Anticonceptivos frente a las plagas

Las plagas, hongos y virus reducen los rendimientos agrícolas hasta en un 40% a nivel mundial, según CABI, organización inglesa sin ánimo de lucro que investiga la agricultura a nivel mundial, y eso se convierte en unos costos anuales de 400.000 millones de dólares. Unas pérdidas que aumentan en la medida en que muchas de las plagas se hacen resistentes a los tratamientos convencionales que hacen que los agricultores insistan en mas productos químicos y se consiga una espiral de gasto y no control de la plaga.

La tendencia a prescindir de tratamientos fitosanitarios va en aumento, no sólo por las leyes de sanidad vegetal, que cercan cada vez más su uso, sino también por la demanda saludable del consumidor.

Esto ha hecho que haya un boom de empresas emergentes (startups) centradas en la búsqueda de bioplaguicidas y soluciones naturales más eficaces que los tratamientos químicos, incluida la manipulación genética de insectos para hacer frente las plagas y enfermedades.

El caso más cercano es la startup Agrocode, surgida de Kimitec Group, empresa biotecnológica asentada en Almería, que produce no sólo biopesticidas sino también probióticos y prebióticos que recuperan y enriquecen los suelos con materia viva y que persigue una mayor productividad de las producciones con el uso de elementos naturales.

Cruzando el charco, la empresa Agragene, basándose en la tecnología CRISPR (que posibilita cortar, corregir, en una palabra, editar el adn), consiguen esterilizar insectos que luego se aparean con hembras silvestres. Éstas producirán huevos no fertilizados y por tanto estériles. Es decir, evitan que el insecto dañino nazca, y con ello crezca y se convierta en plaga.

Proceso de esterilización de un insecto. Fuente: Agragene.

Y en las antípodas, desde Australia, AgBiTech está fabricando Heligen, un virus natural obtenido de orugas infectadas que se extiende en los cultivos de maiz y que, como tal virus, se extiende entre los gusanos cogolleros, principal plaga de estos cultivos, pero no afectando a otros insectos beneficiosos como las mariquitas, principales batalladoras naturales frente los pulgones.

Según los analistas de DunhamTrimmer LLC las ventas mundiales de este tipo de productos se duplicarán a 10.000 millones de dólares al año para 2025, una cifra muy lejana a los 61.000 millones de dólares que los agricultores gastarán en agroquímicos durante este año 2020.

La agrotecnología es una tendencia mundial imparable. Solo en Israel operan más de 700 empresas, la mitad de ellas fundadas apenas hace 10 años.

En 2019, las startups dedicadas a la lucha biológica obtuvieron 184 millones en capital riesgo, cinco veces más que en el año anterior, por eso no es extraño que las grandes firmas de la industria fitosanitaria busque nuevas vías a un posible agotamiento de sus métodos químicos.

Por ejemplo, BASF está detrás de Provivi, que desarrolla feromonas que confunden a los insectos y dificultan su apareamiento y que a su vez ha firmado con Syngenta para su aplicación en las plagas del arroz en Indonesia. La propia Syngenta ha invertido en quince empresas emergentes en los últimos diez años. Y Bayer está aplicando microbios para proteger a las plantas de enfermedades y plagas y que absorban mejor los nutrientes, y asociada a Join Bio para el desarrollo de probióticos.

La biotecnología aplicada al agro ha llegado; y dados los resultados, en su efectividad y en sus números, es para quedarse.

 

Redaccion AenVerde
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