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La agricultura de la UE se mantiene sólida pese al aumento de costes y la incertidumbre geopolítica

portada informe verano UE

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La Comisión Europea ha publicado su informe de perspectivas a corto plazo para los mercados agrarios de la Unión Europea correspondiente al verano de 2026, en el que dibuja un escenario de relativa solidez para el sector agroalimentario europeo pese a un contexto marcado por las tensiones geopolíticas, el encarecimiento de la energía y de los fertilizantes, las incertidumbres climáticas y las perturbaciones comerciales internacionales.

El documento destaca que las perspectivas para la agricultura europea siguen siendo robustas, aunque advierte de que los márgenes de los productores continúan bajo presión debido al incremento de los costes de producción, especialmente los asociados a la energía y a los fertilizantes. A ello se suman los efectos del conflicto en Oriente Medio, las enfermedades animales y los riesgos climáticos que podrían afectar a determinados cultivos y mercados.

Según las previsiones de Bruselas, el crecimiento económico de la UE se moderará hasta el 1,1% en 2026, mientras que la inflación alcanzará el 3,1%, impulsada en buena medida por el encarecimiento energético. Este contexto podría seguir condicionando el consumo alimentario y la confianza de los consumidores durante la segunda mitad del año.

Cereales a la baja y oleaginosas al alza

En el ámbito de los cultivos herbáceos, la producción de cereales de la UE para la campaña 2026/27 se situará en 273,7 millones de toneladas, un 5,6% menos que en la campaña anterior debido al retorno a rendimientos más cercanos a la media tras los excelentes resultados obtenidos por trigo y cebada en 2025. No obstante, las existencias acumuladas permitirán mantener un buen nivel de exportaciones.

Por el contrario, la producción de oleaginosas aumentará un 3,1%, hasta los 32,7 millones de toneladas, impulsada principalmente por el girasol. También crecerá la producción de aceites vegetales y tortas proteicas, favoreciendo el abastecimiento de materias primas para alimentación humana y animal.

La producción europea de azúcar experimentará una caída importante y se situará en 14,1 millones de toneladas, un 15% menos que el año anterior, debido a la reducción de la superficie de remolacha azucarera y al incremento de los costes de producción.

El aceite de oliva

Uno de los capítulos con mayor interés para España es el dedicado al aceite de oliva. La Comisión estima que la producción comunitaria en la campaña 2025/26 quedará ligeramente por debajo de 2,1 millones de toneladas, un 5% menos que la campaña precedente, aunque un 9% por encima de la media de los últimos cinco años.

Las intensas lluvias registradas a comienzos de 2026 afectaron especialmente al sur de España, principal productor europeo, reduciendo la cosecha nacional hasta aproximadamente 1,3 millones de toneladas. Sin embargo, la recuperación de la producción italiana y los buenos resultados en otros países productores han contribuido a sostener la oferta comunitaria.

El informe señala además que los precios del aceite de oliva han mostrado una tendencia descendente desde abril de 2026 debido a las expectativas de una nueva cosecha abundante en la próxima campaña. 

Fertiliantes

La Comisión dedica también un apartado específico a los fertilizantes, uno de los factores que más preocupa actualmente a agricultores y cooperativas.

Los precios de los fertilizantes nitrogenados llegaron a situarse en abril de 2026 un 72% por encima de los niveles de 2024, aunque posteriormente comenzaron a estabilizarse.

La asequibilidad de estos insumos volvió a niveles similares a los observados durante la crisis de 2022, lo que ha reducido los márgenes de explotación y podría afectar especialmente a los cultivos de primavera y verano. Para responder a esta situación, la Comisión adoptó en mayo un Plan de Acción sobre Fertilizantes destinado a garantizar el suministro y mejorar la resiliencia del sector a medio plazo.

Pese a este panorama, Bruselas considera que las condiciones meteorológicas previstas para 2026 son, en general, favorables para la agricultura europea, con rendimientos de los cultivos de invierno por encima de la media histórica. No obstante, advierte de que las altas temperaturas y la escasez de precipitaciones podrían afectar a ciertos cultivos estivales, especialmente en zonas con déficit hídrico.

Fuente: Comisión Europea. Short-term Outlook for EU Agricultural Markets – Summer 2026. [short-term…er-2026_en | PDF]

Redaccion AenVerde

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