El silicio como fertilizante y bioestimulante agrícola

Publicamos un extracto de la entrevista -que se puede leer completa en la web de AEFA- a Pilar Florensa Porta, del Departamento Técnico Comercial de la firma Productos Agrícolas Macasa, en dónde explica algunos aspectos sobre el silicio y su importancia para los cultivos.

¿Qué función tiene el silicio en las plantas?

El silicio tiene dos acciones diferenciadas. Primero interviene en los mecanismos metabólicos de regulación de nutrientes y relacionados con la fotosíntesis y después, si hay silicio suficiente, se acumula en las paredes celulares en forma cristalina y amorfa.

El papel que desempeña en el metabolismo vegetal no está del todo claro, pero sí que está totalmente contrastada su influencia positiva sobre el balance de nutrientes. Aumenta las sinergias, reduce antagonismos y también reduce la absorción de elementos que pueden llegar a ser fitotóxicos.

Por ejemplo, aumenta la absorción del fósforo cuando es deficitario y lo reduce cuando está en exceso. Reduce la absorción de sodio en condiciones de aguas y/o suelos salinos y también reduce los síntomas de toxicidad por metales pesados como puede ser el caso del aluminio en suelos con pH muy ácido.

Al final esta mejora en la gestión de los nutrientes comporta un mayor aprovechamiento de los recursos. En definitiva, una gestión de los fertilizantes más sostenible. En agricultura ecológica, en la que la disponibilidad de algunos nutrientes puede llegar a ser un factor limitante, aumentar la capacidad de las plantas para aprovecharlos, es muy importante.

El silicio tiene, por tanto, una acción claramente bioestimulante.

La función estructural que desempeña el silicio deriva de la acumulación que se produce en la epidermis de las hojas, tallos y frutos. Este refuerzo de las paredes celulares hace que la planta sea más robusta, dura y a la vez elástica. Los beneficios que vamos a obtener son importantes:

Mayor control hídrico. Tendremos una mayor tolerancia al estrés hídrico y a los golpes de calor. También, en situaciones normales, tendremos un menor consumo de agua de riego. Esta característica va a ser cada vez más importante por los episodios de calor extremo que, parece ser, van a ser más frecuentes e intensos con el cambio climático.
Mejora del comportamiento post cosecha. Los frutos serán más resistentes al transporte y al manejo, y las podredumbres asociadas también se reducirán por el hecho de que les va a costar más penetrar en el fruto. Esta acción sería muy parecida a la que conseguimos con los aportes de calcio. Si por el contrario tenemos episodios de exceso de lluvia, la mayor dureza de los tejidos reducirá el encamado en cereales y las podredumbres en frutos. La elasticidad que confiere el silicio aportará una mayor tolerancia al craking, sobre todo en cerezas.
Incorporar silicio en los planes de abonado, puede ser una herramienta más a tener en cuenta en las estrategias sanitarias. Esta incorporación debe hacerse siempre controlando el aporte de nitrógeno que tiene un efecto totalmente contrario. Lo que nos conviene es tener plantas más duras y resistentes, y el exceso de nitrógeno las hace más tiernas y vulnerables.

Así, en situaciones de alta incidencia de pulgón, oidio, botrytris, monilia, etc., reducir los aportes de nitrógeno y aumentar los de silicio, así como los de calcio, será una estrategia que va a jugar a favor nuestro.

¿Cómo se manifiesta la deficiencia de este elemento?

No hay síntomas de deficiencia específicos para este elemento. Ésta podría ser la razón por la que el silicio ha sido un elemento olvidado, que no se ha considerado como fertilizante hasta hace poco. No es un elemento esencial, como podría ser el manganeso o el zinc, pero sí se sabe, a ciencia cierta, que los beneficios que aporta son muy importantes.

Los cultivos con poco silicio presentan problemas similares a los que provocaría un exceso de nitrógeno: plantas más débiles, hojas y brotes más tiernos, menor control hídrico, peor conservación post-cosecha, encamado, etc.

¿Qué métodos de aplicación tiene en cultivo?

La aplicación de sílice como caolín, sólo se realiza en pulverización foliar en forma de polvo mojable.

La incorporación de silicio como nutriente soluble puede hacerse por pulverización foliar o por vía radicular en fertirrigación. Será necesario tener en cuenta el pH de los formulados ya que los que tienen pH alcalinos tendrán más dificultad de mezcla que los formulados de pH ácido.

¿Hay cultivos especialmente sensibles a su deficiencia?

Los contenidos de silicio en las plantas son muy variables. Hay cultivos, que a pesar de tener una buena disponibilidad, presentan contenidos no superiores al 0,5% y otros cercanos al 5%.

El arroz y el trigo son dos de los cultivos que tienen contenidos mayores de silicio. Estos cultivos son los que reaccionan de forma más positiva, aumentando su producción a la incorporación de este elemento y los que sufren más su deficiencia.

Pero, las necesidades de conservación post-cosecha que la exportación impone, hace que el silicio sea importante para aquellos frutos y hortalizas más sensibles al transporte. La fresa, las cerezas, la fruta y los cultivos hortícolas van a comercializarse mejor gracias al aumento de su conservación post cosecha.

¿Ayuda a conseguir cosechas bajo escasez razonable de agua?

Sí. El silicio puede llegar a reducir las necesidades de agua de forma considerable. Algunos estudios hablan de reducciones de hasta un 20% en hortícolas. El mismo mecanismo de control hídrico que nos ayuda en situaciones extremas de sequía, hace que podamos reducir el riego.

El silicio va a ser muy importante para un buen mantenimiento de aquellos cultivos que sólo tienen un riego de soporte o deficitario, si se producen situaciones extremas de altas temperaturas.

Redaccion AenVerde
Redaccion AenVerde

info@aenverde.es

Sin comentarios

Deja una respuesta