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Un año más, con motivo de la finalización de la campaña, Labcolor ha elaborado un estudio donde se pretende abordar el nivel de seguridad alimentaria existente en los productos del campo almeriense. En esta ocasión, a diferencia de años anteriores, hemos ampliado este estudio también a la huerta de Murcia debido a la importancia de muchos de sus productos.
Desde el laboratorio Labcolor y desde la asociación COEXPHAL se pretende poner en valor el buen trabajo realizado por la horticultura almeriense y murciana. Este estudio es fundamental para poder destacar y diferenciar nuestros productos hortícolas de aquellos productos procedentes de países terceros que en muchas ocasiones no cumplen con los criterios de seguridad alimentaria exigidos por la normativa de la Unión Europea.
El laboratorio Labcolor analizó en la pasada campaña 2024/2025 un total de 111.625 muestras, de las cuales 55.465 muestras correspondían a análisis de Residuos de Plaguicidas y Contaminantes, y el resto se correspondían a análisis microbiológicos, fitopatológicos y análisis agronómicos.
Con respecto a la anterior campaña 2023/2024 los análisis de Residuos de Plaguicidas y Contaminantes se han incrementado un 16% en el laboratorio.
El presente estudio se ha centrado en los principales cultivos de las provincias de Almería y Murcia: pimiento, pepino, tomate, calabacín, sandia, melón, lechuga, berenjena y brócoli. Se ha determinado el porcentaje de muestras analizadas sin residuos, el porcentaje de muestras que contienen residuos comprendidos entre el 0 y el 50% de los niveles de LMRs, el porcentaje de muestras que contienen residuos comprendidos entre el 50 y el 100% de los niveles de LMRs, y el porcentaje de muestras que superan los niveles de LMRs, así como los 10 residuos de plaguicidas mayormente encontrados en cada cultivo.
Si analizamos cada uno de los cultivos de forma individual tenemos los siguientes datos:
Pimiento: de un total de 10.623 muestras analizadas; 5.521 muestras no contenían residuos de plaguicidas por encima de límite de cuantificación 0,01 mg/kg (el 52,0% de las muestras); 4.673 muestras contenían residuos comprendidos entre el 0 y el 50% de los niveles de LMRs (el 44,0% de las muestras); 297 muestras contenían residuos comprendidos entre el 50 y el 100% de los niveles de LMRs (el 2,8% de las muestras); y solo 132 muestras (el 1,24%) superaban niveles de LMR.
Entre los plaguicidas más comunes encontramos el Fluopyran (fungicida sistemico contra botritis y oidio), Espirotetramato (insecticida sistemico y por ingestión contra pulgones, mosca blanca, trips y acaro del bronceado), y Difenoconazol (Fungicida de contacto y sistémico, con actividad preventiva, curativa y erradicante contra numerosos Ascomicetos, Basidiomicetos y Deuteromicetos).

Pepino: de un total de 9.208 muestras analizadas; 4.508 muestras no contenían residuos de plaguicidas por encima de límite de cuantificación 0,01 mg/kg (el 49,0% de las muestras); 4.254 muestras contenían residuos comprendidos entre el 0 y el 50% de los niveles de LMRs (el 46,2% de las muestras); 350 muestras contenían residuos comprendidos entre el 50 y el 100% de los niveles de LMRs (el 3,8% de las muestras); y solo 96 muestras (el 1,04%) superaban niveles de LMR.
Entre los plaguicidas más comunes encontramos el Propamocarb (fungicida sistemico contra el mildiu), Flonicamida (insecticida eficaz por ingestión y contacto contra pulgones), Acetamiprid (insecticida sistémico contra pulgones y mosca blanca), y Ciazofamida (fungicida sistémico de acción preventiva contra el mildiu).

Tomate: de un total de 5.110 muestras analizadas; 2.694 muestras no contenían residuos de plaguicidas por encima de límite de cuantificación 0,01 mg/kg (el 52,7% de las muestras); 2.215 muestras contenían residuos comprendidos entre el 0 y el 50% de los niveles de LMRs (el 43,3% de las muestras); 138 muestras contenían residuos comprendidos entre el 50 y el 100% de los niveles de LMRs (el 2,7% de las muestras); y solo 63 muestras (el 1,23%) superaban niveles de LMR.
Entre los plaguicidas más comunes encontramos el Espirotetramato (insecticida), Piriproxifen (insecticida eficaz por ingestión y contacto contra cochinilla y mosca blanca) y Fluopyran (fungicida) y Flonicamida (insecticida).

Calabacín: de un total de 4.497 muestras analizadas; 2.253 muestras no contenían residuos de plaguicidas por encima de límite de cuantificación 0,01 mg/kg (el 50,1% de las muestras); 1.964 muestras contenían residuos comprendidos entre el 0 y el 50% de los niveles de LMRs (el 43,7% de las muestras); 239 muestras contenían residuos comprendidos entre el 50 y el 100% de los niveles de LMRs (el 5,3% de las muestras); y solo 41 muestras (el 0,91%) superaban niveles de LMR.
Entre los plaguicidas más comunes encontramos la Flonicamida (insecticida), el Acetamiprid (insecticida), el Propamocarb (fungicida), la Flupiridafurona (insecticida sistémico contra mosca blanca y pulgones) y Fluopyran (fungicida).

Sandía: de un total de 3.750 muestras analizadas; 1.651 muestras no contenían residuos de plaguicidas por encima de límite de cuantificación 0,01 mg/kg (el 44,0% de las muestras); 1.869 muestras contenían residuos comprendidos entre el 0 y el 50% de los niveles de LMRs (el 49,8% de las muestras); 177 muestras contenían residuos comprendidos entre el 50 y el 100% de los niveles de LMRs (el 4,7% de las muestras); y solo 53 muestras (el 1,41%) superaban niveles de LMR.
Entre los plaguicidas más comunes encontramos la Flonicamida (insecticida), Clorantraniliprol (insecticida eficaz por ingestión y contacto contra las orugas), Fluopyran (fungicida) y Flupiridafurona (insecticida).

Melón: de un total de 1.961 muestras analizadas; 660 muestras no contenían residuos de plaguicidas por encima de límite de cuantificación 0,01 mg/kg (el 33,7% de las muestras); 1166 muestras contenían residuos comprendidos entre el 0 y el 50% de los niveles de LMRs (el 59,5% de las muestras); 104 muestras contenían residuos comprendidos entre el 50 y el 100% de los niveles de LMRs (el 5,3% de las muestras); y 31 muestras (el 1,58%) superaban niveles de LMR.
Entre los plaguicidas más comunes encontramos la Flonicamida (insecticida), el Propamocarb (fungicida), Fluopyran (fungicida) y Acetamiprid (insecticida).

Lechuga: de un total de 1.912 muestras analizadas; 651 muestras no contenían residuos de plaguicidas por encima de límite de cuantificación 0,01 mg/kg (el 34,0% de las muestras); 1.249 muestras contenían residuos comprendidos entre el 0 y el 50% de los niveles de LMRs (el 65,3% de las muestras); 7 muestras contenían residuos comprendidos entre el 50 y el 100% de los niveles de LMRs (el 0,4% de las muestras); y solo 5 muestras (el 0,26%) superaban niveles de LMR.
Entre los plaguicidas más comunes encontramos el Espirotetramato (insecticida), Propamocarb (fungicida), Acetamiprid (insecticida) y Boscalida (fungicida sistémico contra alternariosis o negrón de la col, mancha negra de las crucíferas, mancha gris de las crucíferas, tizón de las crucíferas, etc.).

Berenjena: de un total de 1.830 muestras analizadas; 1.103 muestras no contenían residuos de plaguicidas por encima de límite de cuantificación 0,01 mg/kg (el 60,3% de las muestras); 684 muestras contenían residuos comprendidos entre el 0 y el 50% de los niveles de LMRs (el 37,4% de las muestras); 23 muestras contenían residuos comprendidos entre el 50 y el 100% de los niveles de LMRs (el 1,3% de las muestras); y solo 20 muestras (el 1,09%) superaban niveles de LMR.
Entre los plaguicidas más comunes encontramos el Fluopyran (fungicida), Acetamiprid (insecticida), Espirotetramato (insecticida) y Flupiridafurona (insecticida).

Brócoli: de un total de 720 muestras analizadas; 273 muestras no contenían residuos de plaguicidas por encima de límite de cuantificación 0,01 mg/kg (el 37,9% de las muestras); 407 muestras contenían residuos comprendidos entre el 0 y el 50% de los niveles de LMRs (el 56,5% de las muestras); 32 muestras contenían residuos comprendidos entre el 50 y el 100% de los niveles de LMRs (el 4,4% de las muestras); y solo 8 muestras (el 1,11%) superaban niveles de LMR.
Entre los plaguicidas más comunes encontramos el Espirotetramato (insecticida), Difenoconazol (fungicida), Azoxistrobin (Fungicida sistémico contra ascomicetos, basidiomicetos, deuteromicetos y oomicetos) y Propamocarb (fungicida).

Si recogemos los datos de los 9 cultivos estudiados en una tabla a modo de resumen tenemos que:

Del análisis de esta tabla se puede llegar a la conclusión de que los cultivos de berenjena, pimiento y tomate son los que menor cantidad de residuos de plaguicidas tienen, en torno a un 52-60% de las muestras analizadas no tienen residuos, mientras que los cultivos de melón, lechuga y brócoli son los que mayor cantidad de residuos de plaguicidas tienen, en torno a un 62-67%.
Por otro lado, el cultivo de lechuga es el que presenta un menor número de superaciones de LMR, solo un 0,26% de las muestras analizadas, y en contraposición el cultivo de melón es el que presenta un mayor número de superaciones de LMR, en torno a un 1,58% de las muestras analizadas.
Si analizamos los datos en global, de un total de 39.611 muestras analizadas; 19.214 muestras no contenían residuos de plaguicidas por encima de límite de cuantificación 0,01 mg/kg (el 48,8% de las muestras); 18.481 muestras contenían residuos comprendidos entre el 0 y el 50% de los niveles de LMRs (el 46,7% de las muestras); 1.367 muestras contenían residuos comprendidos entre el 50 y el 100% de los niveles de LMRs (el 3,5% de las muestras); y 449 muestras (el 1,13%) superaban niveles de LMR.
El 14 de mayo de 2025 la EFSA (European Food Safety Authority) publicó su estudio anual sobre residuos de plaguicidas encontrados en alimentos en la Unión Europea durante el 2023 (The 2023 European Union report on pesticide residues in food).
En este estudio de la EFSA, de un total de 132.793 muestras analizadas en la Unión Europea, el 3,7% excedieron los valores de LMR, el cual es un valor tres veces y medio superior al obtenido en el estudio realizado por Labcolor donde solo un 1,13% de las hortalizas de Almería y Murcia superan los niveles de LMRs.
Hay que destacar que ese 1,13% de las hortalizas de Almería y Murcia que superaban niveles de LMRs, no siempre se refiere a muestras de frutas y hortalizas recolectadas que ya están puestas a la venta para el consumidor. En la gran mayoría de los casos se corresponden a análisis internos de los agricultores o empresas agrícolas que están chequeando si ya se puede recolectar y si ha pasado el plazo de seguridad marcado para cada plaguicida. Por tanto, el porcentaje de muestras que superan LMRs y que ya hayan sido recolectadas para su destino al consumidor final es bastante menor a ese 1,13%.
Por tanto, un año más, se vuelve a poner de manifiesto que el nivel de seguridad alimentaria existente en las frutas y hortalizas del campo almeriense y murciano es superior al del resto de la Unión Europea, al contar con unos niveles de residuos de plaguicidas mucho menores.
De igual modo, el presente estudio llevado a cabo por Labcolor, pone de manifiesto que en los cultivos del sudeste español el número de pesticidas químicos usados no es elevado. Si analizamos en profundidad los residuos de plaguicidas mayormente encontrados en cada uno de estos cultivos, vemos como la gran mayoría de estas materias activas se repiten. Realmente en todos estos cultivos siempre aparecen las mismas materias activas, no más de 15 o 20, de las cuales una mayor parte, el 60%, son fungicidas, mientras que el 40% tienen acción insecticida y/o acaricida.
Si contabilizamos el número de veces que se detectan estas materas activas en cada cultivo y además vemos en cuantos cultivos se repite la misma materia activa, tenemos que estos son los 8 plaguicidas más detectados y comunes en los cultivos estudiados:

Esto es indicativo de que el número de plaguicidas químicos usados no es nada elevado, al contrario, cada vez es mucho más limitado debido a la política de reducción de productos fitosanitarios que está practicando la UE.
Materias activas como el Espirotetramato, presente en 6 de los 9 cultivos estudiados y que ocupa la cuarta posición en cuanto al número de detecciones, ya han sido canceladas y se encuentran en su periodo de gracia el cual finaliza el 30 de octubre de 2025, lo que implica que en la próxima campaña ya no se podrá utilizar, perdiéndose así una herramienta valiosa para la lucha contra plagas de pulgones, mosca blanca, trips y ácaros. Lo más llamativo es que el motivo de la cancelación es por caducidad de la sustancia activa, y no por problemas relacionados con la protección de la salud humana o animal o del medio ambiente.
Otras materias activas como el Acetamiprid, presente en 8 de los 9 cultivos estudiados y que ocupa la quinta posición en cuanto al número de detecciones, ha sufrido una bajada drástica en los valores de LMRs en la UE en todos los cultivos, hasta el punto de llegar a prohibirse en cultivos como la lechuga (LMR = 0,01 mg/kg), eliminándose el registro fitosanitario existente hasta ahora para este cultivo. Recordemos que el Acetamiprid era la tercera materia activa más utilizada en lechuga. Si a esto le sumamos que el Espirotetramato era la primera materia activa más utilizada en lechuga y su periodo de gracia finaliza en octubre de 2025, difícil situación queda para el cultivo de lechuga habiéndose cancelado los dos insecticidas más utilizados con diferencia.
Otras muchas de estas materias activas (Flonicamida, Fluopyram, Clorantraniliprol, etc.) caducarán en los próximos años, 2026 y 2027, y se desconoce si se cancelarán simplemente por caducidad de la sustancia activa, aunque no existan estudios que demuestren que originen problemas relacionados con la protección de la salud humana o animal o del medio ambiente.
A esto le sumamos materias activas como el Espiromesifen, la cual se utilizaba bastante hace unos pocos años, y que ya no se detecta ni aparece en este estudio puesto que dejó de utilizarse después de haber sido cancelada en septiembre de 2023, y haberse dejado de emplear en septiembre de 2024 tras su periodo de gracia. Al igual que ha ocurrido con el Espirotetramato, el motivo de la cancelación del Espiromesifen fue por caducidad de la sustancia activa, y no por problemas relacionados con la protección de la salud humana o animal o del medio ambiente.
Noticia relacionada: Las frutas y hortalizas de Almería siguen a la cabeza en calidad y seguridad alimentaria en la UE
La política de reducción de productos fitosanitarios que está practicando la UE está acabando con las pocas herramientas que tienen los agricultores para combatir las plagas, lo que originará a corto o medio plazo un problema en la subsistencia de nuestra agricultura. Es cierto que se ha avanzado muchísimo en estrategias como el control biológico de plagas, que reducen el uso de plaguicidas, pero en la mayoría de las ocasiones no existe una única solución para combatir las plagas, sino que hay que ayudarse de otras herramientas disponibles como pueden ser muchas materias activas compatibles con este control biológico o fauna auxiliar. Si estas materias activas terminan por cancelarse la cosa se complica cada vez más.



