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Una grave sequía está afectando a amplias regiones del centro, norte y este de Europa, así como del Mediterráneo oriental y del noroeste de África, con importantes repercusiones en el crecimiento de la vegetación y en los ríos.
Estas condiciones de sequía se desencadenaron por la falta de lluvia entre marzo y finales de mayo, agravada por temperaturas superiores a la media en varias regiones. Se observaron anomalías térmicas superiores a 2 °C, por ejemplo, en Islandia, el sur de Noruega, Irlanda, el norte de Francia y a lo largo de los Alpes.
Impacto
El impacto de la sequía ya es visible en la agricultura y la vegetación de algunas zonas, y Europa oriental está experimentando condiciones emergentes de estrés vegetal, según el informe del Centro Común de Investigación (JRC) sobre la sequía en Europa (junio de 2025)La falta de humedad del suelo está obstaculizando el crecimiento vegetal, especialmente en el Mediterráneo.
El Boletín de Monitoreo de Recursos Agrícolas (MARS) del JRC informó que el noroeste de Europa, incluyendo el Benelux, el norte de Francia y Alemania, se enfrenta a un grave déficit de precipitaciones, lo que genera preocupación por el rendimiento de los cultivos de invierno y primavera que se sembrarán próximamente.
Por el contrario, la Península Ibérica, Italia y Grecia han experimentado abundantes precipitaciones y condiciones favorables que podrían resultar en un aumento del rendimiento de entre un 15 % y un 20 %, por ejemplo, en España y Portugal.
Flujos de ríos
El transporte fluvial también se encuentra bajo presión en algunas regiones, con bajos niveles de descarga fluvial reportados en Europa Oriental y la zona del Mar Báltico. Podrían producirse interrupciones en la disponibilidad y el transporte de agua en julio en el oeste de Rusia, el sureste de Turquía y las islas del centro-este del Mediterráneo.
El río Rin, que en los últimos años ha afrontado numerosos desafíos, sigue siendo navegable gracias a los aportes aguas arriba.
Pronósticos
Las previsiones estacionales apuntan a condiciones más cálidas y secas de lo habitual en gran parte de Europa durante este verano, especialmente en las regiones septentrionales y orientales. La adopción de medidas proactivas para proteger los recursos hídricos contribuiría a reducir los riesgos asociados a la evolución prevista de la sequía actual.




