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En el número de marzo de Aenverde entrevistamos a Manuel Moñino, presidente del Comité Científico de la Asociación ‘5 al Día‘.
Desde hace unos años preside el Comité Científico de ‘5 al Día’. Ahora que se acerca la asamblea anual ¿Qué se está logrando desde el Comité?
El comité científico, como órgano asesor de la Asociación ‘5 al Día’, la ha apoyado y a sus socios para que los mensajes de promoción del consumo de frutas y hortalizas se ajusten a la evidencia científica y cumplan con la regulación de información alimentaria suministrada al consumidor. Para cumplir con ese fin, el comité ha desarrollado documentos de referencia y bases de datos para facilitar la toma
de decisiones a la Asociación y a sus socios. Con ello se ha logrado que ‘5 al Día’ sea un referente reputacional de información y contenidos fiables en consumo, nutrición y salud asociados a las frutas y hortalizas.
–¿Qué nos hace falta para que las 5 raciones entre frutas y hortalizas sean una realidad en nuestro consumo diario?
La información asociada al consumo como conocer las características sensoriales de las frutas y hortalizas, su conservación, estado de sazón, cómo cocinarlas o consumirlas, o su relación con la salud, son elementos clave para que las personas consumidoras tomen decisiones responsables e informadas, y que mejoren sus niveles de alfabetización alimentaria.
Sin embargo, estos conocimientos y habilidades no son suficientes para mejorar el consumo. Los entornos alimentarios son esenciales para facilitar el acceso y la disponibilidad de las frutas y hortalizas en todos los ámbitos de la vida: desde el hogar, a la escuela, el trabajo, los hospitales y residencias, o los lugares de ocio. Cuando las opciones son accesibles, asequibles y apetecibles, el consumo aumenta. Esto lo podemos aplicar a todos los ámbitos: en casa, frutas a vista, listas para comer, y presentaciones sabrosas; en el restaurante, frutas con diversas elaboraciones como opciones principales de postres, u hortalizas como guarniciones sistemáticas. Los entornos actuales no siempre facilitan el acceso. La regulación ayuda. Por ejemplo, la recientemente aprobada para comedores escolares o la que está en ciernes que afectará a centros sanitarios y sociosanitarios.
La realidad es que es más fácil estar expuesto a alimentos poco saludables, como aperitivos de bolsa, bollería, comida rápida, etc., que a otros promotores de salud como las frutas y hortalizas.
Cuando esto cambie con políticas de salud pública, como la regulación de la publicidad dirigida a niños o la regulación de los entornos alimentarios, llegar a las 5 al día, será mucho más fácil.
–¿Y a nivel europeo los datos apuntan a un consumo menos verde y más proteico. Desde la EFAD ¿Con qué posibilidades u opciones apuestan para invertir esa tendencia?
Uno de los ejes estratégicos de la Federación es la sostenibilidad de los sistemas alimentarios, y las frutas y hortalizas son elementos esenciales para favorecer la transición hacia modelos de consumo más sostenibles. Como en la respuesta anterior, la clave está en las políticas de salud que promuevan entornos alimentarios saludables y que reduzcan la exposición a opciones alimentarias poco saludables.
EFAD es miembro observador en OMS y FAO (Codex Alimentarius) así como de entidades europeas que apuestan por la alimentación saludable en todos los entornos, y la equidad en el acceso a los alimentos y al consejo nutricional ofrecido por dietistas-nutricionistas.
Además, es importante destacar que la transición proteica tambien es parte de los modelos sostenibles, de modo que, sin renunciar a las fuentes de origen animal, se transite hacia otras opciones que en los últimos 40 años han perdido protagonismo, por ejemplo, las legumbres. EFAD apuesta por modelos dietéticos basados en alimentos de origen vegetal por la sostenibilidad de los sistemas alimentarios y por la salud. En nuestro entorno, hablamos de dieta mediterránea.
–Desde los medios informamos y a veces formamos, sin embargo, hay mucho ruido respecto a dietas milagro, mucha información sin contrastar. ¿Por qué cree que triunfan estos «gurús»?
Los bulos y la falta de ética en la información sobre alimentación, nutrición y dietética, que recorren las redes sociales hacen un flaco favor a la salud pública. En mi opinión, hay cuatro factores determinantes para que estos “gurús” hagan su
agosto.
El primero, un consumidor bien informado puede valorar de forma crítica la información y este no es el caso para la mayoría. La educación alimentaria debe estar en todas las etapas educativas. Segundo: el acceso a dietistas-nutricionistas en atención primaria que podrían revertir estos determinantes. Tercero, la falta de regulación -aunque está en la agenda- afecta especialmente a niños y jóvenes, y a población de bajo nivel educativo y de ingresos, y tiene también un derivada en el entorno sanitario; de modo que la apuesta por políticas valientes contra la pseudociencia, podría contribuir a tener referentes de información fiable.
Y por último, la publicidad encubierta, el marketing de alimentos ultraprocesados, la publicidad engañosa tienen un gran impacto en población con baja alfabetización alimentaria. Los intereses económicos, generalmente no declarados, de estos foodfluencers, son el motor de productos y métodos sin respaldo científico, que son muy accesibles para la población general, tanto por internet como en el mercado.
–¿No se comunica bien sobre nutrición?
La nutrición fiable brilla por su ausencia en las redes. De nuevo la regulación. Actualmente se permiten, todavía, declaraciones nutricionales y de propiedades saludables en extractos de plantas, suplementos, etc., que no han demostrado sus efectos.
También en alimentos y bebidas ricos en grasas, azúcares o sal, pero que pueden llevar mensajes de “rico en fibra” o “ayuda a bajar en colesterol”.
–En Almería tenemos una de las mayores zonas productoras de frutas y hortalizas. ¿Qué pueden hacer los productores y comercializadores para tener más presencia en la cesta de la compra?
Seguir aportando al mercado frutas y hortalizas de calidad, a un precio justo pero asequible y en el mejor momento de sazón. Es importante trasmitir a las personas consumidoras que el consumo de frutas y hortalizas contribuye a construir sistemas alimentarios sostenibles, que es seguro y que contribuyen a la salud de las personas, a la economía local y a la resiliencia del entorno rural y la agricultura familiar.
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Y seguir innovando en la producción y desarrollo de variedades, sin perder de vista, la recuperación de las que se han perdido. Este es un elemento que moviliza a una gran parte de los consumidores y que los conecta con la cultura alimentaria de su entorno y con los productores locales. En definitiva, seguir haciendo lo que tan bien saben hacer.



