor, lo cual se combina con un laboreo mínimo o nulo. La opción más frecuente es dejar la cubierta espontánea.
Uso sostenible del agua
El uso de tensiómetros es una herramienta muy útil para el ahorro de agua. En este manejo la observación es fundamental. Así, es necesario tocar el suelo y hacer la prueba del “churro”. Esta simple prueba nos puede identificar unas condiciones
óptimas de humedad.

La digitalización del sistema de riego es una mejora agronómica en avance continuo. La recogida de agua de las cubiertas de los invernaderos para reutilizarla es cada vez una práctica más frecuente. No obstante, es necesario prestar cuidado a la salinidad y a la cal del blanqueo. Se recomienda dejar unos minutos sin recoger esa agua de arrastre hasta que ésta esté clara.
En las comunidades de regantes se están teniendo problemas con los cloratos. Esto trae consigo dificultades en determinados procesos de certificación y en agua
procedente de desaladoras.
Manejo del suelo
El aumento de la materia orgánica en el suelo contribuye sin lugar a duda a ahorrar agua. Actualmente, hay diferentes tipos de acolchado, además del tradicional de plástico. Así, el acolchado de papel está desempeñando una buena función y así como el tradicional enarenado.
En Mallorca, se están llevando experiencias muy esperanzadoras usando la lana sucia como acolchado. Algunas cuestiones fundamentales de la lana sucia de oveja son:
a. Como otros tipos de acolchado, actúa regulando temperatura y humedad.
b. Tiene una relación C/N muy equilibrada: 4,5, aproximadamente.
c. La descomposición natural con aportación de materia orgánica y nitrógeno al
suelo, se lleva a cabo en un período de dos años.
d. El precio de la lana sucia en la finca de los ganaderos actualmente es nulo.
e. Actualmente se está diseñando un sistema para su mecanización.
El picado de matas es otra técnica de acolchado, excepto para los cultivadores de tomates que son más reticentes al empleo de esta práctica, debido a los problemas de virus en este cultivo.
Existe una cierta dificultad a la hora de gestionar el compostaje de plantas que han tenido virosis u otras enfermedades. En general en pimiento y otros cultivos se pica, teniendo en cuenta la problemática de las cuerdas de entutorado, ya que no todos los tipos de cordajes son compostables. No obstante, la mayoría de los agricultores no incorporan los restos de cultivo, por temor a la propagación de virosis en suelo. Los pocos que incorporan restos de cultivo en hortalizas no ven mejoras ni perjuicios en la incorporación de restos de cultivo.
En frutales se incorporan restos de poda en general, picando. Los agricultores
reconocen que la arboricultura con la cubierta vegetal temporal e incorporación de
restos de poda va mejorando el suelo paulatinamente.
Las fincas de hortalizas no disponen de la superficie necesaria para compostar los restos de cultivo. Por otro lado, los fruticultores no lo ven necesario ya que los restos de poda picados son incorporados directamente al suelo, creando un muching natural.



