Huella hídrica, cooperación e innovación: el agua por fin llega a la COP26

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Reproducimos con licencia este interesante artículo de Javier Santacruz en El Ágora sobre la importancia que ha comenzado a tener el agua en la COP 26 de Glasgow.

“No puede haber una solución de cambio climático sin agua”. Esta frase, pronunciada por Gonzalo Muñoz, Champion de Alto Nivel de la Naciones Unidas, resume perfectamente el papel fundamental del agua en la lucha contra el cambio climático y en el diseño de las políticas de adaptación en los próximos años, además de proporcionar soluciones concretas para cumplir con los objetivos de cambio climático.

Al final de la primera semana de la COP26, el agua ha empezado por fin a tomar el papel protagonista que merece en las discusiones tanto institucionales como de observadores y otros públicos implicados. A través del evento organizado por la Alianza de Marrakech se ha reunido a compañías privadas de sectores como el tratamiento de aguas, la agroalimentación, servicios o transporte, además de instituciones públicas, reguladores, academia, entre otros, con un discurso muy claro: la necesidad de posicionar al agua como vector fundamental para el “net zero” de 2050.

Para ello, durante el evento se ha hecho un análisis tanto de la oferta como de la demanda de agua a nivel mundial. Desde el lado de la oferta, una de las tendencias críticas es el deshielo de los glaciares. El problema no sólo está en las dos grandes masas de hielo en el mundo (Ártico y Antártico), sino muy especialmente en los sistemas montañosos de Asia Central. De los acuíferos y corrientes de agua procedentes de esta zona se irriga más del 90% del sudeste asiático, siendo India el país con mayor caudal y penetración de corrientes de agua del mundo.

Desde el lado de la demanda, estamos ante un crecimiento del consumo por encima de las disponibilidades reales de agua dulce. Del consumo de agua dulce, el 70% corresponde a la agricultura, el 20% a la industria y el 10% al consumo humano de forma directa. En este último segmento se ha hecho un importante esfuerzo en los últimos años. Es el caso de las compañías de consumo cíclico (un caso expuesto en la COP26 ha sido el de la cerveza, donde en términos medios se ha reducido el consumo de agua en un 30% en las últimas dos décadas). No sólo es una cuestión de uso en el producto primario sino también en toda la cadena de transformación y distribución, además de en el tratamiento de los residuos.

AHORRO DE AGUA

Por último, desde el lado de la gestión del agua, las compañías de suministro de aguas han demostrado este viernes con diversos ejemplos que van muy por delante en innovación tecnológica y también en inversiones “verdes” como infraestructuras y corredores verdes, colaboración con otros sectores productivos para reducir la huella hídrica… A ello se añade la conversión de las compañías de aguas en “biofactorías” que puedan servir para producir nuevos productos bajo la filosofía de economía circular, el aprovechamiento de los residuos para producir biogás, reciclaje de aguas y otros subproductos.

Seguridad jurídica

Pero para reforzar esta labor, es necesaria una mayor implicación del sector público como agente que dé seguridad jurídica a las inversiones privadas necesarias para la transformación de los sistemas de gestión y tratamiento de aguas tanto urbanas como agrícolas. Esto exige de una colaboración internacional muy estrecha, ya que es necesario crear un mismo terreno de juego para evitar situaciones de free-riding como las que están sucediendo en este momento en el uso del agua incluso entre países fronterizos y de la misma región. Es necesario crecer a un ritmo de 15 acuerdos entre países por año para alcanzar el objetivo de coordinación en materia de aguas transfronterizas en 2030, ya que hoy en día sólo hay 55 países en acuerdos de este tipo.

Esto lleva a un lugar clave como es el gobierno del agua, entendida ésta como un bien público no puro (hay rivalidad en su consumo, pero no exclusión). En este sentido, es imprescindible un plan coordinado que evite la sobreexplotación del recurso, pero aún más importante es la necesidad de establecer un precio del agua a nivel internacional. Es el intento de racionalizar el uso del agua, especialmente en aquellos consumidores que acceden hoy gratis a este recurso y que, al carecer de una referencia fiable de valor de mercado ni existir derechos de propiedad, tienden a sobreexplotarlo.

optimizacion uso del agua en agricultura

Al mismo tiempo, es necesario establecer una mayor transparencia y reporting en materia de agua tanto en las compañías privadas que invierten en negocios relacionados con el agua, como también para todas las instituciones públicas y privadas que son gestoras de sistemas de aguas urbanas y rurales. Al igual que se hace con la huella de carbono, es necesario hacerlo con la huella hídrica, pero sobre una metodología común para poder fijar objetivos medibles, transparentes y simétricos, cosa que hasta la fecha no existe.

En suma, un mercado internacional más profesionalizado, con mejores señales de precios y con una coordinación efectiva entre países, permitirá afrontar situaciones climáticas cada vez más extremas. Uno de los ejemplos más repetidos durante esta primera semana de COP es el de Sudáfrica, una de las regiones globales donde se están produciendo más fenómenos extremos en materia de agua. A este tipo de regiones especialmente problemáticas se dirige la campaña “Launching 50 to 1 billion” potenciada por 50 compañías internacionales de agua para un suministro estable, sostenible y de calidad del agua para millones de personas en todo el mundo. Y a ello se suma el Manifiesto-Compromiso de Glasgow promovido y suscrito por los integrantes de la Alianza de Marrakech.

FUENTE: El Ágora, diario del agua

Javier Santacruz

Economista del Instituto Agrícola San Isidro

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