Carta a María Teresa Rodríguez

Muy Sra. Mía:

En relación a sus manifestaciones publicadas en medios de comunicación y redes sociales a cuenta de un dudoso vídeo de las condiciones de vida de los empleados agrícolas de la provincia de Almería emitido por la BBC, quiero manifestarle con la presente mi malestar y mi tristeza ante ambas.

Trabajando en el invernadero.

No soy hijo de agricultores, pero el resto de mi familia si lo son, incluidos mis abuelos, y tengo memoria para recordar como mis tíos y mis primos vivían, y viven todavía, en cortijos recónditos, pero no son esos cortijos palaciegos que imaginas, son casas normales, con zonas para los aperos de labranza, con almacén para el manipulado, con corral incluso para gallinas, no viven en chalets residenciales con parcela a las afueras. Como digo, tengo memoria para recordar como no tenían cuarto de baño, tenían inodoros con pozos ciegos y un bidón cortado por la parte de arriba con una zafa sin grifo de agua corriente hacía las veces de lavabo, pero lo que más me llamó la atención y lo tengo en mi recuerdo era la alegría de mi tía al mostrarnos en una visita a su casa-cortijo de tres habitaciones, su recién construido y reluciente cuarto de baño de azulejos azul marino, no lo olvidaré jamás. O a mi otra tía, quien junto con mis primos, tenía que cruzar el patio para ir a su cuarto de baño, con una bañera de obra, no de reluciente cerámica, no de losas y mezcla.

Bien pues estos pequeños agricultores, salidos de la pobreza más absoluta en muchos casos, son quienes han levantado esta provincia, con su sudor, con sus lágrimas, con sus préstamos de campaña, con toda la familia levantada al amanecer y todos “militarizados”, aunque esta expresión no te gusta, para dirigirse al ser de día al invernadero a trabajar duro, a pasar calamidades, frío, calor, dolor y es a ellos/as a quienes dedico esta carta. Es gracias a su esfuerzo y a su trabajo el crecimiento de esta provincia, dando infinidad de puestos de trabajo, de creación de industria auxiliar, de levantar una provincia de la pobreza más absoluta, que es lo que había en mi Almería, a convertirla en lo que es: prosperidad, desarrollo, provincia de inmigración y trabajo, hasta el punto de ser un referente para comarcas limítrofes y sobre todo, como anécdota de nuestra relevancia, ser quien por una ley no escrita en los últimos años y legislaturas “ponemos” al Consejero/a de Agricultura de la Junta de Andalucía.

Hemos pasado de un viejo aforismo de tierra de “esparto, legañas y moscas”, a salir en la BBC, quién nos lo iba a decir.

En la actualidad y tras unos cuarenta años de trabajo duro obviamente han progresado, pero no se han convertido en “empresaurios”, son terratenientes de pequeñas extensiones de terreno en su gran mayoría de cultivo bajo plástico para el sustento de unidades familiares con módulos de dos o tres hectáreas, no son latifundios, sino minidundios, donde por necesidades se contrata también a terceros, los famosos inmigrantes porque, recuerda, y recuerda bien, no hay mano de obra suficiente en otras poblaciones que deseen remangarse y trabajar duro como mi familia o mis paisanos, lo han llevado a cabo durante décadas.

Ante este progreso aquellas casas-cortijo, junto a las explotaciones, han ido dando paso a una migración a pueblos y núcleos urbanos de la comarca donde los servicios son mayores, bien pues estas casas, con todos sus servicios, son las utilizadas por estos jornaleros, que no te cuenta la BBC, sin pagar renta, merced, pago en especie, piden para no tener que pagar ellos su vivienda, prefieren e incluso exigen estas, y quiero dejar muy claro que estas viviendas no son infraviviendas, al contrario son las viviendas donde han vivido hasta no hace mucho los propios agricultores con sus familias, los “empresaurios”. Actualmente también estos inmigrantes se asientan en los núcleos de población y acceden a la propiedad.

Expresarte mi sorpresa cuando se le da publicidad a unas manifestaciones genéricas de un medio extranjero, noticia o reportaje recurrente dicho sea de paso, y se desconocen las verdaderas circunstancias de los trabajadores del Campo Almeriense. Se generaliza sobre aspectos como no darles de alta en la seguridad social, olvidando a otros a quienes sí se comprobó como no “daban de alta a sus trabajadores”, percibían subvenciones, becas o simplemente, en su derecho a enfermar, cursaban baja médica sin ser vigilados convenientemente por los órganos inspectores, puniendo en tu conocimiento como la Inspección de Trabajo de esta provincia hace un trabajo arduo e ímprobo, en la mayoría de las veces desagradable para ellos, vaya desde aquí mi solidaridad también y como los agricultores viven una presión importante, esto también te lo pueden contar si vienes.

No quiero pasar la oportunidad de señalarte como estos “empresaurios” cumplen escrupulosamente con lo estipulado con el convenio colectivo del Campo Almeriense, pero esto son cuestiones económicas, me quedo con aquello que no te cuenta la BBC, y que nos sirva de reproche al resto de almerienses, agricultores incluidos, aquello que no contamos, lo que no decimos, lo que nos callamos, y es como a miles de trabajadores inmigrantes les hemos posibilitado con nuestras ofertas de trabajo la obtención del permiso de residencia y de trabajo, como incluso de nuestro bolsillo pagando el traslado o transporte y con nuestra ayuda de carácter administrativo, hemos posibilitado la llamada reagrupación familiar de estos inmigrantes, quienes se dejaban la familia en sus países de origen y por la buena fe y cariño de estos “empresaurios” conseguían traerles y reagruparles, conformando a día de hoy la segunda generación, cuyos hijos están escolarizados, con todo tipos de derechos y servicios, compañeros de colegio, estudio y juegos de nuestros propios hijos. Si vinieras y te involucraras verías como estos inmigrantes son ahora incluso los responsables de las explotaciones por su valía e incluso son ya muchos quienes se han convertido en quienes tu denominas “empresaurios”.

Para concluir y en mi humilde opinión, desafortunadamente has dado una relevancia a una noticia inveraz, le has dado pábulo a una noticia “amarillenta”, les haces el juego a aquellos a quienes tanto criticas y atacas, los poderosos, por que estos, con ese reportaje justificarán la oportunidad de comprar frutas y hortalizas en otro lugar, donde a buen seguro las condiciones laborales de los trabajadores son peores, con costes de producción más baratos, con productos hortofrutícolas más baratos, países “emergentes” en busca de posición de mercado en Europa, y en lugar de defender a esos pequeños agricultores almerienses, vd. los denigra, primero metiéndolos en el mismo “saco” a todos; segundo, llamándolos “empresaurios”; y tercero, encabezando una revolución o revuelta popular para no comprar nuestras frutas y hortalizas.

Por favor, debes preguntarte como somos una provincia donde un determinado grupo político ha “subido como la espuma”, y no es porque seamos “empresaurios”, es que durante años nos hemos sentido abandonados a nuestra suerte, con infraestructuras que no llegaban, con derechos que no se materializaban, con la no adecuada defensa de nuestros intereses y sobre todo por manifestaciones como las tuyas, no debiendo perder de vista que estos “empresaurios” ante esta pandemia se levantan para cultivar sus hortalizas de nuestra dieta, sí esas que tu te comes, aun a riesgo de su salud, ellos si van a trabajar para sacar su familia adelante, pagar sus facturas, sus créditos y con sus impuestos pagan los salarios de sus dirigentes, quienes a fecha de hoy no han “movido un dedo” para rebajárselos o suprimirlos por solidaridad en pro de la colectividad, universalidad y generalidad, valores interesantes, al contrario, soportan reportajes calumniosos.

Sin otro particular, atte. Le saluda.

Ángel Luis Barranco Luque

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