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La Comisión Europea presentó ayer su propuesta para el próximo Marco Financiero Plurianual (MFP), que definirá el gasto de la Unión Europea entre 2028 y 2034. Con una dotación de casi 2 billones de euros, el plan establece un ambicioso enfoque estratégico que busca reforzar la autonomía, seguridad y competitividad del bloque. Sin embargo, uno de los anuncios más controvertidos ha sido la integración del presupuesto destinado a la Política Agrícola Común (PAC) dentro de un gran fondo común, junto con otros pilares estratégicos como la cohesión territorial, la migración o la innovación.
Esta reestructuración presupuestaria, que ya había sido adelantada de forma no oficial en los últimos días, se ha confirmado hoy durante la comparecencia de la presidenta de la Comisión ante los medios. La medida ha provocado una reacción inmediata y mayoritariamente crítica por parte del sector agrario, tanto en España como en el resto de la UE.
Un fondo único
Según los detalles conocidos, 865.000 millones de euros —la mayor parte del presupuesto total— se agruparán en un gran fondo europeo para políticas emblemáticas, que integrará las ayudas agrícolas, los fondos de cohesión regional (como el FEDER, el Fondo Social Europeo y el Fondo de Cohesión) y los recursos destinados a migración y gestión de fronteras. Este fondo funcionará a través de planes nacionales y regionales, que deberán ser elaborados por los Estados miembros para canalizar la financiación hacia sus territorios.
Con esta decisión, la PAC pierde por primera vez su autonomía presupuestaria, una característica histórica que había permitido mantener una visión clara, diferenciada y específica para el desarrollo rural y la producción agrícola europea. Esta fusión presupuestaria ha sido recibida con preocupación y rechazo por parte de organizaciones profesionales, eurodiputados y gobiernos como el de España.
Críticas del sector
Desde la Federación Española de Asociaciones de Productores Exportadores de Frutas, Hortalizas, Flores y Plantas Vivas, FEPEX, se ha emitido ya una primera valoración crítica. La organización coincide con la opinión mayoritaria del sector: la PAC debe mantener su presupuesto independiente, dadas su relevancia económica, social y estratégica para la Unión Europea.
“La inclusión de la PAC en un fondo común diluye su importancia y desvincula su financiación de los objetivos concretos de seguridad alimentaria, sostenibilidad y desarrollo rural que la Comisión dice defender”, señalan desde la federación. Además, advierten que debe haber proporcionalidad entre los objetivos que se marquen en la nueva PAC y los recursos asignados para alcanzarlos.
También el Ministerio de Agricultura español y representantes del Parlamento Europeo han expresado su malestar por lo que consideran una pérdida de peso político y financiero de una de las políticas más emblemáticas e históricas de la UE.
Debate político
Con la presentación oficial del MFP, se abre ahora una fase clave de negociaciones. El Parlamento Europeo debe emitir su informe en otoño de 2025, y se espera que el proceso se cierre antes del 31 de diciembre de 2027, fecha en la que expira el actual marco presupuestario.
Paralelamente, esta tarde también se han presentado las primeras propuestas legislativas para la futura PAC, cuyo análisis detallado se conocerá en los próximos días una vez se difunda la documentación oficial. Estas propuestas deberán ser debatidas y aprobadas por el Parlamento Europeo y el Consejo, y marcarán el futuro del modelo agrario europeo en un contexto de transición ecológica, competencia global y exigencias crecientes para el campo.
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Este giro presupuestario representa un momento de inflexión para la política agrícola europea, y augura un intenso debate político e institucional en los próximos meses. La clave estará en si la nueva arquitectura financiera permitirá mantener el apoyo necesario al mundo rural, o si, por el contrario, supondrá un debilitamiento de las herramientas tradicionales de la PAC. El sector, por el momento, ha dejado clara su postura: la agricultura no puede perder protagonismo en la agenda europea.



