Cada vez más agricultores encuentran maneras para controlar Tuta absoluta sin necesidad de realizar tratamientos con plaguicidas.
Fundamental es el control biológico, en la primera fase por Nesidiocoris y después por el parásito Necremnus, que se complementa con la confusión sexual mediante los difusores de feromonas y el trampeo masivo con trampas de luz.
Junto con su hermana Claudia, su cuñado José y otros familiares, Martina Vargas, productora de tomate y socia de CASI, ha optimizado las capturas de polillas con trampas de luz y ha querido compartir con AenVerde su experiencia en sus invernaderos en Viator.
Diseño propio
Después de muchas pruebas en los últimos cinco años, Martina y su familia han diseñado trampas, que son muy económicas y muy eficaces. Consisten en un soporte de dos tubos fluorescentes, en una sencilla construcción de tubos de PVC, colocado en el suelo. La luz brilla sobre una bandeja de corcho, cubierto por plástico negro con un pegamento. “Es muy importante qué tipo de tubos de luz utilizas, no funciona con todos. Hemos probado luces de todos los colores, y nos resultaron más eficaces los tubos con mucha radiación ultravioleta. El color ultravioleta es invisible para el ser humano, pero es el color más importante para los insectos. Los tubos (‘ACTONIC BL T8F’, de 20W) pueden ser obtenidos en ferreterías o por internet, aunque cuesta cada vez más encontrarlas, porque los tubos de fluorescencia están sustituidos por tubos LED. El pegamento, para atrapar insectos o ratoncillos, se diluye en gasolina para poder aplicar una capa fina sobre el plástico”, explica Martina Vargas..
Barrido con trampas
La agricultora ha utilizado una trampa por cada 700 m2 en uno de sus invernaderos. Normalmente, esto no es suficiente para llegar a todo el cultivo. Martina: “Después de 2 noches de estar funcionando, movemos las trampas 6 calles, y así hacemos un ‘barrido’ en unos 10 días. Solo están encendidos durante dos horas después del atardecer y otras dos horas antes del amanecer, que es cuando las polillas tienen más actividad. En cuanto se sigue viendo polillas después, se repite la operación con otro barrido”.
Necremnus
A pesar del nerviosismo de sus técnicos, Martina no ha tratado ni una sola vez en toda la campaña. A mitad de mayo, se observaron algunas galerías en las hojas, pero no ha afectado en absoluto a la cosecha.
Además, el reducido tamaño de las galerías indica que la mayoría de las larvas se mueren a medio desarrollar, por el parasitismo de la avispilla Necremnus tutae, cuya presencia ya se había detectado en años anteriores.
“Estas trampas son perfectamente compatibles con la fauna auxiliar, porque ni Nesidiocoris ni Necremnus tienen actividad de noche y no caen en las trampas. La utilidad del trampeo se ha demostrado sobre todo cuando entraban grandes cantidades de polillas desde fuera, al arrancar cultivos en los alrededores”, asegura.
Lobularia
El año que viene Martina Vargas cambiará algunos detalles. Quiere aumentar la cantidad de trampas, para no tener que cambiarlos de sitio. Además, piensa proteger las bandejas con malla metálica para evitar que los pájaros queden atrapados en el pegamiento.
Es muy consciente de la importancia de los parásitos de Tuta. Martina: “Este año no hemos tenido Lobularia en este invernadero. Pero en otros invernaderos hemos visto que esta planta favorece mucho a Necremnus y también al control de trips. El año que viene lo vamos a plantar en abundancia, y seguiremos utilizando las trampas cuando detectemos una alta presencia de la polilla”.
Martina Vargas publica preciosas fotos de su finca y sus cultivos en Instagram: ‘Mi Campillo’ @mi.campillo




