La mayoría de las bases de datos que recogen la composición de los alimentos proporcionan información sobre menos de 150 biomoléculas contenidas en los mismos, sin embargo la literatura científica asegura que son más de 26.000 biomoléculas, que incluyen proteínas, carbohidratos, lípidos, ácidos nucleicos, vitaminas, hormonas y otros materiales que mantienen las células en activo y que están presentes en las más de 30.000 especies comestibles que se conocen en todo el planeta.
La búsqueda de ese conocimiento es una de las razones de ser de la Iniciativa mundial conocida como Tabla Periódica de los Alimentos (PTFI, siglas en inglés), que el próximo 23 de abril organiza en el Jardín Botánico de Nueva York una conferencia sobre la diversidad alimentaria, los avances científicos y la innovación, junto a alguno de sus socios: Food EDU, la Fundación Rockefeller, la American Heart Association, la Alianza de Bioversity International y el CIAT, y Food Tank.
«Nuestro objetivo en PTFI es crear una base de datos de composición de alimentos compartida a nivel mundial que represente la biodiversidad comestible consumida por personas en todo el planeta», ha asegurado su directora Selena Ahmed.
Una base de datos global y abierta
La Iniciativa de la Tabla Periódica de Alimentos (PTFI) está construyendo un ecosistema global de socios para mapear de forma abierta la calidad de los alimentos de la biodiversidad comestible del planeta, y así
Entre sus acciones figura el facilitar herramientas, datos y capacitación estandarizados para mapear la calidad de los alimentos en función de la composición biomolecular y los metadatos asociados sobre las características del sistema alimentario.
Un artículo reciente publicado en la revista científica Nature Food, indica que los investigadores del PTFI han partido de la identificación de 1.650 alimentos prioritarios que serán analizados inicialmente para la Tabla Periódica de Alimentos.
Es el inicio que entronca con los esfuerzos científicos y las innovaciones comunitarias en todo el mundo que están mejorando la comprensión de la biodiversidad alimentaria, desde las moléculas hasta los sistemas, para obtener soluciones basadas en evidencia para las personas y el planeta.




