Investigadores de Córdoba descubren un método para combatir al Fusarium

El Fusarium es un hongo que afecta a un centenar de cultivos, y más concretamente el Fusarium oxysporum es el que provoca el marchitamiento en numerosos cultivos de cucurbitáceas, tomate y pimientos.

Cepa de Fusarium oxysporum que causa el marchitamiento.

Frente a este patógeno, un grupo de investigación de la Universidad de Córdoba ha conseguido abrir una nueva vía de ataque para presentarle batalla e impedir su desarrollo, cuyo estudio ha sido publicado en la revista científica Nature.

El trabajo, firmado por Stefania Vitale, Antonio Di Pietro y David Turrà, ha descrito por primera vez uno de los mecanismos que el hongo utiliza para propagarse y ha identificado una molécula que el patógeno emplea para reproducirse.

Se trata de la feromona autocrina, una sustancia producida por una gran variedad de organismos para enviar señales químicas entre seres de distinto sexo con fines reproductivos. Este patógeno, sin embargo, a tenor de los resultados obtenidos, la utiliza de un modo diferente.

Han conseguido ‘engañar’ al patógeno aplicándole de forma artificial una feromona implicada en su reproducción

Según revela la propia investigación, el hongo emplea esta feromona para percibirse a sí mismo, es decir, para captar información sobre la cantidad de población de su misma especie que hay alrededor. Si el patógeno detecta poca población, produce filamentos para colonizar el suelo. Si, por el contrario, percibe que ya hay demasiada población en sus cercanías y que el espacio está lo suficientemente ocupado, las esporas no germinan y el hongo deja de multiplicarse en el terreno.

“En nuestras investigaciones hemos comprobado que, cuanta más densidad de población hay, más feromonas acumula el hongo y es en este caso cuando las esporas dejan de reproducirse en el suelo”, señala el catedrático de Genética de la Universidad de Córdoba Antonio Di Pietro.

El estudio abre la puerta a que en el futuro pueda manipularse el desarrollo del hongo, y los autores no descartan que este sistema de propagación descrito en la publicación pueda ser extensible a otro grupo de hongos mucho mayor, integrado por más de 60.00 especies: los ascomicetos.

No obstante, según señala Di Pietro, aún quedan por delante varios desafíos para que este virulento patógeno, que según la FAO podría dañar 36 millones de toneladas tan solo de banano en los próximos 20 años, pueda controlarse. Entre ellos, lograr una producción barata e industrial de la feromona que interrumpe el crecimiento del hongo y producir una molécula estable que no se degrade al ser aplicada sobre el organismo.

Redaccion AenVerde
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