CARISMED: En busca de una papaya más sostenible

En las Islas Canarias y en el sureste español, el Grupo Operativo CARISMED ha estado trabajando en el cultivo de la papaya. La proximidad a los mercados europeos permite cosechar estas papayas en un grado de madurez perfecto y la huella de carbono es limitada. Por tanto, el cultivo de productos tropicales en las regiones ultraperiféricas de la Unión Europea puede ser una opción interesante para promover sistemas de producción más sostenibles y resistentes.

“La proximidad a los mercados europeos permite cosechar en el estado óptimo de maduración, con frutos que maduran en el árbol, lo que ofrece a los consumidores un producto excelente. El objetivo del Grupo Operativo CARAISMED era estudiar el cultivo sostenible de papayas en un clima subtropical y mediterráneo”, afirma Juan José Hueso, coordinador de investigación en la Estación Experimental de Cajamar.

CARISMED está coordinado por ANECOOP y cuenta con la participación de tres  empresas locales, COEXPHAL y tres institutos de investigación.

El cultivo de papaya en un invernadero, en lugar de al aire libre, puede ahorrar hasta un 40% de agua para el riego, debido a una menor evapotranspiración. Las Islas Canarias son las principales productores de papaya, debido a las perfectas condiciones climáticas para el cultivo de la fruta. Muchos agricultores han decidido sustituir sus cultivos de tomate por papaya, aprovechando los invernaderos existentes.

La papaya es la tercera fruta tropical más producida en el mundo, después del mango y la piña. España es el único país de Europa que produce este cultivo tropical. El cultivo se concentra en las Islas Canarias y también en el sureste de España (Almería, Málaga, Granada y Murcia).

Según Juan José Hueso: “Además, los invernaderos pueden ayudar a proteger el cultivo contra la lluvia intensa, el viento o el granizo, que se producen con mayor frecuencia debido al cambio climático. El control del clima en el invernadero también nos permite adaptar las condiciones óptimas. La ventilación natural, el sombreado y los sistemas de nebulización ayudan a soportar las altas temperaturas del exterior”.

Además “el uso de herramientas como tensiómetros y sondas de succión, nos han permitido ajustar el riego y la fertilización para hacer un uso más eficiente de estos recursos y reducir las pérdidas. En el cultivo en invernadero la presión de las plagas es menor y, con una gestión climática adecuada y el control biológico, los tratamientos fitosanitarios no son necesarios”, afirma Hueso.

Papaya carismed

Mejores variedades

El proyecto seleccionó cuatro variedades comerciales (Intenzza, Caballero, Sweet Sense e Iuve) y estudió su comportamiento en cuatro invernaderos diferentes: dos en Almería y los otros dos en las Islas Canarias.

Esto ayudó a identificar las mejores variedades de papaya para cada zona de cultivo. Se establecieron estrategias para mejorar el clima dentro de los invernaderos, pero también las fechas ideales para el trasplante, el espaciado de las plantas, las necesidades de riego, el ajuste a la fertilización y los métodos biológicos para el control de plagas.

“El proyecto también sirvió para que las tres empresas iniciaran conjuntamente la comercialización desde Canarias y la Península y comenzaran a exportar a otros países europeos. Se demostró que la papaya es un cultivo económicamente viable y competitivo que puede exportarse con éxito al mercado europeo”, asegura el coordinador de investigación.

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FUENTE: EIP-AGRI

Redaccion AenVerde

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