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España e Italia son los principales productores de frutas y hortalizas de Europa. En conjunto, ambos países produjeron el año pasado casi 24 millones de toneladas de frutas y 18 millones de toneladas de hortalizas. «Somos el primer productor de frutas de la Unión Europea y el séptimo del mundo. Este sector es muy importante para nuestras exportaciones y para la economía española», afirma Begoña García Bernal, secretaria de Estado de Agricultura y Alimentación, durante su visita a Fruit Logistica.
Según el Ministerio de Agricultura, la producción en España aumentó un 4,3% en 2024, aunque los efectos de la Dana causaron grandes pérdidas, especialmente en la provincia de Valencia, donde se espera que la producción de kaki, por ejemplo, disminuya un 70%, según el Manual de Estadística Europea.
Desafíos para la agricultura
En los últimos años, los periodos de sequía y escasez de agua han supuesto desafíos cada vez mayores para España e Italia. Según las primeras previsiones, los daños causados a la agricultura italiana por las consecuencias del cambio climático ascenderán a 8.500 millones de euros en 2024.

«El cambio climático es un problema para la agricultura en Italia», afirma Francesco Cera, director general del Mercato AgroAlimentare di Padova (MAAP). El MAAP es uno de los cinco principales mercados agrícolas de Italia y es un importante centro de venta al por mayor de frutas y verduras. En 2024, el mercado registró un volumen de transacciones de 284.144 toneladas de productos hortofrutícolas frescos.
Utilización sostenible del agua
En lugar de limitarse a señalar los problemas, muchas regiones están trabajando activamente para encontrar soluciones: «Intentamos organizar mejor el riego y, sobre todo, ahorrar agua», afirma Francesco Cera. En Padua, se utilizan tanques de almacenamiento para recoger y almacenar el agua de lluvia. Esta agua se puede utilizar para el riego durante los períodos secos. Estos sistemas permiten un uso sostenible del agua, especialmente cuando las precipitaciones son irregulares. También se utilizan sistemas avanzados como el riego por goteo o microrriego y el tratamiento electromagnético del agua. Estas tecnologías mejoran la eficiencia del uso del agua, reducen el uso de fertilizantes y promueven el crecimiento de las plantas.
El Ministerio de Agricultura de España también está invirtiendo para aumentar la eficiencia del uso del agua y hacer frente a los retos de la sequía. La secretaria de Estado, Begoña García Bernal (en la foto principal), habla de 2.800 millones de euros. El objetivo es reducir el consumo de agua y mejorar las infraestructuras de riego. «Éste es el presente y el futuro de la agricultura en España», afirma.



