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Trenzado: “El relevo es un reto vital, porque las cooperativas sin personas, sin socios y socias, dejan de tener sentido”

Gabriel Trenzado

El pasado sábado se celebró en gran parte del mundo el Día Internacional de las Cooperativas y el próximo viernes 14 de julio, lo conmemorarán las Cooperativas Agro-alimentarias de Almería junto a FAECTA durante una jornada en el Auditorio Municipal de La Mojonera.

Son fechas para recordar y reflexionar sobre lo que supone el cooperativismo, especialmente en un sector donde las cooperativas son muy representantes. En esta entrevista, el director general de Cooperativas Agro-alimentarias de España, Gabriel Trenzado Falcón, repasa algunas reflexiones y retos pendientes a la fecha.

Juntos hacia un futuro sostenible, un lema con tres grandes significados. ¿Son las cooperativas el modelo ideal de producción de alimentos para los tiempos que corren?

Las cooperativas son, sin duda alguna, y como demuestra el tiempo, el modelo ideal para los productores que quieren captar valor del mercado de manera más fiable y acceder a una producción eficiente con un asesoramiento profesional propio, integrado en una estrategia comercial de futuro. Las cooperativas la forman productores de todas las dimensiones con una visión colectiva y unos objetivos comunes claros.

Además, por su gobernanza, abordan todos los ejes de la sostenibilidad (económica, social y medioambiental), aportando más valor a la producción de alimentos, siempre con una estrategia a medio y largo plazo. Las cooperativas trabajan para obtener beneficio de su actividad, son empresas, pero sin perder nunca de vista la rentabilidad y la calidad de vida de sus miembros a través de la actividad y los servicios que ofrece.

Otros modelos empresariales se esfuerzan en copiar nuestros valores, pero no dejan de ser acciones voluntarias o de marketing, que suelen abandonar cuando su actividad principal se pone en peligro.

Hablemos de retos, que son muchos los que hay por delante. El relevo generacional ¿Cómo hacer atractivo el agro para los más jóvenes?

El relevo es un reto vital, porque las cooperativas sin personas, sin socios y socias, deja de tener sentido. Posiblemente en Almería esta cuestión no sea tan grave, pero la falta de relevo afecta de manera determinante a la actividad, especialmente a las cooperativas.

Creo que hemos perdido un par de décadas en abordar este reto, y no le hemos prestado la atención que debiera, porque considerábamos que con rentabilidad esta cuestión se resolvería sola. Creo que no es sólo la rentabilidad, es algo más, es cómo perciben los nuevos productores y la sociedad la actividad, pero también el cooperativismo y el papel clave que ha jugado en el desarrollo de nuestro sector productor. ¿qué sería de Almería sin las cooperativas?

La realidad es que el joven o la joven dan esta estabilidad por descontado y prefieren ir por libre, no son conscientes que el individualismo no permite avanzar y no se dan cuenta del error tan mayúsculo que cometen a todos los niveles.

Tenemos que ser capaces de hablar su lenguaje y volver a explicar un modelo que sabemos que es de éxito, pero con el lenguaje, las formas y las herramientas que utilizan hoy los y las jóvenes.

En nuestro caso el relevo, además, es imprescindible por dos razones. No se trata solo de atraer a jóvenes productores, chicas y chicos, sino también tenemos que atraer a jóvenes profesionales que formen parte del proyecto cooperativo y que apuesten por compartir su talento a cambio, no solo del mejor sueldo posible, sino también de un modo de vida atractivo y sostenible en nuestro entorno.

Otro reto: La digitalización. Los cambios en tecnología son cada vez más rápidos. Ahí está la AI… ¿Cómo se pueden poner al día cooperativas y en concreto los cooperativistas?

Para abordar los nuevos retos productivos y de mercado, quien no esté digitalizado estará simplemente fuera.

La digitalización es un instrumento muy potente que nos va a ayudar muchísimo, pero no es el fin en sí mismo.

Las cooperativas están y son plenamente conscientes del cambio de modelo, y estamos invirtiendo mucho tiempo y recursos en identificar las mejores herramientas adaptadas, porque no se trata de tener el programa o software más avanzado, sino en el valor del dato y cómo lo aprovechamos.

Por eso hemos invertido en Cooperativas Agro-alimentarias de España en un instrumento propio, el denominado C3-SIGC3X que cubre el cuaderno de campo digital y un interfaz de uso y mantenimiento de datos, desarrollado en colaboración con aliados estratégicos de primer orden como Hispatec y ESRI.

No sólo queremos cubrir los requisitos legales, sino nuestra apuesta va más allá y es que el valor de esos datos originados en las explotaciones de los socios y socias se quede en sus cooperativas, y no suponga un coste más que nos convierta en meros consumidores de tecnología.

Este instrumento está pensado para que lo lleve el técnico de la cooperativa y se adapte a las estrategias que ya existen, eso sí, siempre pensado y estando al servicio del productor. Queremos generar cooperativas de datos, de nuestros datos y que sea un factor más de la generación de valor de las explotaciones y de la actividad económica de la cooperativa

En relación con lo anterior, el cuaderno de campo digital ya es inmediato ¿Llegaremos a tiempo? ¿No cree que sea meter más presión a un campo ya de por sí muy obligado por la excesiva burocratización?

Es cierto que en España se quiere ir más rápido que en otros países. Sin embargo, desde mi puesto de observador, y creo que tengo uno privilegiado, nuestro país es puntero productivamente, y mientras antes lo implantemos mejor, porque sabemos que va a venir y nos va a dar más y mejores datos para hacer una transición de modelo productivo más razonable, y no basada en algunas creencias que tanto daño hacen al sector.

Ahora bien, sabemos que como toda transición será dura y necesitamos tiempo de adaptación, para que el cuaderno electrónico sea un valor añadido y no otra traba más.

Por eso, pediremos a la administración el tiempo necesario, pero en paralelo continuaremos con el desarrollo y la formación de nuestros técnicos en nuestro cuaderno de campo. Más de 500 técnicos de cooperativas de toda España se han formado en los cursos de formación que hemos impartido con ESRI sobre el Sistema de Información Geográfica Cooperativo de Explotaciones.

Y seguimos: la hiperregulación. El Pacto Verde, sus estrategias y sus objetivos son muy elogiables; pero su puesta en marcha no parece haber tenido en cuenta a los protagonistas, agricultores, ganaderos, o al menos dotarles de herramientas para alcanzarlos. ¿Qué se puede hacer?

Efectivamente, observamos una distancia muy grande entre realidad y objetivos y, sobre todo, una sociedad que no parece darse cuenta de que lo que se plantea es un cambio de modelo en toda regla que tendrá un impacto determinante en la vida diaria, en la economía, el abastecimiento y, por supuesto, en el coste de los alimentos.

Lo que debemos hacer es ser protagonistas de la sostenibilidad, comunicar y hacer pedagogía.

La respuesta no es que pasemos por negacionistas, sino precisamente por poner cordura en el debate y centrarlo en lo posible. Muchas veces parece que estemos hablando del falso dilema, o ser humano o medioambiente, y eso es llevar al sector y a la sociedad a un alarmismo que no ayuda, y genera más problemas y tensión.

El exministro Pimentel argumenta que la venganza del campo ha llegado. Se ha apostado por una gran conciencia medioambiental, pero se ha ido menospreciando al primer eslabón de la cadena, productor y a la vez cuidador de la tierra. ¿Cómo hacer que el urbanita mire de otra manera al campo y conozca realmente de dónde vienen los alimentos?

La clave está en comunicar y en mostrar las claras evidencias que vemos todos los días, lo que ha ocurrido con el Covid, la guerra, el precio de los alimentos, etc… parece que es insensible, pero creo que la sociedad poco a poco se va dando cuenta, quizás de manera lenta.

Las apreciaciones del Sr. Pimentel son oportunísimas, y es una llamada de atención en forma de metáfora. Lo que viene a concluir es que la producción de alimentos sufrirá tensiones fundamentales y de abastecimiento si no nos preocupamos de ella. Y para ello debemos ser capaces de generar cadenas con valor, donde la competitividad no solamente sea en costes en un mundo globalizado donde se compite de manera desigual, sino también en generación de valor.

Por supuesto generar una cadena con valor tiene muchos responsables, pero necesita de acciones y políticas activas que sigan estructurando al sector, donde unas cooperativas dimensionadas serán clave y no de la desregulación y la ley de la selva.

Los fondos de inversión están cada vez más presentes en el agro. ¿Pueden sustituir el modelo cooperativo? ¿Es posible establecer una alianza con ellos o sería algo incompatible?

Es difícil de decir, pero sin duda tienen capacidad de influir y lo están haciendo. Al final un fondo de inversión busca la rentabilidad de sus inversionistas en un tiempo y un porcentaje determinado (entre 5 y 10 años y rentabilidad de entre el 9 y el 12%) invirtiendo en un sector o empresas, haciéndolo más eficiente y vendiendo los activos valorizados al final del período ¿Es esto factible en el sector agroalimentario? Tengo mis dudas, hay demasiados riesgos productivos y de mercado complicados de gestionar.

Para contestar de manera corta a la primera pregunta, los fondos no pueden sustituir a las cooperativas porque no cuentan con los productores más allá de un mero activo productivo, y solamente estarán interesados en determinados activos que ellos consideren que les van a aportar una rentabilidad determinada en el corto-medio plazo.

El sector cooperativo ve estas figuras con recelo, porque buscan solamente el beneficio a medio plazo para extraerlo de las zonas de producción a sus inversores propietarios y, además, en ese proceso están compitiendo por las mejores tierras con las cooperativas, lo cual supone una competencia directa por aquello que es clave para las cooperativas, contar con más productores socios, como vimos antes.

A priori es incompatible con el modelo cooperativo, que busca un proyecto de luces largas donde además de buscar la rentabilidad del productor, permea sus beneficios en el territorio y debe ocuparse en muchas ocasiones de la calidad de vida de las personas, que son sus propietarios, porque la actividad de la cooperativa es indefinida y está íntimamente vinculada al territorio.

Ahora bien, es una realidad que hay que conocer y escuchar, eso no quiere decir que tengamos que sumarnos a ellos o aliarnos, eso dependerá del caso concreto y de la lectura que se haga en cada cooperativa y, por supuesto, de sus miembros.

Por lo tanto, contestando a la segunda pregunta, veo muchas dificultades en que fuesen compatibles en un primer momento.

Gabriel Trenzado
Trenzado en su intervención del Día del Cooperativismo 2022 en Níjar.

Otro reto similar al relevo generacional es la incorporación de la mujer al mundo cooperativo, especialmente a los órganos rectores. ¿En qué se ha avanzado?

Vamos avanzando lenta pero inexorablemente. Según los datos de nuestro OSCAE 2021 la tendencia es modesta pero positiva. Actualmente contamos un 28,5% de socias, pero solamente con un 9,6% de miembros de los consejos rectores, un 4,5% como presidentas y un 13,5% como directoras. Esto supone una variación positiva respecto a 2017 entorno al 3%.

Yo prefiero ver la botella medio llena porque es un tema que ya está interiorizado, y creo que en algún momento estas cifras explotarán y subiremos mucho más, pero todavía tenemos mucho camino y, sin duda, desde nuestra organización, sus federaciones y desde AMCAE (Asociación de Mujeres de Cooperativas Agro-alimetnarias de España), seguimos apostando firmemente por la incorporación de la mujer, porque es lo que nos va hacer mejorar el valor de nuestras empresas, su gobernanza y su futuro, además de ser una cuestión de pura lógica humana.

Y finalmente, este año en Almería se cumplen 20 años de conmemoraciones del Día del Cooperativismo. ¿Tiene algún mensaje para el mundo cooperativo de las frutas y hortalizas?

Me parece una iniciativa fundamental, que ayuda a hacer equipo, a comunicar interna y externamente qué es y qué hace el cooperativismo, por sus productores y productoras, pero también por la sociedad y por la economía. Es una experiencia para aprender.

Pocas cosas se les puede decir a un modelo tan cooperativizado y moderno como el de Almería, quizás solamente insistir en que los éxitos pasados no aseguran el futuro, y que la cooperativa no tiene vocación de cerrar. Por eso, el cooperativismo agroalimentario deberá seguir trabajando sobre los ejes que siempre trabajó, pero en constante evolución. 

Redaccion AenVerde

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