El origen del conflicto con Marruecos

Origen Marruecos

En los tiempos que corren y desde una tierra netamente exportadora como la nuestra, resulta imposible posicionarse en contra del libre comercio. Almería es hoy lo que es, con sus virtudes y sus defectos, gracias a la apertura de las fronteras de la Unión Europea. No sería justo obviar el gran trabajo que han realizado los agricultores de nuestra tierra, las empresas de comercialización y el apoyo que ha brindado la industria auxiliar. Todos estos agentes son los protagonistas del éxito obtenido hasta ahora.

Desde el ingreso en el euroclub allá por el año 1985, España ha disfrutado de ventajas, pero también ha tenido que realizar importantes cambios para adaptarse a las reglas del juego y cumplir con nuevas obligaciones. Esto ha afectado a nuestra manera de producir alimentos y de comercializarlos, por supuesto. Podemos sentenciar que nuestra entrada en la UE nos ha hecho mejores en todos los sentidos, potenciando la seguridad alimentaria y la sostenibilidad ambiental.

Ahorro en recursos

Almería ha sabido responder con determinación y gran rapidez a las exigencias que han ido llegando desde nuestros mercados europeos de destino. Se ha reducido el uso de productos químicos de síntesis, a través del control biológico y de la aparición de productos naturales eficaces. Nuestros invernaderos no utilizan energías fósiles para producir, como sí ocurre en otras zonas como Países Bajos, Bélgica o Francia. Se aprovecha la luz del sol, tan abundante en el sur, y la fuerza del viento.

Debemos destacar la defensa del agua que lleva décadas realizando el sector, mediante la implantación de sistemas que permiten reducir la huella hídrica de nuestros cultivos, aprovechando hasta la última gota. También ha habido grandes avances en la gestión de los residuos que genera esta actividad. Hoy en día el plástico se recicla casi en su totalidad. También se actúa sobre los restos vegetales, por ejemplo, transformándolos en alimento para el ganado.

Desde la perspectiva social hay que destacar el papel fundamental que juegan miles de familias dentro del modelo almeriense de producción. Aquí la tierra no es de unos pocos, sino de muchos. Esto es lo que ha permitido el desarrollo de la provincia y el reparto de la riqueza dentro de la sociedad. La alta empleabilidad de este sector es otro punto a favor. Trabajan juntas personas de más de un centenar de nacionalidades diferentes, siguiendo la normativa laboral española y respetando las mismas o parecidas condiciones que en el resto de Europa.

Durante las últimas décadas se ha impulsado la formación de todos los agentes y la profesionalización de las empresas. La mujer cada vez juega un papel más importante y su incorporación a los órganos de decisión y a cargos directivos es otra realidad.

Claro que todavía hay cosas que se deben mejorar. La agricultura de esta esquina de la península ibérica tiene por delante muchos retos importantes por resolver. Algunos están más cerca de alcanzarse y otros más lejanos, pero el ADN del sector, su experiencia, la capacidad para innovar, el esfuerzo y el sacrificio nos conducen a confiar en que se cruzarán las metas e irán surgiendo nuevos objetivos por el camino.

Así será, no me cabe ninguna duda, si se toman las medidas oportunas que lo permitan. La rentabilidad en la agricultura se encuentra en mínimos históricos. Esto sucede, además, en medio de una pandemia que ha provocado un incremento del consumo de las frutas y verduras que tampoco se había dado con anterioridad. Los costes de producción son cada vez mayores, pero los precios no suben ¿Sabe por qué? La competencia de países terceros, con unas condiciones que están a años luz de las que se exigen en Europa, tiene un efecto letal.

En el caso de Almería, primer productor y exportador español de hortalizas, la cosa es mucho más grave, debido a que nuestro calendario de producción coincide plenamente con el de países como Marruecos. Por si fuera poco, el reino alauita lleva décadas saltándose los contingentes pactados con la UE para la importación de productos con este origen. La presencia de tomates marroquíes en Europa se ha multiplicado por dos. Ya vende más que nosotros en nuestro propio continente.

La ventaja del tomate marroquí está en los salarios y las condiciones laborales de este país, que son de una contra diez, si lo comparamos con las de Almería, España y la UE en su conjunto. Desde el punto de vista de la seguridad alimentaria también salen ganando, con medidas menos estrictas para sus productos. Aquí quienes pierden son los consumidores europeos y su salud. Sólo en las últimas semanas han saltado 3 alertas sanitarias por pimientos, naranjas y aguacates procedentes de Marruecos.

Por si todo esto fuera poco, esta primavera hemos asistido a un nuevo conflicto diplomático entre nuestro país y el alauí, con la excusa del Sahara. Lo que sucedía en mayo en la frontera entre Marruecos y Ceuta es un ataque directo a una frontera de Europa, como ya ha sido condenado en el Parlamento Europeo, denunciando de manera especial la utilización de niños y el riesgo que han corrido sus salud y sus vidas.

Lo que ha puesto de manifiesto la manera de actuar de nuestros vecinos del sur es su falta de respeto por las personas y por las fronteras; la explotación de sus súbditos y sus menores; mala vecindad y deslealtad; en definitiva, el autoritarismo del que viene haciendo gala, un país que quiere disfrazarse de moderno, avanzado y civilizado, pero que sigue a años luz de lo que representan en este sentido España y el resto de Europa.

La puesta en marcha de la acción de sensibilización impulsada desde COEXPHAL con el título ‘Origen Marruecos’ viene a denunciar esta situación dentro del territorio español. Supone a la vez una iniciativa para informar a los consumidores y defender a los productores españoles. Al preguntar “¿Tragamos con todo?” trata de hacer reflexionar al receptor del mensaje sobre la relaciones actuales entre ambos países y la idoneidad o no de seguir importando sus productos en medio de una crisis internacional.

La acción, que cada vez cuenta con el apoyo de más organizaciones nacionales, empresas y productores y está haciendo mucho ruido en las redes sociales, se ha dirigido directamente al sector de la distribución alimentaria para que recapacite sobre lo que supone desplazar a los productos españoles en beneficio de los marroquíes, sólo porque estos últimos son más baratos. A la vez ha conectado con las instituciones para que adquieran conciencia sobre el problema y actúen en la defensa de un sector esencial y estratégico.

Apostar por los productores españoles y sus alimentos es dar impulso a miles de familias, que a su vez generan miles de puestos de trabajo y generan riqueza para el país. Decantarse por productos hechos en España es defendernos a nosotros mismos hoy y también a nuestros hijos y su futuro.

David Baños

Periodista

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