España depositará 200 semillas hortícolas en el ‘Arca de Noé vegetal’ del Ártico

arca de noe vegetal

Los congeladores del INIA-CSIC ya tienen preparadas las 1.080 semillas, que incluye 200 hortícolas, y de esas 81 son tomates. Su destino: el Banco Mundial de Semillas de Svalbard, una especie de arca de Noé vegetal’ situado en una isla del archipiélago ártico de Svalbard en Noruega, y constituye  la mayor colección de seguridad de la biodiversidad agrícola global, que salvaguarda la base de la alimentación mundial.

Esta instalación guarda más de un millón de muestras de semillas de diferentes cultivos de casi todos los países del mundo; la mayor colección de biodiversidad agrícola. “Este material, también conocido como recursos fitogenéticos, constituye la base de casi toda nuestra alimentación”, explica Luis Guasch, director del Centro de Recursos Fitogenéticos del INIA-CSIC.

Por primera vez, esta instalación incorporará variedades procedentes de España, país de gran riqueza en biodiversidad al ser puente entre Europa, Iberoamérica y África.

“Las primeras 1.080 variedades españolas ya están preparadas en congeladores del INIA-CSIC”, detalla Guasch. “De ellas, 300 son cereales de invierno, 114 de las cuales corresponden a trigos; 510 son leguminosas, de las que 189 son judías; 200 son hortícolas, 81 de ellas tomates, y 108 variedades de maíces”, añade. El período de duración del depósito suele ser de 10 años renovables.

Un proyecto de ambición internacional

El proyecto está auspiciado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la organización internacional Global Crop Diversity Trust (CROP Trust), la Fundación Bill y Melinda Gates y el gobierno de Noruega, que ha hecho de la instalación un compromiso con la conservación de los recursos fitogenéticos con vistas a poder hacer frente en caso de necesidad a los desafíos planteados por el cambio climático y otras posibles amenazas globales.

El sistema español de conservación de recursos fitogenéticos establecido por la Ley 30/2006, de 26 de julio, de semillas y plantas de vivero, se basa en un sistema de duplicados o copias de seguridad de las colecciones activas o de intercambio. El Centro de Recursos Fitogenéticos  del INIA-CSIC está encargado de la conservación a largo plazo de las entradas o variedades en forma de semilla.  “Su objetivo es mantener las semillas vivas, por lo que se establecen ensayos periódicos que monitorizan su viabilidad, tanto en la colección de seguridad del CRF como en el resto de bancos españoles y, llegado el caso, se procede a su multiplicación o regeneración en el campo”, indica Guasch.

El envío de parte de la colección de semillas a la Cúpula de Svalbard no supone una sustitución de este sistema de seguridad, sino que constituye un mecanismo de protección adicional. “Solo una vez ha hecho falta recurrir al banco de Svalvard para solicitar semillas, con ocasión de regenerar las muestras del banco que existía en Siria, el ICARDA, que fue destruido por la guerra”, recuerda Guasch.

FUENTE: Sinc

 

Redaccion AenVerde

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