La certificación de huella de carbono es una de las formas que tiene las empresas para demostrar que su actividad y/o sus productos, son más sostenibles en cuanto a emisiones de gases de efecto invernadero.
Muchos de los gases de efecto invernadero están presentes de forma natural en el ambiente y son los responsables de que las temperaturas en la troposfera sean propicias para el desarrollo de vida. Sin embargo, si la concentración de estos gases aumenta de forma considerable, ya sea por causas naturales o antropogénicas, se pueden originar cambios en los regímenes de temperaturas que supongan un grave perjuicio y amenaza para los ecosistemas tal y como los conocemos actualmente.
Los aumentos de temperaturas medias que se están produciendo de forma generalizada, así como los fenómenos meteorológicos extremos que se producen a lo largo del año, unido a una rápida difusión de estos a través de los medios de comunicación y redes sociales, hacen que la población en general esté tomando consciencia de la importancia de reducir el impacto de la actividad humana en el medio en general y en la reducción de las emisiones de gases de efecto en invernadero a la atmósfera en particular.
La certificación de huella de carbono es una de las formas que tiene las empresas para demostrar que su actividad y/o sus productos, son más sostenibles en cuanto a emisiones de gases de efecto invernadero. Pero ¿cuáles son las distintas opciones que tienen los productores y/o industrias para obtener esta certificación?
Intentemos aclararlo:
Huella de producto y de industria
Los tipos de certificación de huella de carbono se podrían dividir en dos tipos: huella de carbono de producto y huella de carbono de industria.
La más completa es la huella de carbono de producto. En su cálculo se realiza el denominado Análisis de Ciclo de Vida (ACV) del producto, analizando y midiendo todos los parámetros que entran en juego en cada una de las fases, desde su producción hasta el consumo. La medida en este caso se expresa en kilogramos o gramos de CO2 emitidos por cada kilogramo o litro de producto.
La huella de carbono de una industria lo que mide es la cantidad de CO2 que emite la industria a lo largo de un periodo. En función de la actividad de dicha industria, tendrá sentido también establecer un valor de kilogramos emitidos por unidad de producción, pero en este caso no se tendría en cuenta las emisiones generadas en los procesos de producción de la materia prima. Es por este motivo por el que se entiende que la Huella de Carbono de producto es más completa.
Una vez que el productor y/o industria tiene su huella de carbono calculada, tiene tres formas de actuar en el futuro:
– Actualizar el cálculo de forma anual, de forma que el valor podrá cambiar o mantenerse estable.
– Establecer un plan de reducción, implantando medidas que conlleven una disminución de la huella de carbono inicial.
– Realizar la compensación de sus emisiones, participando en proyectos de compensación en los que se absorban las emisiones de CO2 emitidas por la industria o del producto.
Esta compensación se puede realizar de forma parcial o total. En el caso de compensación total, la empresa podrá indicar que su industria y/o sus productos tienen una emisión neta 0.
Cada productor y/o industria tendrá que definir cuáles son objetivos en cuanto a emisiones de CO2 se refiere, elegir la opción de certificación más adecuada y definir su estrategia a futuro aplicando planes de reducción y/o compensación.



