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Ignacio Antequera: “Es fundamental mantenernos en la vanguardia de la producción agrícola en cuanto a calidad, innovación y garantías, y la mejor manera de conseguirlo es trabajando juntos”

Ignacio Antequera

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Entrevistamos a Ignacio Antequera, quien asume desde hoy el cargo de director general de la Federación Española de Asociaciones de Productores Exportadores de Frutas, Hortalizas, Flores y Plantas vivas, FEPEX, y desgrana con detalle para los lectores de Aenverde algunos de los retos más acuciantes que tiene el sector.

Primero, felicitaciones por su nueva responsabilidad, y segundo, ¿Cómo ha recibido este encargo de un sector que conoce muy bien?

Sonará a tópico, pero realmente, representar a FEPEX y a sus asociados es para mí un gran honor y también una gran responsabilidad.

Arranco esta nueva etapa con humildad ante todo lo que tengo por aprender de quienes llevan tanto tiempo involucrados en FEPEX y también con una gran motivación para construir, junto a los asociados y compañeros, una estructura y una inercia que nos permita superar los obstáculos y alcanzar los objetivos.

Y entrando en materia, delante retos que ya tienen un tiempo y otros nuevos como la propuesta de la reducción de la jornada laboral. ¿Qué puede suponer esta medida para el sector hortofrutícola?

Consideramos que es una medida negativa, tal y como esta planteada en el proyecto de Ley actual, que provocará pérdida de competitividad, porque se ha planteado sin tener en cuenta la negociación colectiva ni las especificidades empleo generado por el sector de frutas y hortalizas, que es más de la mitad de todo el empleo agrario en España.

Por una parte, una reducción de la jornada laboral implicaría una menor disponibilidad de horas de trabajo por trabajador, lo que aumentaría el número de trabajadores necesarios para la misma tarea, cuando estamos en un escenario en el que, no sólo en España sino en todo el mundo, su escasez es uno de los principales problemas que enfrenta el sector.

Además esto repercutiría negativamente en los costes de producción, al incrementarse el coste salarial, los costes de formación, etc. afectando a la competitividad del sector.  No hay que olvidar, además, que las constantes subidas del SMI desde el año 2018 han supuesto un incremento de más del 54% de los costes laborales.

Volviendo al proyecto de Ley, el incremento del número de trabajadores necesarios para la misma tarea se concentraría, además, en períodos cortos de tiempo debido a la temporalidad de la producción y lo corta que es la ventana para trabajar las frutas y hortalizas en óptimas condiciones.

Por otra parte, debería tenerse en cuenta que los trabajadores que vienen a trabajar en una determinada campaña, buscan hacer jornadas más largas que les permitan alcanzar mayores ingresos en corto tiempo, por lo que la jornada reducida haría que estos trabajos fueran menos atractivos para ellos, aumentando el problema de disponibilidad de mano de obra.

Consideramos que es bueno avanzar en mejorar las condiciones laborales, pero teniendo en cuenta las características y la realidad productiva de los sectores más afectados.

Por ello, desde FEPEX se ha trasladado a las administraciones distintas medidas, entre ellas una regulación de la distribución irregular de la jornada adaptada a las características del empleo del sector y el aumento del límite de horas extraordinarias, como tienen legislado los principales países competidores europeos.

Otro de los retos con los que lidiamos hace ya un tiempo es la pérdida de competitividad con países terceros. Por un lado ¿Qué podemos que esté en nuestras manos? Y por otro ¿Qué debe hacer España, y especialmente Europa, para evitar una competencia desleal evidente?

Por una parte, está la necesidad de adaptarse continuamente a las exigencias de los mercados. Estas exigencias son muy dinámicas y un sector bien estructurado y coordinado es clave para poder afrontarlas de manera eficiente. Así que, es fundamental mantenernos en la vanguardia de la producción agrícola en cuanto a calidad, innovación y garantías, y la mejor manera de conseguirlo es trabajando juntos.

Soy consciente de que el sector almeriense y en conjunto el agrupado en FEPEX trabajan en esta línea. De hecho, España es el principal proveedor de muchas frutas y hortalizas de los mercados más exigentes como Reino Unido, Francia y Alemania. Y esto no se consigue sin estar muy alerta de lo que pide el mercado, innovando y teniendo el know how suficiente.

tomate Marruecos

En cuanto a las administraciones, es fundamental que fomenten un entorno competitivo que impulse la actividad y el crecimiento y que haya un compromiso claro por apoyar la actividad productiva. Ese compromiso conduciría a un mayor conocimiento de las necesidades del sector, y a no fomentar la hiper-regulación que ahora sufre la producción y exportación hortofrutícola. 

Este compromiso llevaría a la Comisión Europea a evitar políticas comunitarias, como las relacionadas con la reducción de la disponibilidad de los fitosanitarios, que afecten negativamente a la competitividad en la UE. Evitar aquellas medidas que fijen reglas de juego más exigentes para la producción local que la aplicable a terceros países sin un reflejo en las condiciones a la importación.

Hablando de la UE, se ha puesto en marcha el proceso de simplificación de la PAC que en alguna medida puede beneficiar al sector ¿Qué esperan de esta propuesta?

La iniciativa muestra la buena intención de la Comisión Europea. Simplificar, en general, es positivo, pero, para FEPEX, la propuesta de Reglamento al Parlamento Europeo y al Consejo del 14 de mayo en la que se incluyen medidas para la simplificación de la PAC, modificando dos Reglamentos, el 2021/2115 y el Reglamento (UE) 2021/211 no garantiza la reducción de la carga burocrática que actualmente soportan las explotaciones en los ámbitos de la gestión agronómica.

Por otro lado, en el ámbito de las organizaciones de productores de frutas y hortalizas y sus asociaciones, la propuesta flexibiliza los requisitos para obtener la ayuda financiera comunitaria adicional del 0,5% del valor de la producción comercializada (VPC). La propuesta permite a las organizaciones de productores y de frutas y hortalizas y las asociaciones de OP que ejecuten programas operativos, beneficiarse del aumento del 0,5% del VPC cuando cumplan determinadas condiciones relacionadas con métodos de producción sostenible. No obstante, FEPEX considera que este incremento es manifiestamente insuficiente para superar los retos del sector de frutas y hortalizas, entre ellos hacer frente a la creciente competencia exterior, especialmente de países como Marruecos o Turquía.

Entre algunos aspectos positivos de este fin de campaña ha estado el anuncio del Reino Unido de retrasar los certificados fitosanitarios para ciertas frutas y hortalizas, patata.. ¿Qué consecuencias tiene?

La implementación de la medida, que ha sido pospuesta hasta el 31 de enero de 2027, va a depender de la negociación abierta entre el Reino Unido y la Unión Europea para el  Acuerdo sobre la Aplicación de Medidas Sanitarias y Fitosanitarias.

De momento, que se haya retrasado su entrada son noticias positivas para el sector porque se evitan costes adicionales por la obtención de los certificados fitosanitarios y otros derivados de la gestión burocrática.

El alineamiento de los requisitos para la exportación es siempre buena noticia. No hay que olvidar, además, que Reino Unido es primordial para el sector español. Es el tercer mercado de destino de la exportación española de frutas y hortalizas frescas, con 1,3 millones de toneladas y 2.190 millones de euros en 2024.

Europa sigue siendo el destino principal de las exportaciones hortofrutícolas, y especialmente Alemania. Dada su experiencia estos años y buen conocedor de este mercado ¿Cuál es la ruta para no ceder cuota a otros competidores y seguir siendo líderes?

Como he dicho anteriormente, el sector debe hacer valer sus fortalezas a la vez que se adapta a las exigencias de los mercados. La diferenciación de los productos por su calidad y por sus métodos de producción responsables y sostenibles es clave para mantener la confianza de mercados como el alemán.

super aleman
Supermercado alemán.

Pero hay condicionantes exógenos, sobre los que el sector apenas puede actuar y son decisivos para mantener la competitividad de las explotaciones. La política comercial de la UE es uno de los más importantes.

Vemos como la importación crece de forma continua. El año pasado, en 2024, creció un 6% interanual, totalizando 4,4 millones de toneladas y un 12% en valor, superando los 5 millones de euros. Este año y con datos del primer trimestre, el mercado de importación español creció un 10% en volumen y un 15% en valor, ascendiendo a 1,2 millones de toneladas y 1.442 millones de euros.   Competidores directos del sector almeriense y español como Marruecos, que, en términos globales, es el segundo proveedor en volumen de España y el primero en valor, sigue creciendo fuertemente, en concreto un 24% en volumen y un 23% en valor en el primer trimestre de 2025, siendo el proveedor que más creció.

Para FEPEX, la disparidad existente entre las normas fitosanitarias, laborales, sociales…exigidas en la UE, que no son requeridas en los países terceros de origen de las importaciones hace que los productores de los Estados miembro sean cada vez menos competitivos. Por ello se requiere, por un lado, una actitud más proactiva de la Comisión Europea para la apertura de nuevos mercados a las exportaciones españolas y comunitarias; y, por otro lado, que se apliquen medidas de reciprocidad a las importaciones.

Vienen apretando fuerte los citados países terceros (Marruecos, Turquía, Egipto) ¿Cuál sería la solución: nuevos mercados, ¿nuevos y mejores productos…?

El foco debe ponerse en las garantías que ofrece el producto, elaborado en cumplimiento con toda la legislación aplicable, que no es igual en estos terceros países, en la diferenciación por motivos de calidad de producto y de procesos de producción y por estabilidad.

La alta profesionalización del sector en España permite estar en la vanguardia del desarrollo de nuevos productos y métodos de cultivo. Esto es algo que debe cuidarse porque esta innovación permite mantener cierta ventaja competitiva.

Pero, como decía anteriormente, las “soluciones” pasan porque la normativa acompañe y no dificulte. En el caso de la Comisión Europea, está claro que la globalización del mercado comunitario es sólo en una dirección: en la UE crece la importación procedente de países terceros, pero no crece la exportación española y comunitaria a países terceros. Hablando de toda la UE, la exportación comunitaria de frutas y hortalizas a países terceros se situó en 7.277 millones de euros hasta septiembre del año pasado, según Eurostat, mientras que la importación casi duplica esta cifra, situándose en 13.907 millones de euros.

pimiento-marruecos

En cuanto a países como Marruecos, consideramos que el crecimiento de la importación de sus producciones en España y en la UE se ha visto favorecido por el Acuerdo de Asociación con la UE mientras que los productores comunitarios y en especial españoles han perdido mercado.

Se ha producido un desplazamiento del tomate español y ello se ha debido, en gran medida, a que los precios de entrada, establecidos en el Acuerdo de Asociación de la UE con Marruecos, no han cumplido con su función de proteger el mercado comunitario y se han quedado obsoletos, impulsando la importación.

El precio de entrada convencional de tomate de Marruecos está en vigor desde hace 25 años, desde el año 2000 y fue fijado en 46,1€/100kgs. Fue fijado, además, tomando sólo en consideración el tomate redondo, porque era el más exportado por Marruecos en ese momento. No obstante, en la actualidad el crecimiento de las importaciones de otras variedades, como el tomate cereza, amenaza fuertemente los ingresos de los productores comunitarios, que no reciben ninguna ayuda directa a su renta.

Por ello, FEPEX propone una revisión de los precios de entrada, estableciendo un precio de entrada con valores de importación diferenciados para cada variedad de tomate, entre otras medidas.

Otro ejemplo en los que el entorno normativo debería ser más consecuente con las necesidades el sector hortofrutícola es la política fitosanitaria.

La reducción drástica de las herramientas básicas para hacer frente a plagas y enfermedades de las plantas se viene produciendo desde 2009, como consecuencia de la Directiva 2009/128, por la que se estableció el marco de la actuación comunitaria para conseguir un uso sostenible de los plaguicidas.

Se ha reducido el número de materias activas disponibles y no hay alternativas eficaces para la mayoría de ellas. La falta de recursos para acabar con las plagas y producir de forma eficaz y segura está impulsando, entre otros aspectos, cambios de planteamientos productivos y una tendencia a la reducción de la producción, lo que debería ser tenido en cuenta por la Comisión Europea en sus propuestas, y en consecuencia en la legislación comunitaria cuando habla de garantizar la soberanía alimentaria.

Para finalizar, hablemos un poco de la FEPEX que se encuentra y su nueva hoja de ruta. Se han anunciado nuevos comités de melón y sandía y pimiento, nuevas comisiones a nivel interno.. ¿Qué mensaje le puede lanzar al sector y a las asociaciones federadas para esta nueva etapa?

Como decía al principio vengo con una gran motivación para construir y comprometido para que FEPEX siga siendo útil a sus asociados y una entidad de de referencia en el sector agroalimentario.

El legado es importante, porque la Federación es elemento vertebrador en el sector, con un esfuerzo constante de crecimiento, integrando hoy en día a 34 asociaciones de ámbito provincial, autonómico o nacional. Las tres últimas se han integrado este año.

Y quiero mantener este legado y mejorar lo que haya que mejorar, de forma consensuada con las asociaciones y empresas.  La constitución de cuatro nuevas comisiones: ejecutiva, de régimen interno, de asuntos económicos y de secretarios generales, va en esa línea: reforzar la organización interna de la Federación y mejorar los aspectos que se decidan.

En cuanto a los comités sectoriales de FEPEX por producto o grupo de productos, estudian los temas concretos que afectan a cada cultivo y se plantean medidas necesarias para mejorar las condiciones de producción, comercialización o promoción. Los de melón y sandía y de pimiento, se han creado a petición de las asociaciones más representativas y su actividad dependerá de la implicación de los representantes y de los objetivos que se definan.

En esta línea uno de los comités más activos es el de tomate; no en vano este producto sigue siendo uno de los más importantes del sector de frutas y hortalizas y su cultivo tiene, además, gran transcendencia en el panorama agrícola nacional, puesto que está presente en todo el territorio, fomentando el empleo agrario y con gran orientación exportadora: 675.000 toneladas en 2024 por un valor de 1.100 millones de euros.

 

Redaccion AenVerde

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