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El centro tecnológico Eurecat ha demostrado que extractos polifenólicos obtenidos de residuos agrícolas, como hojas de achicoria, piel de cebolla roja, podas de viña y de olivo, presentan un notable efecto fotoprotector y antiinflamatorio en la piel. Los resultados se han publicado en la revista Journal of Agriculture and Food Research y abren nuevas oportunidades para la valorización de subproductos agroalimentarios en sectores como la cosmética y la nutrición.
La investigación se enmarca en el proyecto europeo Phenolexa, dedicado a transformar residuos agrícolas en compuestos bioactivos con beneficios para la salud. En este caso, los científicos analizaron el impacto de cuatro extractos polifenólicos sobre parámetros clave de la salud dérmica, como la síntesis de colágeno, la inflamación y el daño celular ocasionado por la radiación UV-B.
Los ensayos, realizados en modelos tridimensionales de piel humana equivalentes a la real, mostraron resultados prometedores. Según Joan Teichenné, investigador de Eurecat, “todos los extractos redujeron significativamente la presencia de células quemadas de piel entre un 48 y un 68%”. Además, los extractos de piel de cebolla roja y poda de viña estimularon genes asociados a la producción de colágeno, mientras que el de poda de viña también redujo la expresión de una proteína clave en los procesos inflamatorios.

El estudio destaca también por el uso de tecnologías de extracción verde, concretamente la extracción con agua subcrítica, un método sostenible y respetuoso con el medio ambiente. Según el doctor Xavier Escoté, colaborador de Eurecat y profesor de la Universitat Rovira i Virgili, se trata del “primer trabajo que combina una técnica de extracción verde con un modelo tridimensional de piel humana, lo que supone un paso adelante en el desarrollo de bioactivos cosméticos sostenibles”.
Más allá de sus aplicaciones en fotoprotección y antienvejecimiento, el hallazgo refuerza la apuesta por la economía circular en el sector agrícola, revalorizando residuos de cultivos que habitualmente no tienen un uso de alto valor añadido.
La directora de la Unidad de Nutrición y Salud de Eurecat, Sara Gómez, subraya que la investigación abre la puerta a “aplicaciones sostenibles de biomasa residual agrícola en la cosmética y la alimentación, contribuyendo a mejorar la salud y el bienestar de las personas”.
El proyecto Phenolexa, financiado por el programa europeo Horizon 2020, está liderado por la consultora CIVITTA y cuenta con 12 socios de diferentes países, entre ellos el Consejo Nacional de la Investigación de Italia (CNR), la Universidad Nicolás Copérnico de Torun (Polonia), la Universidad de Loughborough (Reino Unido) y la Cámara Regional de Agricultura de Provence Alpes Côte d’Azur.



