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Se cumple el 103º Día Internacional de las Cooperativas, bajo el lema Cooperativas impulsando soluciones inclusivas y sostenibles para un mundo mejor, justo en 2025, declarado Año Internacional de las Cooperativas.
Mañana, 2 de julio, está convocado en Adra al cooperativismo almeriense, que como cada año organizan conjuntamente Coexphal-Cooperativas Agro-Alimentarias de Almería, APROA y FAECTA. Un buen momento para repasar el modelo cooperativo que reinvierte en la comunidad en la que nace y se desarrolla y genera más de 280 millones de empleos en todo el mundo, o lo que es lo mismo, aproximadamente 1 de cada 10 empleos.
En estos tiempos tan convulsos y de crisis geopolíticas y climáticas; cambios y presiones normativas, y cambios tecnológicos, las cooperativas demuestran su capacidad de resiliencia y de adaptación a este entorno, no sólo por su fuerza, conformada por esos miles y miles de personas, sino además porque este modelo se basa en valores y principios éticos.
Operan en todos los sectores de la economía y han demostrado también su capacidad para promover la justicia social, la democracia económica y la sostenibilidad.
Algunas cifras: Más del 12% de la población mundial es cooperativista, es decir, que forman parte de los 3 millones de cooperativas que existen en el mundo, según los datos de Alianza Cooperativa Internacional.
Pero centrémonos en el sector agroalimentario. Cooperativas Agro-alimentarias de España representa a 3.699 cooperativas agrarias que facturan 43.207 millones de euros y agrupan a más de un millón de socios, que además dan empleo directo a más de 122.600 personas.
Sigamos aterrizando. En Andalucía, las frutas y hortalizas conforman el sector más potente en el mundo agrario. Las cooperativas andaluzas producen más de 8 millones de toneladas de producto sobre una superficie de algo más de 390.500 hectáreas, de las que el 69% corresponde a hortalizas, un 26% a cítricos y un 5% a otras frutas. En su conjunto, y según las cifras manejadas por Cooperativas Agro-Alimentarias de Andalucía, la región representa el 35% de la producción hortofrutícola nacional y alrededor del 7% de la europea.
Haciendo gala de esa generación de empleo, las cooperativas agroalimentarias generan el 37% del empleo agrario, lo que equivale a 96.000 empleos a jornada completa al año.
Las grandes exportadoras
Andalucía es la principal proveedora de frutas y hortalizas hacia Europa con unas ventas de la última campaña de aproximadamente 5.000 millones de euros, la mitad del volumen total de las exportaciones agroalimentarias andaluzas.
Y centrándonos en Almería, 1.965 cooperativas tienen su sede en la provincia almeriense, principal productor y exportadora de la región. Son 15.840 cooperativistas, de los que 3.540 son mujeres, el 22,3%. En el último ejercicio han logrado una cifra de negocio de 3.440 millones de euros, generando casi 4.000 empleos directos, según los datos facilitados por Cooperativas Agro-Alimentarias de Almería.
Y aunque todas estas cifras hablan de un potente motor de inclusión social (cómo refuerza el lema de este año) y empoderamiento económico, también están haciendo frente a diferentes barreras que merman su gran potencial.
Las reflejó muy bien el director general de Cooperativas Agro-Alimentarias de España, Gabriel Trenzado, cuando presentó el pasado mes de mayo el Plan Estratégico del Cooperativismo Agrario Español 2025-2028 en el congreso celebrado en Palma de Mallorca.
Entre las debilidades la excesiva fragmentación y reducida dimensión, así como insuficientes estructuras y escasa inversión en comunicación y marketing, el abandono de la actividad agraria y una mejorable formación empresarial tanto de la base productiva como gerencial.
Y unidas a ellas, las amenazas de una hiperregulación de los mercados europeos – para los propios europeos añadimos-, una falta de atractivo del sector para captar talento y jóvenes que apuesten por quedarse, todo ello suma al despoblamiento paulatino del medio rural y una elevada concentración de los clientes en la distribución, que unida a la citada fragmentación, potencian la debilidad en el mercado.

Cómo bien dice Trenzado en el número de este mes de julio de Aenverde, el plan estratégico con un horizonte hasta 2028 “marca la hoja de ruta para reforzar nuestra competitividad, sostenibilidad e influencia a largo plazo de las cooperativas agroalimentarias”.
Los retos están ahí: crecer y avanzar en dimensión económica, abordar el relevo generacional haciendo que los jóvenes apuesten por el sector, una incorporación real de la mujer en todos los niveles, la adaptación al cambio climático, avanzar en la digitalización y adopción de la inteligencia artificial como una herramienta de alta potencia y una mejor comunicación de lo que es el modelo cooperativo para que siga siendo aquel sector que construye un mundo mejor.



